El teatro sigue y debe continuar.
El show debe continuar. Antes de que se abra el telón e inicie la obra, los actores deberán precipitarse para estar listos en cuanto se abran las cortinas. Tendrán que ignorar sus sentimientos, enfocarse solamente en la representación de su personaje y olvidar su propia realidad. La única opción que tendrán para esconder su verdadero sentir será a través del maquillaje y vestuario. Para así, antes de la gran apertura estar listos para su gran acto, sin importar su sufrimiento, la audiencia espera y su disfrute será lo más importante.
Aun irradiando cólera y tristeza, sintiéndose traicionado por una persona fundamental en su vida y percibiendo un dolor inmenso dentro del corazón, el actor, debe ser capaz de guardarse completamente sus emociones, mostrarse ante su público con aquella máscara. Disfrazando sus sentimientos reales. Siendo así un profesional para emanar una alegría imperceptible ante su tormento y poder continuar con su actuación.
Los actores tienen el deber de seguir con la interpretación de sus personajes, aun cuando pueden estar pasando por situaciones similares a las que su personaje vive, no deben de salirse de su papel. Tendrán que proseguir y empeñarse en entretener a sus presentes. Para poder finalizar con éxito otra presentación.
Saben que sin la presencia de la audiencia, su profesión sería inútil. Es crucial que sigan con el show ante cualquier circunstancia, es por eso que existen los actores principales y suplentes. Tienen que estar preparados para todo. Por eso prosiguen cuando ocurre una emergencia, porque el público necesita que los continúen haciéndolos reír y así puedan disfrutar totalmente de su obra. Todos los del reparto necesitan de aquellas personas que compran sus boletos. Su profesión se basa en cuanto han vendido. Así que enfocarse y actuar de acuerdo a la obra es lo más relevante.
En cuanto se va desarrollando los sucesos de la función, los demás personajes hacen labor y declaman sus líneas. Todos trabajando en equipo para que al final puedan terminar con éxito e irse a otros lugares donde presentarse. Pero siempre habrá un problema, un actor que no pueda contenerse totalmente. Aquel que se deje influenciar por las emociones de su persona y decida explotar. Imaginando que todo el desarrollo de la obra es lo que está viviendo en su vida. Se olvida el sitio donde está parado y ante quienes lo están viendo, estallando sin control alguno.
El actor principal debió permanecer imperturbable, aguantarse su sensibilidad hasta el final de su presentación y decidir si seguía trabajando en la obra y con los demás actores. Sin embargo, a mitad de la función empieza a imaginarse que el personaje femenino es la misma que unos momentos atrás lo traiciono, así que comienza a reclamarle todo el mal que le ha hecho. A pesar de que nada de eso es planeado, los espectadores siguen pensando que está dentro del guion de la obra y se emocionan por la auténtica actuación.
El intérprete dentro de su detonación se da cuenta de su realidad. Está viviendo y sintiendo un sufrimiento enorme, causante por la persona que más amaba. Se siente herido y lleno de rabia, decide enfrentar a la mujer causante de su ofensa enfrente de su público, pareciendo así unas líneas más en su diálogo. El actor pierde la cabeza, al creer que reclamar en ese momento era lo más adecuado, pero no fue racional, solamente se saturó de sus sentimientos, se metió dentro de un tormento de emociones.
El ser una de las figuras principales no le permitió tener el suficiente tiempo para padecer su tristeza antes de subir al escenario. Sobre sus hombros ya tenía la gran responsabilidad de presentarse ante las personas que los acompañarían esa noche, aquellos que compraron sus boletos y esperaban divertirse con aquella actuación de teatro. No podía permitirse sentirse mal teniendo tal compromiso, por eso, cuando las líneas se asemejaron a su vida, no evito aquel desastre entre su racionalidad y sus emociones.
Ante su tormento, se dio cuenta de que no fue suficiente para su amada, aquella que era su esposa prefirió estar en brazos de otro hombre, traicionándolo ante sus propios ojos. A pesar de haber hecho hasta lo imposible con tal de que ella viviera feliz, no fue suficiente y su amada jamás pudo sentirse satisfecha con la vida que tenían. No pudo llegar a enamorarse como lo estaba de su amante. Para desquitarse ante tal furia que inundaba su cuerpo, le reclamo todo lo que alguna vez él hizo por ella, aquella vez donde le brindo un hogar, un nombre y un corazón noble, pero fue escaso para la dicha de la mujer.
El espectáculo se volvió un desastre, el profesionalismo de uno de sus actores principales se perdió, el escándalo abundaba entre los espectadores y el asombro de parte de los demás artistas participantes de la obra. Nadie sabía que iba a pasar después de esas declaraciones, lo que fue una representación de comedia de conocedores del teatro se había olvidado, para convertirse en una explosión de emociones tan fuertes y al final convertirse en una necesidad de venganza.
No estaba pensando con la cabeza, se dejó influenciar por su furia y su deseo de escarmiento hacia su esposa, buscaba el nombre del amante para cometer un asesinato, pero no controlo lo que estaba haciendo y le destino también la muerte a su propia esposa. Se abrió el telón con una interpretación de comedia de un hombre que su esposa le era infiel para terminar en un esposo destrozado por su amada y con una mancha de sangre entre sus dedos.
Aunque suceda algo realmente terrible, todo el tiempo los actores deberán actuar profesionales y tener la suficiente capacidad para saber lidiar cualquier impulso de descontrol en sus emociones. Con un pesar dentro de sus corazones y mentes deben salir al escenario para seguir con su espectacular presentación. Olvidarse de su propia realidad para entrar a la de su personaje. Pueden sentirse destrozados y abrumados, pero la obra debe continuar y no hacer esperar al ansioso público.
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