EL DÍA DE LA BESTIA: METODOLOGÍA PARA VENDER EL ALMA AL DIABLO

 EL DÍA DE LA BESTIA: METODOLOGÍA PARA VENDER EL ALMA AL DIABLO

El infierno está lleno de buenas intenciones. La noción del bien a veces adquiere tintes muy confusos y lleva al hombre a actuar de maneras contrarias a las esperadas. El padre Berriatua en su afán por salvar del demonio a la humanidad, terminó por encontrar a su diablo interior, y le firmó una venta sin devoluciones. El día de la Bestia se trata de un camino de peripecias contra reloj, relatado a través de la dirección de Alex de la Iglesia; donde transforma un tópico tan común como la navidad en un reflejo de algunas características humanas que llevan al hombre al filo de la cordura. La fiel creencia en una idea, el fanatismo y la ingenuidad toman la mano del sacerdote y lo sumergen en una película que deja con un extraño sabor de boca a cualquier espectador.

¿Quién define hasta donde se ha de llegar por el bien común? ¿Qué tantos sacrificios ha de hacer un hombre en pro del bien de la humanidad? No existe un límite, ni tampoco una definición concreta que separe por completo al bien y al mal. Un catedrático de teología descubrió el secreto del cual pende el declive del ser humano: El anticristo está a punto de nacer, y el cura está prácticamente solo en un viaje en el cual siente la presión del mundo sobre sus hombros. Se trata de un hombre capaz de lo inimaginable con tal de detener el curso de los acontecimientos; incluso de firmar un contrato de compraventa del que no se puede escapar.

Pero ¿Dónde se guarda el instructivo para vender el alma al diablo? ¿En qué parte del viejo o del nuevo testamento viene inscrita dicha instrucción? Si se dice que todo hombre tiene un diablo dentro de si ¿Cómo contactar con él para averiguar los detalles de su venida al mundo? El padre Berriatua utiliza todos sus recursos para conocer los pormenores de la llegada del anticristo a la tierra; emprende una aventura presionada por el tic tac del reloj, en la cual tiene que conectar con toda la maldad de su interior (tarea que con el paso de la trama se vuelve cada vez más sencilla ante los enredos en los cuales se sumerge).

La maldad del sacerdote empieza de manera forzada, con un filtro patético en cada una de sus acciones; debido a la poca naturalidad con la cual actúa maliciosamente, sin embargo, nos habla de la naturaleza humana y su inclinación a la maldad cuando se ve inmerso en una bola de nieve que lo obliga a dañar a otros para cumplir su cometido; por más que este se encuentre cargado de buenas intenciones. El matiz patético y desordenado del padre al pecar una y otra vez (el cual es sumamente importante mencionar por su trascendencia en la trama) da a la película un tono cómico, que pareciera no concordar con la temática que se maneja, sin embargo, de ahí viene gran parte del encanto de esta producción.

Cada vez mas cerca del inicio del apocalipsis la trama acrecienta su emoción, y la gran mayoría de la película se convierte en un caos sin precedente. Un cura que está dispuesto a volverse martir por la humanidad acompañado de un metalero sin mucho que aportar, y un charlatán que se dedica a usar el esoterismo para vender por televisión, cree tener en sus manos la responsabilidad de detener la llegada del anticristo, y hace todo por evitar que suceda. El tiempo está contado, y mientras el mundo celebra la víspera navideña y espera la medianoche para conmemorar  una fecha tan especial hay un trio de hombres luchando de las maneras más ridículas para salvar al mundo. En este curso de acciones se puede apreciar claramente como el director utiliza un tópico tan trillado y que protagoniza cientos de filmes para mofarse y darle un enfoque completamente distinto, e incluso plantear lo adverso:  La navidad no es la fecha en la que se celebra la llegada del salvador, sino la del destructor de la tierra.

En una de las tantas cosas extrañas, imprevisibles, y sobre todo ilegales y perjudiciales para otros que hacen intentando invocar al diablo consumen una combinación de sustancias entre las cuales destacan la sangre de una mujer virgen y unos cuantos cuadros de LSD. Se trata de un giro en la trama que es muy importante analizar, pues pone en jaque la verosimilitud de los acontecimientos futuros, sobre todo los que mayormente están relacionados con apariciones fantásticas y diabólicas. Dicha parte de la película orienta al espectador a cuestionarse si las imágenes del diablo, y la convicción que tienen de haber salvado al mundo es real, pues pudo simplemente haberse tratado de un mal viaje provocado por los efectos psicotrópicos de la droga que ingirieron. Finalmente, con este tipo de giros termina sin quedar claro el curso de la historia, y la distinción entre lo real y lo irreal dentro de la misma; estrategia con la que juegan a lo largo de todo el filme.

La entrada y el cierre de esta película demuestran maestría para ejecutar la idea inicial, pues son escenas contundentes que logran remover emociones y captar la atención. Desde el inicio, que deja enganchado al espectador con la convicción de pecar y hacer el mayor mal posible por parte del sacerdote, hasta cerrar con una escena que no dice mucho del destino de los protagonistas, ni confirma la verosimilitud de la historia, pero que al menos regresa al mundo real a los personajes y demuestra la calma una vez que el peligro ha pasado. Algunos celebran el paso de la navidad, disfrutan de sus presentes o a penas superan la resaca de la noche anterior mientras que este trio ha perdido a uno de sus integrantes, a la par de las vidas que solían tener, pero han ganado la convicción de haber cumplido con aquello que creían, y eso como ser humano es una de las más grandes recompensas por más que se trate solamente de una ilusión.


LILIA MARIANA PACHECO LLAMAS

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