"El Día de la Bestia": ¡Joder! El diablo ya está aquí y Alex de la Iglesia lo sabe

Por Roberto Osornio Archundia

"La vida es una jodida autopista al infierno".

Angus Young


¿Y si Dios ha dejado el infierno en la tierra? Con los aterradores títulares de hoy en día y la indudable capacidad del ser humano para odiar pareciera que así es y que el buen Dios que la religión pregona solo juega a la guerra con soldados de juguete; tal vez solo sea una suposición, pero sí se han de inventar suposiciones bien se sabe que el cine acepta cualquiera, pues Alex de la Iglesia, en la década de los noventa, llevó a la pantalla grande la aclamada película "El día de la Bestia", película donde explorá un presupuesto fin del mundo de una prodigiosa manera fuera de lo convencional.

El director bilbaíno convierte la capital española en un universo podrido construido a base de una comedia satánica bastante ávida que, de hecho, es bastante creíble; bajo este concepto, naturalmente, de la Iglesia construye un escenario donde las fuerzas del mal y del bien puedan combatir, aunando a ello el conflicto religioso como centro de atención, incluso, Alex de la Iglesia cataloga su película como una auténtica película de Navidad, ya que, el fin del mundo, en esta película, yacé de que el Anticristo nacerá el mismo 25 de diciembre. Una película donde no tiene sentido quitar a Dios y poner al hombre en su lugar, pues el problema tal vez no sea Dios, sino el hombre.

Alrededor de toda la producción cinematrográfica se lográ una narrativa efervescente, que crecé cada vez mas con el toque cómico que de la Iglesia encuentra en este conflicto religioso, no obstante, bromas aparte, el verdadero propósito del director es atacar sin clemencia a una sociedad actual corrupta y decadente, "El día de la Bestia" embiste la fé desde una visión social bastante profunda donde hace ver a la audiencia que, si bien, tal vez Dios no dejó el infierno en la Tierra, pero, aunque no fuera así, la humanidad se las ha arreglado para construir el imperio de las llamas y el mármol negro que tanto temé.

Con ello, a base de metáforas se concibe al capitalismo como un hijo de la religión, es aquella imagen del abuso, del engaño que sufren las masas y del vandalismo de una historia de esclavitud donde la "telebasura" juega un papel importante en poner una venda en los ojos de las personas, personas que viven el día a día en las calles llenas de peligro pues la humanidad ha degradado la vida a una abrumadora carretera de un solo sentido donde se conduce en la oscuridad y con los faros sin encender. El ser humano ha avanzado a grandes zancadas a través de una ecuación planteada erróneamente, configurando así una cadena perpetua de personas avanzando en el vació hacia su propio infierno, es decir, creando una sociedad que funciona en la paradoja de aliviar constantemente el dolor causado por los síntomas que no podemos resolver por un cansancio interminable de odio.

Realmente el ser del humano actual está condenado a sentir dolor, pues, como "El día de la Bestia" narra, tal vez se espera a que el día del juicio final llegue, sin embargo, el apocalípsis nos pasa todos los días y la humanidad sigue caminando en el sin hacer absolutamente nada.

El gran agujero negro reflexivo que deja la obra más destacada de Alex de la Iglesia hace de esta una película de culto cinematrográfico y merecedora de los premios que ha obtenido, pero, su verdadero valor consiste en su aporte a la época actual, donde los tecnólogos baratos con las suficientes montañas de plata perpetúan la ecuación de dolor humano en que la humanidad esta envuelta hoy en día, y es que, sugerentemente, "El día de la Bestia" parece la apología del mal, sin embargo, es la denuncia de este hacia los que los seres humanos creen que hacen el bien pero, en realidad, nos conducen al infierno, este es el verdadero Anticristo.

Alex de la Iglesia genera una fuerte crítica social al sistema en el que hoy navega la humanidad, un sistema vicioso a causa de una fe tonta hacia un ser divino que venden como lo que no es, al igual que el capital que mueve la clase alta, pues ahora los falsos profetas inundan las calles ofreciendo soluciones ideológicas para problemas materiales; así que, si, el cine está lleno de suposiciones, sin embargo, el hombre no puede crear algo que no ha visto. El mundo se está volviendo un infierno... y está ardiendo.


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