LA TAQUERÍA: UN LUGAR MÁGICO


¿Quién dijo que la magia nace solo en manos de magos? También se puede encontrar entre asadores, trompos de pastor y la algarabía de todos aquellos que convergen una noche cualquiera en la taquería. Lugar místico que reúne a todo tipo de personas con el único propósito de disfrutar las deliciosas creaciones de la gastronomía nacional. Pero ¿Qué significa para un mexicano un lugar como este? Lo interesante se encuentra los diferentes motivos y destinos de cada hombre que coincide disfrutando el manjar de unos buenos tacos.

¿De donde vienes y hacia dónde vas? La pregunta perfecta para hacer a todo aquel que se encuentre sentado en una taquería un sábado a eso de las doce de la noche. Las respuestas son únicas.  Es indiscutible; el origen y el destino de cada uno es muy variado. Se puede encontrar a un par de recién casados justo antes de celebrar su noche de bodas, a un grupo de amigos que terminan su fiesta de despedida con una buena cena, o a un alma solitaria que no pudo resistirse a un antojo trasnochador. En este caso, cada mesa es un mundo en el hermoso universo de compartir a través de la comida y las tradiciones.

No hay nada más mexicano que el acto simbólico de ir por unos tacos. Lo mejor de todo es que una visita a la taquería no se trata únicamente de comer; es por eso por lo que no sabe a lo mismo comer este platillo en casa. La sazón está en la convivencia, y en el acto amoroso de compartir algo que hace tan feliz a toda una nación con los seres queridos, los visitantes o cualquier otro que este dispuesto a vivir la mágica experiencia.

Cuando un extranjero visita México tiene la imperiosa obligación de comer en una taquería clásica; un espacio callejero que ofrezca una variedad de tacos que deleiten su paladar, para poder oficialmente decir que ha conocido este país multicolor. Sentarse en un banco, sin importar la apariencia del lugar, y probar la variedad de ingredientes que tengan para ofrecer.

Es posible recordar que se está vivo a través del picor de un buen taco, experimentar cual alquimista la combinación de salsas que lleven al hombre a una experiencia de otro planeta. No hay como las risas de complicidad que comparte el taquero al ver arder a un “güero”, pintarse como jitomate o sacar humo por las orejas. Una vez más; en la taquería todo se trata del momento, del disfrute y la confianza que se genera en un ambiente tan natural y cotidiano para todo mexicano, e incluso para los que se anexan a esta nación.

Las historias que se viven dentro de una taquería son únicas. Todo puede suceder dentro de estos lugares mágicos cargados de risas, un olor delicioso y una combinación majestuosa de sabores y ruidos. Trabajan como el punto de convergencia de historias que empiezan y otras que terminan. Mezclan a todo tipo de personas, porque no hay distinción para disfrutar el deleite de los buenos tacos.

La taquería nos enseña leyes de la vida; entre más simple todo es mejor. Se puede encontrar el mejor taco de la ciudad en un pequeño puesto callejero, el mejor ambiente está en el medio de los albures entre taqueros y las mejores noches siempre cierran o se acompañan de unos taquitos. La magia esta en la sencillez. Entre mas pretensioso es un taco menos sazón tiene, porque el encanto está en la naturalidad que tiene en la vida del mexicano el acto de ir a la taquería a “echarse unos taquitos”.

                                                                                        

                                                                                   Lilia Mariana Pacheco Llamas

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