La vida cotidiana del lápiz
-El lápiz-
Una herramienta habitual que nos ayuda a expresarnos, tanto a través del dibujo como en la escritura personal. Miles de ideas han sido escritas con tanta sencillez y naturalidad, como si fuera parte de nuestro pensamiento. Al igual que, miles de dibujos de cosas maravillosas han surgido mágicamente sobre el papel, como consecuencia de su uso.
El lápiz es uno de los objetos que la mayoría de las personas ha utilizado más de una vez. Ha sido parte de la humanidad por décadas. Por costumbre y accesibilidad, se convirtió en una herramienta a la que normalmente no le prestamos atención. Usamos el lápiz en una gran cantidad de tareas cotidianas, como anotar apuntes y calcular cosas. Ayuda a prolongar nuestros pensamientos y a dejar una huella de nuestro paso por el mundo. Por ello, es difícil pensar más a fondo sobre el origen del lápiz. Nadie piensa que nació de una simple idea: proteger con madera al grafito, para poder emplearlo en crear todo tipo de líneas y tramas. Siendo, en realidad, la palabra lápiz proveniente del latín lapis (piedra).
Algo tan sencillo como escribir a lápiz, puede dar vida a los pensamientos en un papel; mediante mapas, bocetos, diagramas e incluso dibujos, en cualquier medio que tengamos a la mano. Cuando se desea algo verdaderamente los medios aparecen solos. Por ello, las servilletas, los cuadernos, los pizarrones, la tierra o la arena nos incitan a un bien que erróneamente creemos que es difícil de alcanzar. Algo que nos da felicidad y libertad: la creatividad. Aquí, no importa que tan bien o mal se nos de ser creativos. Su valor está en lo bueno que aporta a la mente. Nos ayuda a sacar y a expresar nuestros pensamientos de una manera sana. Por ello, no hay que tener miedo al hacerlo, en el peor de los casos, tenemos el apoyo de otra herramienta que nos brinda seguridad: la goma de borrar.
Curiosamente, durante la niñez la relación entre un lápiz y un papel no significaba un conflicto. Tan pronto como podías, llenabas el papel de líneas o garabatos. Incluso, uno podía llegar a representar fácil e inconscientemente historias, emociones y sentimientos.
Una vez que usemos el lápiz, nuestra expresión personal queda en el papel. La esencia de nuestras vidas, siempre cambiantes y en crecimiento, se manifiesta a través de una de las primeras cosas que aprendemos: la escritura. Originando nuestra propia caligrafía. Llena trazos entrelazados de tal manera que dan un significado a nuestros sentimientos e ideas.
Garay Valdés Andrea Sofía
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