¿A que sabe la vida?

La taqueria, el sabor de la vida.  


¿A qué sabe la vida? Hasta hace poco, esta pregunta no ocupaba espacio alguno en mi mente. Hoy tengo la excusa perfecta para encontrar una respuesta. Si le preguntas a un niño podría decir que la vida sabe a un cono de helado. Si le preguntas a un jardinero dirá que sabe a una manzana recién cortada. Así iríamos preguntando por la vida y obtendríamos miles de respuestas, todas distintas y muy pocas repetidas. Pero, ¿has pensado en si la vida sabe a unos buenos tacos recién preparados?, yo si. 
 
El alma es débil, el cuerpo lo es aun más. No solo de pan vive el hombre, hace falta una buena comida para restaurar por completo nuestro pobre y desgraciado ser. La gastronomía mexicana es inmensa por no decir magnifica que bien merecido se lo tiene. Platos sencillos, platos complicados y ante ello tenemos la dicha de siempre recorrer muy poco y encontrar mucho. La magia de las taquerías abunda en la ciudad. 
 
En una taquería puedes encontrar miles de olores y sabores, todos ellos conjugados para dar placer a tus sentidos, ese momento de felicidad en el que pides tu orden y segundos mas tarde ya estas comiendo. Una mordida es suficiente para satisfacer tu antojo sin importar si al día siguiente tendrás agruras, porque ese momento lo vale.  Me he dado la tarea de investigar un poco y según mis escasas, casi inexistentes, fuentes, todos tienen un día de taquitos. Como si de ir a misa cada domingo se tratase, el día de los taquitos es intocable. Sea un día bueno a sea un día malo, al final del mismo esperas junto a los demás ser atendido. 
 
Los mexicanos no conquistan con ida al cine, conquistan con unos buenos tacos, porque, para conquistar al corazón, primero hay que conquistar a la barriga y nada mejor que unos tacos y un boing de mango. Porque de la frase “Te invito unas tortas, ¿jalas?” bien puede nacer “Te invito unos tacos, ¿jalas?. 
 
Por si fuera poco, como todo buen mexicano existe una taquería en especial, esa taquería que nunca te decepciona. Ahí todos te conocen, por lealtad te mereces, por mínimo que sea, unos totopos con salsa. La espera no parece espera si alimentas tu olfato con el agradable olor de la carne siendo cocinada, estás hechizado por ese olor. Bienvenidas sean las taquerías y sus salsas variadas. Benditas sean las manos que le dan ese toque especial a cada taco. 
 
Y por fin puedo decir a qué me sabe la vida. La vida me sabe a un taco de suadero recién preparado. Porque una rebanada de sandia por la noche cae mal, pero no una orden de tacos. Porque no solo alimentas tu cuerpo, alimentas tu alma. No existe la felicidad con un estomago vacío, si me preguntas dónde buscarla diré con seguridad: en una taquería está lo que buscas. 



Gabriela Noemy Chávez Pacheco

Comentarios

Entradas populares