Dos caras: Canio y Pagliaccio
Por Roberto Osornio
El circo está lleno pero el payaso vacío, los elefantes van unos encima de otros haciendo crujir sus lomos pero los niños gritan asombrados y entretenidos, la foca da piruetas en una alberca que le hace recordar lo lejos que está del océano pero la gente aplaude con bravura, entonces el león abre sus grandes fauces y la gente guarda silencio, tal vez entonces se dan cuenta del jaleo que han armado por ver a un hombre tragarse su tristeza y aventurarse a ser devorado por las carcajadas de la hipocresía, así la vida de un payaso. Pudiera ser inapropiado, no obstante, no es descabellado pensar que incluso Ruggero Leoncavallo se partía en carcajadas mientras componía el desfile de penurias que acompañan a Canio habitando la piel de Pagliaccio.
¿Como una obra cómica termina en tragedia y todos siguen riendo?, ¿es que nunca dejó de ser cómica o es que siempre fue tragedia pero estaban tan ocupados riéndose que nunca se preocuparon por ver las lágrimas de aquel quien hacía reír?, de esta manera la moderna pasión humana por correr en vez de caminar ha terminado por ceder la empatía que un dia el ser humano tenía, acabando por encerrarlo en una prisión de cristal que los hipnotiza en el abismo interminable del placer, placer que las pasiones humanas más sombrías encuentran en burlarse de sus semejantes y montarse a sí mismos en hombros celebrando la victoria de la hipocresía.
En la obra teatral "Pagliaccio", a través de los actos que le aludieron una acusación de plagio, Leoncavallo demuestra la blasfemia de la era de los doble cara, esas personas que hoy en dia ilustran dentro de una pantalla sobre la belleza de todos los cuerpos pero que se ríen de la obsesa del salón, aquellos que se indignan al ver un documental sobre un astuto estafador que va por la vida robando dinero a personas inocentes, pero apoyan a políticos cuya corrupción es de conocimiento público, aquellos que hablan del amor al prójimo que predica Dios pero violentan a sus esposas cada que llegan a casa ebrios de la locura de sentirse hombre. Es en esta era de dualismos donde el payaso ríe, pero cuando llega a casa llora porque su esposa lo ha dejado por otro. Las personas atraviesan su día a día y ya no lo caminan, olvidan notar el roce de hombros que hay en una acera estrecha, apretujados habitan los hombres de hoy pero pareciera que a un lado solo está el vacío de que únicamente ellos importan.
El individualismo ahoga la marea de problemas que se tienen colectivo; en un mundo donde se ha encontrado la maravillosa herramienta de tenerse uno al lado del otro por medio de la tecnología, el hombre ha encontrado la manera de continuar en su círculo vicioso del odio y un fatídico esfuerzo por destacar en un océano tan seco que hasta el barro se ha endurecido, ahora en el libro de caras todos tienen el perfil de Pagliaccio y se han olvidado de que existe Canio, de hecho, para el gran público que llena el circo virtual, tal vez nunca existió Canio, solo conocen al payaso que los hace reír elocuentemente contando chistes que dan risa para todos menos para él.
El mundo y sus demonios sonríen con elocuencia al ser humano perdido que vive en el enorme Coliseo esforzándose por armar un buen espectáculo, todos en el enorme Coliseo se ven como personajes y ya no como personas, la fina tela del telón que separa la realidad de la ficción se ha desgarrado, ya no solo es Canio asesinando a su esposa y al amante de esta, es una sociedad que porta la máscara sonriente para ocultar que su vida se está cayendo a pedazos. Se cierra el telón, carcajadas por un lado, risas por otro, el circo está lleno pero el payaso está vacío.
Me gustó mucho tu texto. La primera frase "El circo está lleno pero el payaso vacío" me intrigó, ¿De qué manera puede estar un lugar repleto pero quién lo llena, por quién se llena, está vacío?
ResponderEliminarEl panorama que presentaste fue muy interesante, destaco mucho esta parte "demuestra la blasfemia de la era de los doble cara", el hecho de que relacionaras esta obra de hace cierto tiempo con el presente, me hizo darme cuenta de que los personajes solo son meras interpretaciones, pero las personas van más allá de eso. Nunca hubiera pensado que los personajes son sólo eso... Al menos en esta ópera (espero no haber tergiversado o malinterpretado).
Fue un texto muy ameno. Espero seguir leyéndote :D