De regalo, análisis estructural y narrativo
¿Qué se puede decir de una obra cuando
es simplemente adecuada, se le debe encontrar algo qué criticar o solo se le
debe elogiar? De regalo es un cuento escrito por Jorge F. Hernández, el
cual narra la noche que pasa un escritor en Madrid, junto con un viejo mentor,
antes del día de la presentación de su libro. Es una narración breve, bastante
concisa y emplea imágenes simples, es una bella lectura para antes de ir a
dormir. Es un hecho que en el mundo existen narraciones trascendentes, pero no
todas lo son por ser extravagantes o innovadoras, hay algunas que se han ganado
ese lugar por lo bello que es su sencillo contenido. A pesar de no ser una obra
compleja, de regalo es un cuento del que vale la pena hablar para realzar sus
atributos, tanto literarios como estilísticos, que empleó el autor y de esta
forma, comprender mejor las partes sutiles que envuelven de un carisma especial
este bonito relato.
Incluso
en las cosas normales y comunes se puede encontrar una especie de magia
absoluta. Si alguien pudiera rescatar al menos un aspecto que haga maravilloso
lo insignificante, esa persona quedaría pasmada por lo sublime que resulta ser
la realidad. Jorge F. Hernández supo capturar uno de estos instantes en su
cuento al momento de escribir:
“El monótono timbrado del auricular, en cuanto alguien nos deja colgado en la
línea, se vuelve un perfecto recurso para la hipnosis o, por lo menos, para la
resurrección instantánea de toda una vida”. De la manera más poética y fácil de
digerir el autor convirtió un simple sonido al final de una llamada en un
espectáculo de misticismo y espiritualidad. ¿Vale la pena derrochar tanto
ingenio en describir un momento cualquiera? por supuesto que sí, eso es lo que
hace trascendente a una obra, al menos a esta sí.
A primera vista, De regalo es un cuento
sin un gran argumento. De hecho, el contenido del relato se puede reducir a
unas cuantas frases; sin embargo, entre más cuidadosa sea la lectura, uno podrá
percatarse de lo profundos que son algunos de los pensamientos del protagonista.
Un ejemplo de ello sería cuando se les menciona a los lectores: “Y yo me quedé
esperando una oportunidad que no llegó… una vida en humo que dejé por completo
para convertirme, según yo, en escritor”. Claro que uno puede llegar a preguntarse si la
propia inteligencia autoral se está proyectando en los pensamientos de su
personaje, pero eso no nos incumbe, lo que verdaderamente importa es que, en
estos pocos renglones, Hernández fue capaz de darle más profundidad a su
personaje que cualquier párrafo tedioso que tratase de explicar el pasado del
mismo. Quizá De regalo no sea el cuento con el argumento más extenso del
planeta, pero sí es uno que posee gran profundidad en todas sus líneas.
Antes ya se abordó el ingenio con el que
escribía Jorge F. Hernández,
pero si algo es aún más digno de reconocérsele, es su habilidad para conciliar
lo inconciliable. El autor creó el símil perfecto entre los oficios de escritor
y torero. Hizo que estas dos vocaciones, las cuales no tienen nada que ver una
de la otra, fuera tan íntimas como si se tratase de la arena y el mar. Esta
comparación fue creada de manera tan espléndida que no sólo es utilizada para
dar alguna que otra frase memorable, sino que le dio al autor material
suficiente para basar en ella tres cuartos del cuento. Sin duda alguna Jorge F.
Hernández es un maestro de la perspicacia narrativa.
En lo personal, creo que el diálogo más bello de este
cuento es cuando el viejo mentor dice:
(…) uno se juega la vida tanto o más con
escribir que con andar toreando…Lo dicho: escribir es torear (…) la admiración
que le guardo a cualquier valiente que se pone delante de un toro sólo ha sido
superada siempre por la que le tengo a los escritores de verdad, los que no
adelantan la suerte y se embraguetan con cada párrafo, los que saben cruzarse
con las embestidas y no torean para el público, los que escriben sin
importarles que en cada lance les va la vida y sin fijarse en lo que opinen los
críticos desde el tendido…
Cualquier
escritor quedaría conmovido al escuchar esas palabras, y no es para menos.
Comparar una profesión tan desestimada como lo es la escritura, con un trabajo
tan valiente como la tauromaquia, visibiliza lo valiente que hay que ser si se
pretende seguir el camino de las letras. Jamás diré que un oficio es más o
menos importante que una carrera, pero existe algo majestuoso en borrar las
líneas que separan una de otra y así darse cuenta de que no son tan diferentes
como se podría pensar.
De
regalo es un cuento bello, tanto por su magistral semántica como por la
elegancia de su estructura narrativa. Jorge F. Hernández fue capaz de capturar instantes
simples o cotidianos y transformarlos en momentos mágicos y significativos. Además,
el cuento está tan bien constituido, que logra equilibrar un argumento simple
junto con una profundidad de significación inimaginable. Así miso, el autor fue
capaz de plasmar carisma y perspicacia, tanto en sus diálogos como en sus
personajes, creando diálogos íntimos y momentos entrañables. Indudablemente De
regalo es simplemente idónea por su gran equilibrio entre narrativa y
estructura.
Alexia Ibarra Martínez.
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