El dia de la Bestia


La inocente locura de un hombre, en busca del afán que hay en la gente por vivir con la maldad en nuestra cotidianidad. El día de la bestia, un presagio funesto, interpretado erróneamente por las mentes dotadas a través de nuestra historia, hasta que un padre, que para su desgracia logró descifrarlo, cayendo en la enajenación de la ciudad ibérica de Madrid. Buscando el mal en la tierra y llegando a los extremos que solo el hombre es capaz, la muerte de un inocente por la salvación de la humanidad ¿cómo sabemos que el diablo no lo había engañado? ¿Acaso no sería de lo más jugoso el alma de un padre abnegado? Que perseguido por su creencia, traiciona su voto y causa desgracias, solo por el poco realista, pero muy cándido deseo de salvar a la especie que bebe la sangre del hijo mientras deshonra a su padre.

El padre Ángel, con su inocencia mal atendida, llegando casi a una demencia digna de las tragedias griegas, nos lleva a la cosmopolita y nunca durmiente ciudad de Madrid, representada en un aire de cómica y preocupante locura. Tiene la condena de cumplir su encomienda, y pelear una pelea que no sabe si esta perdida o si es que hay una. El pérfido y juguetón Diablo jamás esclareció, y nunca dio acto de tan siquiera seguir la profecía dictaminada, pues siendo una imagen omnipresente y ubicua, como es que sabemos que no está jugando con nosotros en la película.

Siendo así un diablo más parecido al genio maligno de Descartes, un ser igual de indubitable que Dios, pero, con una maldad libre de toda regla, personaje que en cualquier momento puede cambiar nuestra realidad sin que nosotros podamos darnos cuenta de sus actos.

¿Cómo es esto posible? Pues aunque es cierto que el maligno se les apareció varias veces al padre y sus acompañantes, dando testimonio de su realidad, en ninguna escena este parece evitar las andadas del teólogo para impedir el nacimiento de su hijo.

En el método de Descartes, en la tercera meditación lo define como alguien con la misma capacidad de dios para hacer su voluntad, pero, en lo único en lo que no nos puede estar engañando, es en el hecho de que dudamos, cosa que solo sucede una vez en toda la película. Justo antes del clímax, el protagonista después de recibir una paliza por parte de unos metaleros de apariencia ruda y descuidada, presencia un acto atroz contra una persona, que sin deber la ni temerla, sufrió un calvario, solo por estar en el momento y lugar equivocado, es prendido fuego por un grupo, que aparenta ser mucho peor que la locura ingenua del padre.

En algunas escenas, se ve muestra de esto, pues el padre suele ser engañado por lo que cree, husmeando por todos lados, buscando alguna señal de donde va a ser y culpando a cualquier hombre o mujer de mala calaña, de saber donde esta el lugar del anticristo. Generando una serie de descuidos y accidentes fatales, que van degenerando la estabilidad del clérigo por los suelos, y ocasionado una odisea pavorosa hacia su persona que solo se acerca cada vez más, a actos de desasosiego total hacia la integridad de las personas de su alrededor, siendo atraído hacia el lugar del nacimiento de la bestia, donde se supone cometerá el acto de matar al infante traído por el maligno.

Incluso aunque se muestra el diablo en escena, no podemos dar por completo la certeza de que está ahí, para empezar cuando los compañeros del cura y el mismo invocaron al ser, bebieron agua con sangre de virgen y con un ingrediente que por la prisas tuvieron que improvisar, que fue el LCD de José María, famosa droga que es reconocida por generar ilusiones a quien la prueba.

Durante el transcurso de la historia no sabemos decir con claridad, si la demencia y miedo de Angel estén justificadas, ya que nunca está del todo claro si el demonio está ahí, o si un causalidad desastrosa de eventos persigue al padre durante todo el trayecto. No es hasta que vemos, junto con los dos compañeros del clérigo, José María y el profesor Cavan, con un intento deplorable de ritual, del cual a una cabra negra erguida e impresionante, que pensamos que el toda la paranoia del padre, es de lo más apropiada, pero justo en el clímax de la historia, Ángel que vendió su alma y traicionó a su dios, no fue el asesino del anticristo, si no el grupo de limpia Madrid, dirigidos por el mismo maligno, los que ejecutan la vida del infante.

Así da un giro argumental de que el Diablo en todo momento no quería la extinción del hombre, pues, después de todo, nosotros, según Descartes, somos el alimento del engaño para el genio maligno, y nuestras disparidades, errores y pecados son sus burlas diarias a nuestra poca sabiduría e infinita estupidez. Así pues, el padre que se va sin la gloria, pero con la victoria moral de haber impedido el fin del mundo, no es más que la derrota ignorada del teólogo, en una batalla que jamás tuvo porque pelear. Pues el Diablo es consciente de ello, y no olvida jamás, que, en cuanto nuestra existencia se refiere, el siempre va a hacerla prevalecer, oh es que, usted lector, enserió cree que el Diablo va a perder la oportunidad de atormentarnos en vida, para así escupirnos en muerte.

Howard Salas Silva. 

Comentarios

  1. Tus observaciones fueron esclarecedoras (sinceramente para mí habían pasado desapercibidos tantos detalles). "Así pues, el padre que se va sin la gloria, pero con la victoria moral..." fue mi frase favorita. Noté cierta fuerza en las últimas cuatro líneas :D

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