El día de la bestia, la historia no oficial

 

El día de la bestia, la historia no oficial

 

Marco Amauri Lara Rosas


Conforme al cristianismo, antes de que existiera la vida terrenal, Satanás, en aquel entonces Lucifer, se rebeló contra Dios. Desde su exilio y confinamiento a las profundidades del infierno hasta nuestros días, no ha cejado el Diablo en su intento por volver a los hombres contra el Padre y por darlos al traste. Satanás, no ha logrado del todo su objetivo, pues según se nos cuenta, hace unos dos mil años Dios mismo envió su hijo a la Tierra, quien en los actos de su encarnación y posterior resurrección venció al Maligno, a la par que proveyó a los hombres de las armas necesarias para vencerlo.

De este modo, bajo dicha lógica, en la actualidad nos encontramos en la víspera de la revancha definitiva de Satanás que llegará por medio del Anticristo, en lo que sería el último acto de la tragedia representada por Dios, los hombres y el Diablo; esto es, muy cerca de los terrenos de la escatología. Pero, ¿Cómo y cuándo iniciará el último acto? ¿Acaso ya se manifiestan sus indicios? ¿La humanidad habrá de encontrar la salvación o su ruina definitiva? Probablemente, usted y yo no tengamos una idea clara al respecto, pero sí, al parecer, decenas de miles de personas en internet, así como el director de cine español Alex de la Iglesia.

Existe una infinidad de historias, leyendas, pinturas, libros y películas que involucran al antagonista de Cristo y al inminente cumplimiento de las profecías bíblicas del fin de los tiempos, algunas de ellas creadas con la sensatez que el miedo reverencial a los enigmas divinos provocan en propios y extraños; mientras que otras, superando el límite de lo sacro, se han aventurado a elaborar un desarrollo y un final alternativos al misterio del Apocalipsis y al de su gran protagonista: el Anticristo. Ejemplo de estas últimas historias es el filme titulado El día de la bestia (1995) de Alex de la Iglesia. Por tanto, la película, profana por naturaleza, ofrece a sus espectadores una historia no oficial sobre el principio del fin cristiano llena de humor negro y faltas a la moral, sin que por ello deje de revelar en su ironía, algunos rasgos cuestionables sobre la religión, el esoterismo, los medios de comunicación y los habitantes de una sociedad decadente.

Para no revelar mayores detalles sobre película, me limitaré a comentar que son tres los héroes de esta historia: un sacerdote (además, profesor de teología), un vendedor de discos fanático del Heavy metal (y satanista declarado) y un famoso conductor de televisión experto en las ciencias oscuras. Con estos datos, ya es posible saborear el clima risible que domina el filme de principio a fin. No obstante, fue precisamente el tercer héroe de esta lista, el profesor Cavan, a quien le debo estas páginas. Y es que basta adentrase un poco en los múltiples sitios y plataformas de internet para observar la cantidad impresionante de profesores Cavan que pueblan, no conformes de contar con programas enteros radio y televisión, todo el universo on line.

Si usted como académico, estudiante, apasionado de la historia y de la literatura, o movido acaso por la simple curiosidad, por ejemplo, se dispone a esclarecer una duda histórica sobre el papel de el Diablo en la cultura occidental, encontrará en cualquier buscador antes de cualquier recurso serio, entre otros atrevimientos, una fila interminable de videos que aseguran conocer los enigmas del Apocalipsis revelados por la biblia prohibía, la verdadera cara de Satanás, e incluso, algunos llegan a afirmar que Dios mismo es en verdad el Diablo y no otro. En fin, entre los susodichos profesores Cavan del siglo XXI figuran todo tipo de personalidades, pastores de la Iglesia de Jesucristo de los últimos días, gurús aficionados del ocultismo, coaches entusiastas de las teorías conspirativas, pseudo-sacerdotes y hasta uno que otro rabino.

Quizá la mayor sorpresa que una persona sensata se lleve al observar dicho fenómeno contemporáneo no se deba a la abundancia de los profesores Cavan, sino a los millones de reproducciones que tienen sus videos. Los charlatanes y encantadores de serpientes existen desde tiempo inmemorables, no considero que acaso nadie se extrañe de este hecho en particular, pero la difusión a escala masiva que pueden llegar a tener sus prédicas sí que implica una cierta novedad a la que es importante por lo menos prestarle atención como objeto de meditación.

Así que, de encontrase ante la situación donde uno se debate entre sucumbir o no a la tentación de escuchar media hora de injerencias, predicciones y sandeces ocultistas sobre Satanás y el Apocalipsis, o de sencillamente estar aburrido y querer pasar un rato agradable a risa suelta, yo le recomiendo que mejor busque y vea El día de la bestia; historia por lo demás profana y hasta patética, es cierto, como cualquiera de las otras historias de internet, historia no oficial al fin de cuentas, pero de mayor provecho reflexivo, goce estético y divertimento.

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