La taquería, patrimonio cultural del mexicano

 

En cada esquina y en cada rincón, una taquería está lista con su buena sazón; bienvenido a México, la tierra del maíz, dónde un pequeño puesto siempre hace feliz. Bien se dice que a nadie se le niega un taco, ¿por qué alguien lo haría? si es aquella comida envuelta en tortilla un símbolo de camaradería. No importa de dónde seas ni adónde vas, si llegas a una taquería bien recibido siempre serás; junto con su característico llamar “pásele güero aquí hay lugar” la fábrica de este manjar siempre te va a llamar. El sitio de creación del platillo más emblemático de este bello país es mucho más que un simple restaurante; es la farmacia por excelencia después de una noche de ebriedad, un museo diverso en lo platillos de cada comensal, un centro de apuestas a la hora de ver el futbol e incluso un simbol para toda la nación. Poco más caótico que la mesa familiar pero envuelta toda clase de connotaciones de unidad la taquería se ha vuelto un centro de difusión en lo que respecta a la cultura mexicana.

Cocinar es todo un arte y nunca se trata sólo de matar el hambre, de hecho, preparar un alimento siempre irá más allá de comer algo que sólo sepa bien ya que la comida es cosa característica de cada quién. Por otro lado, existen comidas celosas que no aceptan cambiar de formas a la hora de ser preparadas, comidas que ven a la innovación como algo de perdición; no así humilde y el buen amigo taco que se deja preparar a gusto y voluntad de cualquiera con tal de saciar. Relleno de guisos y cubierto de tortillas, el caballero de maíz es tan humilde que se deja invocar en cualquier lugar; mas existe un punto en especial donde todos sus devotos le vamos a venerar, le llamamos taquería por ser el pequeño hogar que al taco llegó a crear. El taco es una creación tan divina, que se puede definir a la taquería como una capilla del sabor y al taquero como el “mero mero” creador, así mismo y con aires de religiosidad, limones, cebolla y cilantro cual santísima trinidad llega también a adornar a este bello manjar. Si cocinar es un arte y el taco la obra resultante, no cabe duda de que es en la taquería donde se presentaría a la magnificencia de la glotonería.

Para aprender a cocinar, a la abuela tienes que observar, pues no hay mejor escuela que te enseñe a sazonar que estar frente a las cazuelas en primer lugar, conocer los sonidos de la tradición y escuchar a la familia cantar su canción:

pica esto, corta aquello, atiende al cliente y va de nuevo,

bájale a la lumbre, muévele al sartén, fíjate que la carne salga bien,

muévete aquí, atiende allá, que la taquería se va a llenar.

Al taco quienquiera lo prepara, mas no cualquiera lo sabe construir con el calor de un fuego ancestral, salsas de picante sensual, guisos de composición brutal y, además, saber contar toda la historia que lleva detrás. Podrá haber muchas capillas del taco, pero son aquellas heredadas y que han pasado de generación en generación las que han adquirido una mayor sazón. Nietos, hijos, abuelos y demás, son un equipo sin igual cuando llega la hora de cocinar; comparten conocimientos de la revolución, dicen sí frente a la innovación y siempre velan por la satisfacción. Considérate suertudo si llegas a encontrar una taquería familiar, ahí la comida siempre es de calidad.

Al menos en México, no hay mejor localidad donde puedas encontrar más diversidad que en una taquería repleta de personas conviviendo en completa armoniosidad.  De accesible precio y comida de calidad, una buena taquería siempre destacará por su mejor cualidad: al cliente el mejor servicio siempre dar. Tacos buenos siempre hay, algunos más baratos podrás encontrar, pero es en aquella taquería donde sirvan las glorias de la glotonería, se respiren las mieles de la sabiduría culinaria y la felicidad se refleje en la mayoría donde uno puede afirmar: “Aquí encontré mi lugar”. La taquería es el sitio de restauración por excelencia del mexicano, donde no solo podemos encontrar refugio ante nuestros estados famélicos, sino una comunidad que nos puede abrazar en los momentos de soledad a la hora de tomar y un cobijo frente a los males de la sociedad; por definición, es en donde nunca se te va a discriminar por más diferente que te veas en tu andar. Mexicano, extranjero o incluso viajero, siéntete cómodo, igual te vamos a llamar “güero”.

Si se estudia con detenimiento cualquier lugar es mucho más de lo que suele aparentar. Arte, conocimientos, creencias, convivencia y demás definen a la cultura en primer lugar con sólo la taquería yendo por detrás. Centro de reunión, comida y amor la taquería es la capilla del sabor y una escuela de difusión para la gastronomía del país. La taquería podrá ser muchas cosas y se verá envuelta en muchas más, pero siempre ha sido y siempre será una fuente sin igual del patrimonio que conforma toda la nación. Es por ello que afirmo, con total seguridad:  no hay mayor exponente de la cultura mexicana que una taquería paisana.


Por: Ibarra Mtz. Alexia

 


 

 

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