El lápiz, la oportunidad de equivocarte.
¿Recuerdas siempre escribir con lápiz por temor a equivocarte?. Cuando los niños comienzan a hacer planillas del abecedario siempre les verás usando un lápiz. Un lápiz mordido, un lápiz de bajo costo o un lápiz de aquellos verdes que nunca duraban más de una semana sin romperse. Un lápiz era necesario cuando aprendías a escribir. El uso de este instrumento de escritura brinda la seguridad de poder cometer errores y corregirlos después. Nos brinda la oportunidad de construir nuestra historia.
En este momento diría “ojalá pudiese escribir esto con lápiz para posteriormente borrarlo”. A pesar de que has aprendido sobre oraciones complejas y sobre ortografía, recurres siempre a este objeto. La razón por la que el lápiz significa para muchos, un recurso indispensable, es por su capacidad para corregir.
Lamentablemente, no se puede llevar un lápiz a todos lados y guardar la esperanza de que si cometes un error, la goma del otro lado podrá borrarlo. Los errores nos permiten crecer, aunque fuese posible borrarlos es seguro que alguna marca quedara. Mirémoslo como una etapa de entrenamiento, nos acompaña en la práctica y solo nos prepara para la vida real.
Dicen que los errores los comete cualquiera, que es normal, sin embargo, todos tememos equivocarnos. No hay lápices que borren el dolor, pero si hay algunos que conducen a la felicidad. Son insignificantes las cosas que nos permiten ser reconocidos el día de mañana, es el lápiz en aquel frasco o lo es la hoja bajo aquellos libros.
Si queremos hacer una comparación o deseamos dar otro significado a este elemento podemos decir que el lápiz son nuestras decisiones, que el papel es nuestra vida y que en conjunto construyen una historia.
Pequeñas cosas, pequeños instrumentos son elementos esenciales para una obra, es así como un insignificante lápiz pasa a ser “el lápiz” o algunos párrafos pasan a formar la siguiente obra maestra.
Aún queda mucho por escribir, aún queda mucho por lo cual debemos afilar nuestro lápiz, porque de lo contrario, un lápiz abandonado no es más que una vida perdida. Si decidimos volver a tomar un lápiz en nuestras manos, si por razón alguna nos encontramos escribiendo de nuevo, nuestra vida no será una vida perdida. Si cometemos errores, asegurémonos de aprender de ellos.
No obstante, es irónico, ni siquiera pensaríamos en la importancia del mismo si no tuviéramos que escribir sobre él. Es así como vamos por la vida, ignorando el lápiz que nos hizo ver lo queríamos en un futuro, escribir.
Gabriela Noemy Chávez Pacheco
Comentarios
Publicar un comentario