El abandono y los traumas en los poemas de Jordi Virallonga
El abandono y los traumas en los poemas de Jordi Virallonga
El amor no es para siempre, los hijos sí lo son. Parece que no todas las parejas piensan esto antes de aventurarse a tener descendencia. Los hijos necesitan de atención, de cariño, de respeto... no de problemas intrafamiliares. Y es que los traumas generados en la infancia se convierten en una carga para toda la vida, traumas que provocan que crecer se sienta como un viaje en el que el tiempo no pasa.
Jordi Virallonga recurre a estas emociones
para escribir Mímesis del arquitecto y Mira, padre, no te enfades.
Poemas en los que se percibe el abandono que muchos niños sufren, aun viviendo
con sus padres. Virallonga elige las palabras y metáforas exactas, como en el
siguiente extracto “ni te has fijado en que ya sé escribir ni en que ya hace
cinco dientes que no pasa el ratón Pérez”, para generar un ambiente de
inocencia, y que a su vez brinda una cercanía con el lector, el cual logra empatizar con situaciones que a lo mejor no ha vivido.
Un cuento infantil que distorsiona
gritos de odio, la melodía de una canción que apenas se oye a causa del
alboroto, una ilusión destrozada. Con sucesos simples y desgarradores,
Virallonga representa la brecha que se forma entre padres e hijos a causa de
las peleas, y que jamás se sellará por completo. Al final, cuando la decisión
se toma, y ambas partes deciden alejarse –o alguien huye–, deja a la otra con
la responsabilidad de una vida, o varias.
Entonces el hogar, si es
adecuado llamar así al lugar en el que un hijo se siente abandonado, es solo un
escenario en el que quedan guardadas las heridas de situaciones desafortunadas,
en donde los gritos resuenan aún pasados los años. Así, Villaronga deja en
claro que, cuando grandes, el recuerdo no se borra, permanece latente como un
virus que ataca cada cierto tiempo, en los momentos de debilidad, y los regresa
al mismo escenario, al mismo abandono.
Sí, cuando se está enamorado no se piensa con claridad. Pero hay un punto, el cual la inmadura pareja no
debe pasar sin antes haberlo planeado, sin antes haberse conocido lo
suficiente. Porque el amor se va, mas los hijos se quedan y serán hijos
siempre. Y por la falta de conocimiento de los padres, surgen las peleas, los
gritos. Se nublan por el odio y el egoísmo que olvidan sus responsabilidades y cuando
ya no soportan más, huir se convierte en una opción. Por su parte, los hijos, ellos cargarán
los traumas de la violencia y el abandono toda su vida.
Emmanuel Barajas Salmerón
Me encantó tu frase de inicio :3 "El amor no es para siempre, los hijos sí lo son."
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