El regalo y otros sueños.

Mientras vamos creciendo, buscamos sueños y profesiones que puedan traernos felicidad y satisfacción el resto de nuestra vida, soñamos despiertos y deseamos con todo el alma, poder capaces de seguir el camino tan deseado.

Sin embargo, aun cuando deseamos que el camino no tenga piedras en el camino, es inevitable que no surjan una variedad de percances. Estos conflictos nos harán sentirnos diminutos y desconfiados, pero siempre habrá un obsequio, aquel que nos levante el anhelo y ánimo.


Solamente bastará una voz de confianza, aquella que diga si estamos preparados para enfrentar las problemáticas.  En el momento que nos empezamos a sentirnos inseguros acerca de la elección de la carrera y proyectos de vida, queremos huir y cambiar todo lo que hemos planeado, pero puede ser la familia, amigos o incluso una pareja regalan algo inigualable, obsequian esperanzas. Aquellas provocan que tengamos la fuerza suficiente seguir en aquel camino que hemos estado formando, con valentía y sin miedo al fracaso. 


De Regalo escrito por Jorge F. Hernández, cuento breve y conciso. Provoca que el lector pueda compararse con el personaje y su conflicto interno. Este protagonista, aun indeciso con la futura presentación de su libro, permanece nervioso en la habitación de su hotel, esperando el momento para cambiarse y usar la vestimenta adecuada para su evento. 

Pero todo su plan se va por la borda cuando Pepe Balsa le marca, pidiéndole salir y acompañarlo a ciertos lugares, que no son más que sitios donde hubo una presencia de grandes autores. 

A causa de estas visitas el personaje se siente más motivado a su carrera, recordando el inolvidable sueño de ser torero, dándose cuenta de que a pesar de ser dos profesiones totalmente distintas, en su vida y propia escritura las puede relacionar. Las visitas a esos puntos fue un regalo, un regalo de esperanza. 


Las metas no crecen de un día para otro, van desarrollándose respecto a lo que vivimos y creemos que podría ser lo más adecuado para nuestro futuro.

Cuando somos niños, los adultos nos preguntan todo el tiempo que es lo que deseamos ser en cuanto seamos mayores. Algunos tienen como fantasía desempeñar empleos como en las películas que pueden ver cada fin de semana, lo que observan y viven en su entorno o simplemente eligen una profesión que les llama la atención. En ese entonces no nos damos cuenta en sí, esta ocupación podrá hacernos sentirnos felices o si será la adecuada para nuestras habilidades en cuanto vayamos creciendo. Solo imaginamos como sería nuestro futuro y la hacemos parte de nuestros sueños. 


Cada infante se deja llevar por su creatividad, en varias ocasiones pueden cambiar su interés acerca de una ocupación, de la noche a la mañana puede dejar de gustarle y cambiará por otra aquella que sea de su total agrado. Así estará hasta que sea el momento de establecer sueños y tenga que decidir totalmente el empleo que desearía desempeñar el resto de su vida. 

Aun cuando es el momento para decidir que rumbo deberá tomar y que este pueda proporcionarle una completa satisfacción en su práctica, puede ocurrir que a pesar de que tenga un trabajo soñado, aquel que le entusiasma ejercer en su vida y pueda hacerlo sentir contento, al final decida no elegirlo. 

Y esto es lo que pasa en De regalo, nos podemos dar cuenta que el personaje soñaba con ser un torero, todos sus sueños giraban acerca de esta profesión, pero nos percatamos que elige ser un escritor, totalmente distinto a ser un toreador, sin embargo, su sueño sigue permaneciendo en su mente, saliendo de vez en cuando como esperanza en que puede perseguir aquel sueño. 


Aunque deseamos ser parte de los soñadores, capaces de lograr todas nuestras metas, en ocasiones habrá aquellos que no puedan alcanzarlos y tengan que buscar objetivos más viables y posibles.


Y es lo que pasa con ciento de jóvenes, si bien tienen sueños por cumplir y desean trabajar en lo que les hace feliz, existen distintos factores que los detienen para lograrlos. 

Las circunstancias les impiden trabajar en lo deseado, serán diversas, dependiendo de la persona y entorno donde vive, pero lo más común siempre será que algunas profesiones escogidas son consideradas de poca importancia en el país o hay casos donde existe la ausencia de empleos, complicando que su familia apoye aquel sueño. 


Por estas problemáticas, deciden mejor quedarse con esos proyectos a la mitad,  pensando en la opción de esperarse hasta que puedan tener la suficiente estabilidad económica, convirtiendo ese sueño en su segunda opción. 

Buscan otras alternativas donde la persona pueda aplicar sus habilidades y seguir adelante, intentando seguir persiguiendo sus sueños para un futuro próximo. Carreras donde su futuro sea más asegurado y que pueda tener un sustento al finalizarlos. 


A pesar de que pueden estar siendo apagados por situaciones así, existe la esperanza de que más adelante cuando sea el momento adecuado podrán alcanzar la plenitud haciendo lo que más les gusta. Reviviendo esta esperanza a causa de personas a su alrededor, demostrándoles que si siguen así valdrá completamente la espera.  


Por lo tanto, las personas que viven apagadas por su realidad, solamente buscan un regalo, este regalo será capaz de brindarles un apoyo y una esperanza. Recordar que si siguen el camino de su sueño, podrá suscitar una plenitud, alcanzar el mejor nivel como persona y profesional. 

                                                                                           -Karla Jazmín Hernández Martínez

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