La inmensidad del lápiz eterno

 La inmensidad del lápiz eterno


¿Será posible llegar a conocerse a uno mismo en su totalidad?. Con esa pregunta de guía, se crearon las historias, los cuentos, los mitos y hasta los chismes. Es tanto lo que sabemos de nuestro pasado que genera el presente y decidirá el futuro. Nunca nadie se ha cuestionado la superficialidad del origen de nuestras historias, es por eso, que mediante algunas investigaciones y muchas divagaciones llegué al origen: “El lápiz”. Aquel origen tan insignificante es el causante de gran trascendencia dentro de la historia personal de cada una de las personas. Y ¿Por qué?, pues será un tanto complejo de explicar, pero sencillo de comprender.

Aquel objeto tan insignificantemente sencillo, es la razón de tanta discordia mundial, es la maldición de algunos y la bendición de otros. Todo tiene como base la comunicación, la necesidad de expresar y compartir los conocimientos basados en experiencias con el resto del mundo. Es así como nos ha sido posible tener conciencia de nuestro pasado y lo que en algún momento de la vida llegó a suceder. Mediante textos, pinturas, garabatos, jeroglíficos y música es por lo que nos logramos conectar a tal magnitud con nuestros ancestros y así, poder aprender de los errores e intentar no volver a cometerlos. Todo esto sería imposible de crear sin la ayuda de un pequeño objeto, tanto ha sido su impacto que hasta la fecha seguimos y seguiremos dependiendo de él para expresar aquellas emociones y sabiduría.

Ahora, hablemos un poco de “El lápiz”, objeto hecho originalmente de madera y con el increíble don de poder borrar aquello que escribía. Pero, ¿Para qué querer algo que fácilmente podría ser borrado y con ello olvidado?, pues fácil, por la misma razón que se generan melodías sin la seguridad de ser publicadas, cuadros que posiblemente nunca serán expuestos o textos dejados en las profundidades del alma, sin la posibilidad de ser leídos e interpretados. Absolutamente todo, es por simple desahogo, libertad de expresión y valentía. 

Generamos la historia de un collage de pequeños fragmentos de vidas ajenas, contadas desde miles perspectivas y escenarios, donde la perfecta unión de lo intangible es la coherencia de lo desalmado. Generamos empatía y adoptamos acciones, pensamientos, experiencias,circunstancias, problemáticas y todo por la única razón de sentirnos comprendidos dentro de nuestro pequeño mundo, corta historia e incomprendida soledad. Optamos por nuestra interpretación favorita y la adoptamos hasta el punto de hacerla nuestra, nuestra vida, nuestra historia, nuestra descendencia. Consumimos de todo tipo de historias, de todo tipo de expresiones. No es hasta conectar de manera espiritual con alguna, cuando se vuelven reconocidas. 

La religión es tan parte de todo como lo es una pintura, ambas con un mensaje que expresar al mundo entero y evidentemente con alguien a quién poder hacer sentir seguro dentro del entorno espiritual y físico. Aquel simple y estúpido mensaje puede ser bago e inconciso para algunos, pero para otros será un aprendizaje del cual poder basar sus siguientes movimientos, como si de una partida de ajedrez se tratara la vida, se debe analizar a tu oponente, el cual será tu mayor maestro, pues te llevará a extremos donde hasta tu misma existencia te cuestiones, sin embargo será aquello de lo que más aprenderás, tu pasado. Cual juego de mesa, tendrás que analizar y sacar de tu turno el mayor aprovechamiento posible, hasta sobrepasar aquellos campos y lograr lo nunca antes visto, una parte de la historia, plasmarlo dentro de una forma de expresión y así ser el oponente de otro, como si de un pequeño ciclo se tratase.  

La historia como la vida misma, es un sin fin de calamidades llenas de aprendizajes y juegos uno con el otro, que sin la simple e indiferente existencia de “El lápiz”, no tendríamos punto de comparación y mucho menos bases para poder tomar decisiones sustentadas en hechos ya plasmados. No es que sea suficiente lo que haya, pero siempre será bueno tener un inicio en el cual puedas continuar, en vez de tener un mal desarrollo por ignorancia de razón. Y es aquello lo que nos lleva a cuestionar, ¿Será posible conocer todo lo que hay antes que nosotros?


Dana Gabriela Villa Olguín


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