Un espectáculo de tortillas, salsas y carnes
Las últimas lumbres del ocaso que adornan el ambiente con un atardecer crepuscular, marcan la apertura de las taquerías nocturnas. Aunque las hay abiertas a lo largo del día, son las que empiezan su labor durante las últimas horas las preferidas por la mayoría de comensales. Pues después de tantos años de brindar agradables cenas, se han convertido en parte de la cultura mexicana.
Conforme avanza la penumbra, más
atractivo se vuelve el local a la vista. El resplandor que sus luces emanan, así
como las pequeñas polillas que revolotean cerca de estas, le brindan un aura
encantada. En conjunto, recuerda a un faro de luz en medio de un camino solitario,
pero uno en el que encontrarás gran variedad de manjares envueltos en cálidas
tortillas.
Con vistosa agilidad, la cebolla y el cilantro son cortados en finos trozos que esperan ansiosos
acompañar cualquier taco. El aroma que desprende cada ingrediente se combina
con el bullicio del momento y, en conjunto, despiertan aún más el apetito del
cliente. Quien a su vez es sumergido en una experiencia visual y sensitiva a la
que querrá retornar todas las noches.
Los pedazos de carne al
pastor que el taquero arroja desde el trompo hacia la tortilla con admirable destreza,
son como los segundos de una cuenta regresiva para una explosión de sabores. Depende
del tipo de salsa que agregues, ya sea roja si prefieres el sabor del guajillo,
o verde si el tomatillo es lo tuyo, cambiará la respuesta del detonante, de la
misma forma que lo hará el relleno elegido.
Tampoco se debe olvidar que las
taquerías no serían lo mismo sin la variedad de personas que asisten. Todas con
el único fin de deleitar los emblemáticos tacos y pasar un rato agradable. Un momento
en el que perdidos en un espectáculo gastronómico se vive una parte de la
esencia mexicana, que se completa cuando alguien te desea buen provecho al
llegar o cuando se está retirando.
Las taquerías nocturnas son una especie de oasis en medio de la ciudad, del pueblo o del lugar en el que se encuentren; que sacian el hambre del famélico transeúnte que después de divertirse en la discoteca, regresar de un día de trabajo o cualquier otro asunto, busca en la oscuridad de la noche un local de tacos para recobrar energía y reconfortarse. Visto de otro modo, una taquería es un punto en el que convergen distintas historias para disfrutar de una parte de la vida antes de continuar su camino.
Emmanuel Barjas Salmerón
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