De "regalos" a Regalos

 De “regalos” a Regalos

    Hay algo más profundo que el encontrarse en un abismo dentro de la cima de tu “gran sueño”, el estar a punto de saltar, siendo consciente de que no volverás. Sin embargo, existe la esperanza, el milagro, despertar de aquel estado de catarsis en el que se pueda vivir. Voltear al frente con una visión del pasado que genera una añoranza por el futuro. Dentro del cuento De regalo, Jorge F. Fernandez relata la importancia que puede llegar a tener un simple recuerdo y el peso de tener o haber tenido gente lo suficientemente importante para darle un un sentido a nuestras historias y sentimientos. Llena de comparaciones personales, la lectura y escritura toma un gran papel en la vida y en la forma de intentar sobrellevarla tomando en cuenta hasta los aspectos más mediocres que se nos puedan ocurrir. Como aquella simplicidad que representa un regalo reflejado en la bondad, se expresa una explosión de sentimientos y una liberación interna sumergida en la adversidad personal.

    Tan sencillo como pensarlo: un sueño, una meta, un fin. Siempre será el propósito dentro de algo más. Aspiramos a ser “grandes” en un mundo parcialmente pequeño, para al final darnos cuenta que todo lo que en un momento soñamos y que ahora somos, no significó nada. Vacío es lo único que te queda cuando sientes que lo que tienes es fruto de todo lo que abandonaste para poder lograrlo. Las dudas empiezan a surgir y preguntarse si habrá valido la pena dejar todo aquello con lo que tan cómodo te sentías, por lograr uno de tus tantos sueños en la vida, habrá valido la pena. Te sobre cuestionas y analizas hasta el punto en el que el sabor de la victoria es tan amargo que te hunde en un río de tristeza y añoranza. El triunfo queda enterrado entre tantas dudas y prejuicios que cuando te encuentras en la cima del “camino”, todo se vuelve gris y el haber llegado hasta allá no tiene sentido, el largo viaje recorrido es simplemente un bache más dentro de los recuerdos y aquello por lo que tanto luchaste, se vuelve crudo y sin vida, quedando como única alternativa la lucha en la esperanza o el anclaje a lo incontenible.

    Como si de un juego se tratara y sin consultarlo siquiera, se atraviesa una ráfaga de esperanza. Inconscientemente todo cae de golpe y aquella incógnita se ve cruelmente revelada. Los recuerdos empiezan a florecer y la pizca de fé resurge de las tinieblas, dando pie a otra perspectiva llena de experiencias, historias, emociones, personas y mucho más. Respuestas van apareciendo con ayuda de todo eso y es ahí cuando volteas al frente y decides si eres o no eres, si luchas o no, donde descubres la razón de haber llegado hasta ahí y si todo el esfuerzo habrá valido la pena. Aquellos sacrificios que antes ahogaban y parecía que no dejaban respirar, se vuelven parte del fruto del sueño, se convierten en esfuerzo y sacrificio. Pero todo aquello no se puede interpretar como magia, sino, como un impulso que muchas veces recibimos del peso que las personas que nos rodean, tienen sobre nosotros.

    En el cuento, el autor le da un gran protagonismo a José Balsa Pérez, reflejando la importancia que tiene el recordar y tener presente el motivo de la vida. Dando pie a que el protagonista se enfoque en un entorno completamente diferente al escenario del inicio. La historia da un giro nostálgico pero gratificantemente lleno de satisfacción y alegría. Revivir todos aquellos lugares donde tantas cosas pasaron, escuchar los textos de todos aquellos autores que fueron de tanta importancia para él, pero siendo narrados de memoria por su viejo amigo. Tomar todo aquello y compararlo sanamente con tan gran triunfo. Escuchar a su gran compañero decir: “Escribir es torear y mañana confirmas esa alternativa en Madrid.” Teniendo a sus dos más grandes sueños dentro de una misma perspectiva, dándose cuenta que todo aquello no fue dejado como sacrificio, simplemente disfrutado en su mayor esplendor y aceptado por sus actuales logros. Donde escribir es parte de un todo que no es nada, al igual que un regalo que puede significar mucho sin necesitar ser un tanto.

    Solemos tenerlo todo sin tener absolutamente nada, siendo reflejado en el relato como un regalo. Por medio de una larga caminata llena de tanto sentimentalismo y sobretodo aprecio, se logra hacer una comparación de aquellas cosas tan simples dentro de la vida las cuales surgen desde lo más sencillo. Jorge F. Hernández nos genera una empatía conforme avanza la historia, pues  demuestra que un regalo intangible puede ser muchísimo más especial y profundo que uno físico, en cualquiera de sus posibles modalidades. José Basla, le regala todo Madrid a nuestro protagonista, pero aquello no es lo grande, lo que realmente te deja hasta con la boca seca, es la forma en la que se lo regaló, una noche de premisa a la publicación de su libro, decide obsequiarle un viaje guiado por él, donde cada sitio viene con una experiencia, historia, anécdota o interpretación narrativa. Dándole así no solo eso, sino, también la oportunidad de ver la vida de otra forma, con diferente criterio e incluso agradecimiento interno y externo por lo obtenido. Teniendo la dicha, la gracia y la plenitud para ser feliz ante la completa perfección que puede haber en la ausencia.

    Todos los sueños nos llevan a aspirar demasiado y a renunciar a cosas con la finalidad  de lograrlos. Habrá muchos caminos que lleven a la misma meta, se logrará llegar y conseguirlo. Ser reflexivo y no olvidar el transcurso, será lo verdaderamente difícil. Tomarse el tiempo donde simplemente aquellos recuerdos, lugares y personas que te acompañaron, regresen a ti, como si de revivirlo se tratase. Disfrutar y apapachar todo aquello que te hizo llegar, así como dentro del cuento se logra por medio de una hermandad reflejada entre dos amigos. Con un último abrazo que como significado tendrá el volver a vivir.

Dana Gabriela Villa Olguín


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