El día de la bestia, epopeya de la ridiculez

Lesley A. Monroy Luna

El día de la bestia, epopeya de la ridiculez


Como las trompetas que anuncian la llegada del apocalipsis, El día de la bestia presenta a la salvación de la humanidad con el repicar de campanas; el sacerdote Ángel Berriatúa ha encontrado

la solución para evitar el fin del mundo: cometer ridículos actos de maldad que le abran las puertas del infierno y

vender su alma a satanás en espera de que éste, cordialmente, le revele la ubicación secreta del nacimiento del

anticristo.


La composición nos permite comparar la línea narrativa de El día de la bestia copn una epopeya, pues Berriatúa es un héroe digno de una tragedia griega. Recibe por medio de criptogramas

el llamado a un viaje para salvar al mundo del apocalipsis religioso sacrificándose a sí mismo… y a todos los

que se atraviesan en su camino. En un mundo en el que Dios no interviene y es nada más que un espectador,

el sacerdote decide tomar manos en el asunto y por medio de actos barbáricos como tomar el dinero de mendigos,

tirar a un mimo y robar un libro de magia demoníaca de un vidente charlatán es que planea brillantemente ser

condenado y tener pase directo a una sesión espiritista con el regidor del infierno.

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