Ausencia
Ausencia
Todas las ausencias tienen una forma
específica; a veces, también un nombre. Entre el polvo y las cortinas ondeantes,
la habitación aparentemente vacía se llena de recuerdos. Que en un intento
desesperado por salir de la mente y del corazón se escabullen hasta lo más
profundo de unos versos impregnados en tinta y piel. De forma sublime Jordi Virallonga,
entre sus poemas, expresa más que un sentimiento enjaulado en lo profundo del
alma, que sale a la luz para inspirar a quien lo lee. Sembrando los sentimientos
ajenos al lector que tan solo unas líneas después se apropia de estos para
soltar una lágrima al concluir el texto.
La representación de todas las desgracias
y aquellas emociones que embargan en tristeza al corazón, suelen estar
acompañadas de objetos, lugares y fechas, pero sobre todo, de nombres. Tal es
el impacto en la vida de quien decepcionado por los sinsabores de la misma, después
de unas cuantas décadas de la fractura se decide a dedicar un par de versos al
monstruo que llenó de oscuridad su alma. Como un lamento y desahogo Virallonga
expresa en no más de veinticuatro líneas sentimientos que cargados del pasado
abandonado, salen a relucir en la belleza de sus poemas.
Así,
la ausencia se hace presente entre cuatro paredes aclimatadas por una ventisca
que se fuga por el mosquitero desgastado. Tras un largo silencio surgen los
recuerdos y anhelos perdidos entre el tiempo y las decepciones. Y como un
fantasma, la sombra de quien deja el vacío de la ausencia se hace presente con
sollozos de pena y arrepentimiento. Es así que, entre esos cuatro muros
forrados de lamentos, uno como único escritor de su destino se decide a afrontar
lo que dejó atrás. Por medio de unas cuantas metáforas en canciones o poemas
que adornados por una métrica casi perfecta ahondan en los temas más recónditos
de nuestra vida.
Y como en un campo de batalla, la expresión
juega el papel de la guerra. Los trazos y letras que no tardan mucho en formar
líneas como una sinfonía retratan el sentir del autor e inundan una página que
segundos antes parecía estar en blanco. Es así, que como un acto de valentía
nos desatamos de todo aquello que algún día simulaba una grieta en el alma, por
la cual, se escapaban resentimientos del ayer. Ya que después de todo, no hay
mejor desahogo que el escribir unos versos sublimes que abandonen las penas
pasadas.
Y aunque a veces el silencio dice más de
lo que parece, no cabe duda que leer unos versos que evocan más de lo que en el
lienzo se ve, resultan tan valiosos como el oro. Vale la pena aceptar que entre
el acervo de autores visitados por mí, no se encuentran tantos sentimientos
reflejados en espesas líneas de sus obras. No cualquier texto puede hacer
palpitar con rapidez el corazón tras adentrarse en una obra cargada de
recuerdos que parezcan propios, que apegados a la realidad estén muy alejados a
ser similares a los de uno. Ciertamente, difícilmente se encontrarán cuatro o
cinco obras que produzcan tal efecto. Con suerte solo se ojearán unas cuantas
páginas con las cuales identificarse debido a la presencia de las mismas
heridas representadas en letras.
Por ende, los sentimientos pueden ser tan
ajenos a uno, pero casi instantáneamente volverlos nuestros, o por lo menos, sentir
que esto es así. Esta mezcla de realidad y ficción apropiada y enjaulada en el
interior de nuestro ser es fruto de la poesía de autores como Virallonga. Que embelesando
y destruyendo los corazones de quienes leen sus obras se encargan de
personificar la ausencia, de rememorar las historias jamás contadas por el
ciervo herido. Para inspirar tantas sensaciones como sean posibles en el espectador.
Entre el vaivén de emociones y palabras en
este texto como obra final de la redacción recordamos los sueños perdidos. Las
ausencias con nombre, forma o lugar repletas de elementos impregnados en la
mente. Que incitan una confrontación con las sombras del pasado para dejarlas
fluir. Y como producto de este actuar, surge la expresión poética en la que
autores como Virallonga relucen sus dotes artísticos y sus pesares. Que de
manera magistral no solo alejan sus monstruos internos, también se atreven a
adentrarse en el alma de quien los lee para enraizar un sentimiento casi
imposible de eliminar. Pero, sobre todo, se debe recordar que aún con la
imposibilidad de resolver los enigmas de la vida y sus percances, se puede
florecer.
María Guadalupe Jiménez Galván
Me gustó mucho tu oración de enganche; me pareció poética en cierto aspecto.
ResponderEliminarCuando terminé de leer tu texto me quedé pensativo, pero después de meditarlo un rato caí en cuenta de que me transmitiste la sensación de ausencia por completo. En cada palabra percibí la lejanía de esa figura que tiene nombre, y que al combinarlo con nostalgia cierra el círculo y me hace sentido.