El día de la bestia.
La fe ante un mundo consumido por el pecado.
El día de la bestia, una película que a pesar de generar cierta incomodidad con un mundo que muchas veces pretendemos ignorar, muestra algo más que una simple salvación o gran salvación, como resulte más agradable de mencionar.
No es necesario ahondar en el catolicismo para entender que el anticristo y su llegada marcan el final de la humanidad al igual que la llegada del apocalipsis ante lo cual se supone un final de cualquier modo, sin embargo, el protagonista lucha por impedir que este “anticristo” llegue a la tierra poniendo en riesgo todo lo que considera correcto y corrompiendo su alma, que si bien no es pura termina siendo desquebrajada y violentada por acciones consideradas por la biblia, malas.
Es así como es presentada la fe, que muchos pueden imaginar rodeada de luz y bondad y que al contrario, en la película se encuentra alrededor de maldad, deseo, poder y engaño; mostrando que la realidad en la que vivimos es cruel, que la humanidad lo es y a pesar de ser conscientes de ello preferimos fingir que “la virgen nos ha hablado” y desviar la mirada.
Podemos imaginar entonces que el protagonista (sacerdote/padre) toma el papel de salvador, un papel al que si bien se le pueden atribuir características buenas, en esta película resulta imposible, dispuesto a asesinar, robar entre otras acciones inmorales justifica su acción bajo el lema “Salvaré al mundo” basado en teorías que pueden parecer convincentes más nunca se está seguro de si lo es, por lo que hago mención de nuevo de la presencia de una fe ciega que lo conduce a la corrupción de su alma.
Pensando en el desarrollo de esta historia, pensando en el contexto que se logra ver durante las escenas se puede generar la pregunta ¿por qué salvar a un mundo del anticristo si ya parece vivir en un infierno?, ¿es posible asegurar que evitando el nacimiento del anticristo, la vida, la humanidad y el mundo “ideal” serán posibles?
No es posible asumir que la presencia del diablo es real, no bajo un ritual que apenas puede ser llamado así; cualquiera podría creer que todo es una mentira, que el pobre padre solo tenía demasiado tiempo y un libro incapaz de ser comprendido con tan solo leerlo.
Una serie de sucesos desafortunados desencadenados por una predicción que al final solamente sirvió para confundir al protagonista y conducirlo a la miseria, claro, acompañado por el conductor y José María que, sin mucha suerte de su lado, termino muerto.
Incluso, pretender que todo ha sido real y que el padre logró su cometido parece complicado por no decir que es imposible. Si se buscaba convocar al diablo lo menos que se puede asumir es llevar a cabo un ritual al pie de la letra, añadiendo el hecho de que realmente exista un ser maligno y un dios; pan de caja consagrado y drogas como vía de comunicación con un ser maligno no hacen creíble el hecho de que el diablo realmente apareció, por lo cual lo que vieron los 3 personajes puede tomarse como un efecto secundario de la droga o el cansancio mental causado por todo este revuelo.
El día de la bestia permite que los espectadores manifiesten muchas emociones, se muestren confundidos o que incluso vean lo que han querido evitar, la realidad del ser humano y el poder de una fe ciega en la vida del mismo.
No se puede decir si es genial ver una película así o si sentir que cae en nuestros hombros la esperanza de un mundo mejor, porque si bien el mal existe entonces todos podríamos fingir ser salvadores, corromper nuestra alma y tratar de vivir con ello.
Gabriela Noemy Chávez Pacheco
Comentarios
Publicar un comentario