El lápiz: objeto común, trascendencia inimaginable
George Carlín alguna vez dijo: “Si el lápiz n°2 es el más popular, ¿por qué sigue siendo el #2?” Existe una trascendencia inimaginable de lo que hoy consideramos “simples objetos comunes”. Al mirar a nuestro alrededor, nunca nos imaginamos la importancia histórica que los objetos cotidianos tuvieron en el desarrollo de la humanidad. Tomemos como ejemplo al lápiz, ese simple tubito de madera relleno de grafito ha acompañado a los hombres desde hace millones de años, siglos incluso; y de no ser por él, quien sabe cuántas obras hermosas no se hubieran dibujado, cuantas letras no se hubieran plasmado y cuantas leyes y reglas no hubieran llegado a regir el mundo como lo conocemos. Un objeto infravalorado de papel fundamental en el desarrollo humano, ese es el lápiz.
Latinos
y griegos, parece que siempre están cualquier aspecto histórico o invención;
tanto así que, a pesar de no haber inventado el lápiz como tal, sí crearon a su
antepasado el estilete (un palito
de metal para
raspar los papiros). El lápiz en sí, fue creado por el alemán Conrad von
Gesner en 1565, sin embargo, el lápiz de grafito que conocemos hoy en día fue una
invención de Joseph Hardtmuth, quien envolvió un sucedáneo del grafito en una
funda de madera de cedro para su mejor manejo. Las personas encontraron más
formas de plasmar conocimientos y crear arte, eso es indudable, no obstante, de
no ser por Hardtmuth, el mundo y la sociedad no habrían llegado de la misma
forma a la actualidad.
“El
dibujo es la base del arte. Un mal pintor no puede dibujar. Pero quien dibuja
bien, siempre puede pintar.” – Arshile Gorky. Cuando se habla de arte, el
pensamiento del vulgo, generalmente se ve enfocado a la obra o al artista y
rara vez llega a la psique una pregunta: ¿Cuál fue el proceso para crear dicha
obra o las herramientas utilizadas? El
dibujo es primordial a la hora de realizar cualquier obra, ya que a partir de
los bocetos llegan las grandes ideas que permiten crear. Artistas de alto
calibre como Picasso, Paul Rubens, Da Vinci, Miguel Ángel, Alberto Durero, Roberto
Ferri, Linda Hubber, entre muchos otros no sólo utilizaron lápices para bocetar sus obras, sino que existen muchísimos cuadros creados a partir de “simple”
grafito. Desde esta perspectiva, los
lápices comienzan a dejar de parecer un objeto irrelevante.
Se dice
que la necesidad es la madre de la del ingenió, así que, bendito sea el momento
en el que faltó algo versátil para hacer trazos. La humanidad se jacta
de brindar progreso e innovación con forme pasa el tiempo, el hombre crea cosas
cada vez más maravillosas a comparación de las que ya existían. A pesar de que
no cualquiera estaría de acuerdo con lo anterior, lo cierto es que el hombre es
ingenioso hasta en las cosas más pequeñas y simples. Lo ocurrido con los lápices a lo largo de la historia es un ejemplo claro
de ello; conceptualmente nació de una idea muy simple: proteger con madera grafito,
para poder manipularlo y usarlo a fin de crear todo tipo de líneas, trazos y,
por supuesto, generar el sistema gráfico de comunicación por excelencia: la
escritura. Es por ello que afirmo, no puede existir la innovación ni el
progreso sin el uso de al menos, un lápiz.
¿Qué
sería de la humanidad sin el lápiz? Es un utensilio que nos ayuda diariamente a
expresarnos, escribir, dibujar, anotar recordatorios, calcular, rascarnos,
defendernos… sirve para muchísimas cosas. A fuerza de la costumbre se ha
convertido en una herramienta a la que no le solemos prestar ninguna atención,
a pesar de que este pequeño artilugio brinda consigo una multitud de tareas
cotidianas como si se tratase de una extensión de la mano, prolongando nuestro
pensamiento y dejando huella de nuestro paso por el mundo. ¿Cuántos
billones de ideas habrán fluido a través de las puntas de grafito a
consecuencia de la extensión casi espontánea entre el pensamiento y la
creatividad humana interconectadas con este maravilloso invento? A lo largo de
la historia ha habido millones de objetos importantes que han ayudado al mundo,
quién diría que, dentro de aquellos relacionados con lo mejor de la humanidad y
su parte más solemne, se encontraría el fantástico lápiz.
Alexia
Ibarra Martínez
¡Me encantó tu inicio! "Si el lápiz no. 2 sigue siendo el más popular ¿por qué sigue siendo el #2?".
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