De símbolos a poesía


El verdadero puente entre el espíritu de dos personas no es la fe, sino las letras. Especialmente aquellos poemas que van cargados de emociones. Tal es el caso de Mímesis del arquitecto y Mira, padre, no te enfades de Jordi Virallonga. En estas estrofas, y con admirables recursos literarios, el autor conecta con el pasado, presente e imaginación del lector para transmitirle los sentimientos propios del poema. Así, ambos textos trascienden de letras vacías a poética, siendo merecedores de todo tipo de adulaciones.  

Virallonga logra causar un revuelo en el alma del lector gracias a su alusión al pasado o presente. Sin embargo, esto no se refiere al tiempo del poema ni del personaje que lo encabeza, sino al tiempo del autor y al del lector –esencialmente al del segundo–. Suscitar recuerdos aflictivos siempre traerá un tornado de emociones. Aquí es donde la identificación toma lugar: quien está leyendo terminará autorretratándose en las letras que tiene enfrente. En el niño que no ha recibido atención por su logro de lectura o en el que teme el desamor de sus padres. Y si el pasado del lector no coincide con esta preposición, entonces lo hará su presente, cambiando totalmente los sentimientos expuestos. Mientras el lector atrapado por su pasado experimentará amarga nostalgia, la herida del lector preso del presente será arduamente lastimada. Aun así, sería absurdo negar la existencia de personas que no encajen ni con el uno ni con el otro, entonces, ¿qué tiene preparado el autor para ellos?

Descartado el pasado y el presente, sólo queda una opción: el futuro. He ahí el talón de Aquiles para quienes no lograban encajar en los dos anteriores estratos. Porque el miedo al posible futuro puede ser incluso más vigoroso que el recuerdo del pasado o el ardor del presente. Los escenarios mentales hacen su magistral aparición en este punto, siendo los encargados de insertar dolor en el corazón del lector. ¿Qué pasaría si pierdo la calidez de mi madre?, ¿y si el calor de mi hogar se va junto al amor de mis padres?... ¿Y si soy yo quien siembra dolor en el alma de mis futuros hijos? El poeta hace un logro asombroso al dar a los cerebros más imaginativos la posibilidad de crear millones de futuros, todo en propósito de verdaderamente vivir el poema. 

No obstante, para que el cerebro pueda afectar al corazón por algo que no le ha pasado, es necesaria la empatía. Ninguna persona apática podría imaginar una situación tan vivida, ya que sería incapaz de siquiera alucinar qué es lo que siente el niño al escuchar el llanto de su padre. Y esta, justamente, es la última opción que presenta Virallonga para que el lector sucumba ante sus poemas. Porque hasta aquellos con el semblante más fuerte caen ante el sufrimiento de otra persona. Pueden ocultarlo o fingir que no les importa, pero las lágrimas siempre serán como agujas para el corazón. Además, asegurando que nadie se escape de este sentimiento, el autor usa como víctima directa del sufrimiento a los niños. Esto es sustancial para el poema. Todo animal sentirá más pena por un cachorro adolorido que por su igual, por la simple razón de que representa a un ser vulnerable. Sólo plantear el escenario de los niños que, ignorantes de los problemas adultos, ruegan por ser amados, puede partir el alma. O de aquellos que tratan de mantenerse firmes ante la caída de su padre y, por amor puro, se esfuerzan por seguir viviendo. La empatía a la que apela Virallonga es la idónea para crear un vacío en el alma donde ni siquiera había uno.  

La cantidad de textos que existen en el mundo es incontable, sin embargo, aquellos que evolucionan a poesía son destacables desde su primera línea. La capacidad de revivir lo sucedido hace años, de producir futuros plausibles respecto a la situación del texto y de hacer que una persona viva la historia de otra por medio de las palabras es lo que le da sustancia a la poesía de Virallonga. Estas cualidades, al mismo tiempo, son las causantes de que el amor a la literatura no se pierda. Porque el amor a la poesía nace gracias a aquel que decodifica las letras en sentimientos. 


- Irais Luna Granados

Comentarios

  1. Me pareció muy interesante tu perspectiva centrada en el lector y el futuro. No había pensado plenamente en cómo Virallonga causa en quien lo lee la duda de si es un buen padre, o si lo será. Pienso que fuiste muy perspicaz y descubriste la fórmula del autor porque, con la idea del futuro , me queda claro que a pocas personas no les llegarán estos poemas.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares