Ausencia del padre
Ausencia del padre
La figura paterna a sido usada como uno de
los temas centrales en varias obras destacadas de algunos escritores. Lo
convierten en personajes ficticios con rasgos heroicos y grandes habilidades
físicas; o, por otro lado, se critica su abandono, distancia o insignificante
apoyo, como es el caso de Jordi Virallonga.
El poeta, Jordi Virallonga, tenía el deseo
de escribir sobre el abandono de los hijos por algunos padres; sin expresar
algún tipo de sermón moral. Tiempo después de haber dejado esa idea, y sin olvidarla
del todo, contemplo como una niña le pedía a su padre que la empujara en el
columpio. La acción de la niña había causado que su padre le diese un manotazo
para poder alejarla y leer el periódico con tranquilidad. La niña solo pudo
sentarse y espera en silencio a que su padre se levantara para poder volver a
casa. Fue una escena inusual que llego a inspirar, de algún modo, al autor para
escribir sobre ello: la ausencia del padre.
El padre ausente no siempre es el
vacío físico de una figura que no tuvimos; a veces, es un padre que aun estando
no supo o no quiso estar presente en todos los aspectos de la vida del niño. Es
una ausencia capaz de desarrollar diversas heridas emocionales en el niño;
incluso, capaz de ser un hecho traumático que el niño cargara toda su vida. Pero,
¿qué es lo que ocurre exactamente cuándo un padre ausente no estable una
conexión con sus hijos? Los niños son, por naturaleza, curiosos y capaces de
procesar una gran cantidad de estímulos; por ello, necesitan del apoyo del
padre para poder crecer de forma madura y segura. En cambio, al tener un padre
ausente se desarrollan incongruencias, vacíos o dificultades para socializar.
Lo que un niño encuentra son muros, que lo
separan de su padre. Un trato vació y evasivo que puede generar ansiedad en los
niños; desarrollar expectativas que no se logran cumplir; no saben a qué o a
quien aferrarse o apoyarse. Además, los niños suelen comparar padres ajenos con
los que tienen en casa; en otras palabras, son conscientes que los padres de
sus amigos actúan de manera distinta a los suyos. No solo experimentan
trastornos de ansiedad, sino que experimentan miedo, desmotivación y depresión.
Esta última se ve o asocia con la irritabilidad; también, los niños se vuelven
menos expresivos y no hablan mucho de lo que siente. Lo que hace que este
trastorno pase por inadvertido constantemente.
Muchos de estos problemas, que se
presentan en el niño, se deben también a discusiones y/o peleas que los padres
tienen. Cuando se vive en un entorno familiar donde es habitual presenciar o
escuchar discusiones, el niño tiene la posibilidad de desarrollar problemas en
la escuela o de aprendizaje, problemas de ansiedad, estado de ánimo malo,
problemas de conducta, miedos recurrentes, tics, entre otros. Los niños viven
con el temor de perder a sus padres y a que no soluciones sus problemas y
diferencias. Llegan a sentirse constantemente culpables porque piensan que son
la razón por la que pelean o porque no pueden hacer mucho para que dejen de
discutir.
Aun cuando cada persona tenga una
experiencia diferente con su propio padre, la literatura es una buena forma de
conocer diferentes etapas o facetas de este personaje en otras vidas,
contextos, narraciones y momento.
Andrea
Sofía Garay Valdés
Tu texto me pareció esclarecedor. La anécdota de la niña y el columpio, y las repercusiones de los problemas intrafamiliares en los niños, ayudan a comprender mucho mejor estos poemas de Virallonga.
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