La Alquimia de la Escritura o la Odisea del Lápiz

                                La Alquimia de la Escritura o la Odisea del Lápiz.

por Xavier Angeles



“Los verdaderos alquimistas no transforman el plomo en oro; sino el mundo en palabras.” William H. Gass


Ya sean de grafito, portaminas, mecánicos o de carboncillo: el lápiz siempre ha formado parte de nuestra vida, para dibujar, hacer listas, liberar el estrés o escribir. Esta herramienta que, día con día, tiende a pasar como prescindible e insignificante para el orden actual en el que vivimos. Aunque este durans et expendibilis一, tuvo su origen en el antiguo mundo entre el 3300 y el 3400 a.C.


En aquel remoto lugar entre ríos, hoy conocido como Iraq, se inventó un interesante instrumento: el estilete; cuyo objetivo era el de grabar en arcilla, un registro de las adquisiciones y trueques comerciales. A este simple acto le denominamos escritura cuneiforme, cuyo génesis etimológico latino cuneus se entiende como cuña o en forma de cuña. 


Este sistema no pertenece a ninguna lengua en específico 一a pesar de que la mayoría de los escritos recabados se encuentran en Sumerio y Acadio一, bien podría utilizarse hoy con nuestras lenguas modernas, si se aprenden los más de 800 caracteres que representan palabras y divisiones de las mismas; sílabas y partículas de ellas.


Si bien aquella actividad parece de lo más mundana, y de alguna manera fría y distante de nuestra intensa faena artística: no lo es, ¿de dónde nace, entonces, esta necesidad de tener un registro de lo que hacemos o pensamos? 


Este enfrentamiento antes-ahora, es tan natural en nuestra forma de expresarnos, pero no siempre resultó así. ¿De dónde nace los ‘hasta este momento’, los ‘ahora’, ese denominado por Karl Jaspers como tiempo-axial o tiempo-eje?


Según él, en el siglo de Pericles, el V a.C., se presentó una singularidad, la de que las personas no se identificaban más con las formas de pensar anteriores, las prácticas espirituales de sus antepasados no encajaban más con sus nuevos estilos de vida. Es la primera vez en la historia de la humanidad que se habla de un yo-colectivo-actual, que es diferente de un otro-colectivo-anterior. 


Suena a cosa simple, ¿no? Pero tiene más entramados que una sábana de algodón egipcio. Un evento misterioso sin precedentes que es aún más difícil de explicar, pero que sin duda marcó un parteaguas entre ellos y nuestra propia modernidad. Un acontecimiento que sigue alimentado a cada individuo de la sociedad y que del cual, muchos eruditos se atreverían a decir, que en la época actual, estamos atravesando por otra ruptura similar, otro corte axial.


Empero, no podemos continuar sin explicar a qué nos referimos cuando hablamos de este inaudito. ¿Cuáles son las implicaciones que tiene en la historia de la humanidad, y más importante aún, ¿Cómo es que este está relacionado con un simple lápiz?


Pues bien, se caracteriza principalmente ciertas revoluciones, entre ellas está la elevación de la propia consciencia, hay una profundización del ser, el hombre se plantea cuestiones hasta antes no-pensadas, preguntas radicales, y más importante aún, hay un mejor entendimiento de los límites, lo que sólo puede llevar a una cosa: a empujar más allá, a establecer objetivos o intenciones más altas.


Denominada por Jaspers mismo, como la tercera fundación de la humanidad. Marcado inconfundiblemente por la interiorización de la vida humana. El raciocinio es transformador. No es de sorprender que un sinnúmero de genios y filósofos remontaran en esa época, tratando de encontrar las resoluciones a los abismos. Desde Siddharta hasta Confucio, de Lao-Tse a Sócrates y Platón.


El trabajo de Jaspers, evidentemente ensombrecido por la futilidad de una modernidad, entorpecida de positivismo y pseudo-cientificismo, es ahora puesto de nuevo bajo el microscopio: los lentes de nuevos modelos o paradigmas epistémicos. ¿Se cruza de nuevo por una diferente ruptura del tiempo-axis? Difícil es establecer las líneas determinantes de la una, cuando se está viviendo en ella, aunque se tengan indicios.


“La realidad es mucho más amplia que la capacidad que tiene la lógica humana para interpretarla.” (Dueñas, 2018:145). Si se considera el tiempo-eje como un salto una elevación de la consciencia; este siempre será impulsado sin conocerse, y hasta cierto punto sin ser reconocido como algo que cohabita su tiempo.


Nuestra labor de pensar, de escribir, de plasmar en papel las ideas; incluso la de otras áreas disciplinarias como la medicina, la ciencia, la lógica, la religión, nacieron de ahí: de aquella tierra anteriormente infértil, al igual que los pensadores o al menos la imagen que tenemos de ellos, en ese compost filosófico y espiritual.


A pesar de sus ancestros: la prosa elisabettiana o el romance heróico francés; no fue sino hasta principios del siglo XVII que la palabra italiana novella aquellas obras enfocadas más en el desarrollo argumental de los personajes que en la trama en sí一, antiguamente referida a las historias escritas durante el periodo medieval, comenzó a definir cualquier ficción de prosa constituida por más de 50,000 palabras. Cuando la creciente clase media con mayor tiempo de recreación tuvo el suficiente para leer y dinero para comprar libros, se convirtió en una actividad popular.


Esa, fútil pero intensa; poderosa y arrebatadora idea de hallarnos en nuestro tiempo y espacio, ese despertar de conciencia, es lo que nos permite escribir. Lo que alimenta el alma del lápiz para escribir. La tinta invisible que adhiere nuestras ideas al papel. “Lo que importa, sobre todo mientras se es joven, no es cultivar la memoria, sino despertar el espíritu crítico y el análisis; pues solo así se puede llegar a comprender el significado real de un hecho en vez de racionalizarlo.” Jiddu Krishnamurti.


Escribimos hoy lo que podemos escribir, porque este discurrir histórico nos lo permite, porque nos han demostrado que no sólo de paja se puede obtener oro, sino que del mundo, podemos sacar historias.


Comentarios

  1. Me gusto, como es que abarcas muy bien lo simple de un lápiz puede crear demasiadas cosas, sobre todo la importancia en varios temas que ahora todos vemos y escribimos de ellos, después de su creación. Espero seguir leyendo las historias que escribas.

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