El día de la Bestia: Fanatismo y la ausencia de empatía
Hasta los últimos segundos, de una hora y cuarenta minutos; es posible apreciar la forma que toma el fanatismo. Capaz de cegar completamente a las personas, para hacerlas actuar de una manera exagerada, rotunda o violenta, provocando acciones consideradas “malvadas”. Tomando así la decisión de dañar, robar o hasta arrebatar la vida de una persona con tal de cumplir el propio propósito, es decir, de seguir con la “misión” creada por nuestra propia fascinación.
Las personas deslumbradas por su particular fanatismo, son capaces de desconocer su criterio y sus propios principios, olvidando cualquier consecuencia generada a su actuar, ignorando el hecho de que el “fanatismo” podría consumirlos hasta poner en riesgo su vida.
Y es a través de esta película, donde apreciamos que una persona, un sacerdote, comprometido con Dios y con su religión, hace una serie de cosas con tal de conseguir y evitar el propósito del “demonio”. Creyendo que es el encargado de salvar a la humanidad, tratando de evitar que el mismo Satán cumpla con su propósito, escrito hace bastantes años.
Pero a pesar de que puede ser la salvación de todos los habitantes de la Tierra, toma decisiones muy drásticas, en ocasiones lo que hace puede no tener ninguna razón para emplearlas o en el peor de los casos, puede no tener ninguna relación con el fin de la misión. Teniendo como excusa, el querer tener contacto con el mismo demonio y así poder encontrar el causante del fin de los humanos.
Aun cuando en su momento pudo haber hecho un juramento, entregándose completamente a la religión católica, no piensa ni dos veces sus decisiones, todo con tal de poder tener un encuentro con satanás. Demostrando que su “amor” y “fanatismo” hacia la iglesia, será su prioridad ante sus principios como individuo y sacerdote. Importándole poco si lo que está haciendo le causa daño a su prójimo. Será capaz de todo, con tal de cumplir su cometido, elaborando planes violentos, para así efectuar el ritual y que así pueda funcionar correctamente, con la finalidad de crear contacto con el diablo e intentar engañarlo para encontrar a su hijo.
En la búsqueda de opciones para la comunicación con el diablo, es cuando deciden obligar, al personaje Cavan, experto en el mundo mágico y sobrenatural, secuestrándolo y golpeándolo. El Sacerdote hace todo lo que él le pide para realizar el ritual, aun cuando los componentes son demasiados extraños, como la sangre de una persona “virgen”. El religioso, para conseguirla pone medicamento para dormir a su víctima y hasta se arriesga a sí mismo para continuar con el plan. Y es aquí cuando de nuevo está haciendo las cosas sin pensar, sin razonar en que podría dejarle hasta un daño mortal en el momento de inyectar una aguja, con el objetivo de conseguir la sangre.
A pesar de que el religioso es el principal en la misión, involucra a otros dos individuos, José María y Cavan, a Jose Maria en el primer momento de su encuentro le pide ayuda, comparte sus ideas y toda la información que ha descubierto a través de sus investigaciones. El trabajador de la tienda discos, presenta otra vez el fanatismo, no sabe ni está seguro de que si todo lo que dice el sacerdote es verdad, pero sin dudar empieza a seguirlo y hacer lo que está en sus manos para cumplir la encomienda. Está determinado a ayudarlo así que lo acompaña a cualquier lugar, sin cuestionarse o tener juicio propio para reflexionar si en verdad es adecuado lo que está haciendo. Hace sacrificios y pone en juego su vida, para efectuar todo lo que diga aquel hombre.
Es importante rescatar que el “fanatismo” no es dañino cuando se controla y no se efectúa para lastimar a otros, pueden existir grupos de personas fanáticos de películas, series o bandas. Pero es considerable saber cuando estar con los "pies en la tierra" y no dejarse deslumbrar totalmente por el mismo.
Aun cuando la película tiene una variedad de temas relacionados con la religión, el fanatismo dañino y la ironía hacia las creencias, también nos deja percibir la perdida de empatía en la misma sociedad. Distinguiendo que las personas pueden dejarse llevarse por sus propios deseos y necesidades, olvidándose por completo si aquellas anhelaciones podrían provocar lesiones a las personas que viven alrededor.
En la primera escena donde el sacerdote llega a la ciudad, durante su tránsito a través de las variedades de calles va causando maldades, y en una de sus malignas acciones decide aventar por las escaleras a un artista que se encontraba ahí. Se reconoce que su acto es de lo peor y sin razón alguna; pero lo más sorprende es el poco interés de las personas hacia ese individuo, pudo haberse lastimado en su caída. Pero absolutamente nadie hizo algún esfuerzo por ver si se encontraba bien o buscar la manera para intentar ayudarlo, demostrando así que todas las personas están metidas en sus actividades individuales sin importarles lo que le puede pasar al que está caminando a su lado. Era comprensible que las personas alrededor de la ciudad estuvieran atareadas por la fecha tan importante que estaban celebrando, pero es injustificable que aun viendo a una persona cayendo de un lugar alto, no intentaran brindarle la mano.
De igual manera en varias ocasiones durante el transcurso de la película, se demostró que las personas dentro de la ciudad les hacía falta bastante empatía e interés en el prójimo aun cuando estaban celebrando la festividad de la unión y cariño con los otros. Siempre es importante recordar que ayudar al que está a tu lado jamás te hará perder tiempo y hasta puede llegar la ocasión donde cualquier persona necesites la ayuda.
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