La especie no privilegiada
“É hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que anda arrastrando sobre la tierra según su especie: y vió Dios que era bueno.” (Gn 1:25). Así, todo animal busca a otro igual a él para formar una relación. No es diferente con los humanos. Sin embargo, estos han cometido un pecado enorme: hacer diferencias entre ellos, dándoles privilegios a unos sobre otros. Con el paso del tiempo, ese privilegio ha privado del amor a varios humanos. Tal es el caso de los tres intereses amorosos de las Marías (actuadas por Thalía) quienes aceptaron su amor desenfrenado por las protagonistas hasta que las vieron de frente, como su misma “especie”. Por eso mismo, el amor que es representado en la trilogía de novelas no debería ser el aspirado. El amor condicionado por el privilegio nunca es el ideal.
Gracias al avance de la sociedad se han creado estratos sociales entre los humanos. Al inicio de las tres historias, las tres Marías se encontraban en uno de los niveles económicos más bajos dentro del país, mientras que sus futuras parejas estaban en una posición bastante alta. Ellos gozaban de un privilegio enorme, y ese fue el problema. La educación que recibieron los enseñó a desprestigiar a quienes no estaban en su mismo nivel. Si bien, eso por sí mismo ya es una problemática moralmente preocupante, no es la cuestión de interés ahora. Aquello de real importancia son las consecuencias en la percepción de la humanidad que puede traer una enseñanza de este tipo. En el pasado se ha visto que la educación racista hacía que las personas blancas no consideraran a las personas negras como humanos merecedores de derechos, capaces de portar una voz y de opinar. El privilegio puede hacer lo mismo si es mal manejado, que personajes como los de estas telenovelas fueran incapaces de ver a las protagonistas como personas. Incluso si suena disparatado, comienza a tomar sentido al considerar los primeros acercamientos que tuvieron.
Sergio, Luis Fernando y Jorge Luis se acercan a las mujeres en primera instancia porque quieren algo de ellas, sin reparar en las consecuencias que eso podría traer. La falta de empatía es algo imprescindible, pues hasta los animales más agresivos pueden sentir compañerismo sólo con aquellos que consideran de su misma especie. Sergio, por su parte, decide acercarse a Marimar para vengarse de sus padres, Luis Fernando toma a María como un juego más y Jorge se acerca a Mercedes por orden de su madre. Es innegable que, además de ser personas moralmente cuestionables, eran hombres de poca confianza en el aspecto amoroso. Aun así, los primeros dos tomaron a las Marías como “presas fáciles”. Antes de “enamorarse” de ellas, ninguno de los dos las hubiera considerado como potenciales compañeras de vida: no las veían como iguales. Con algo de insolencia, incluso se podría hacer una hipótesis de que ni siquiera las consideraban personas, sino seres a los que podían usar y luego olvidar. Todo cambia con el avance de la historia, peculiarmente cuando las Marías se vuelven privilegiadas.
Las novelas pretenden dar un mensaje de arrepentimiento de los personajes. Los tres hombres se dan cuenta de que se enamoraron de ellas y aparentan tener un desarrollo. No obstante, ¿de verdad es así?, ¿se dieron cuenta de que las amaban porque realmente lo hacían o porque ya las veían como personas? Cuando Marimar se va, Sergio parece sentir el peso de su ausencia. Mas no la busca a pesar de saber que perdió a su familia, estaba desamparada y sólo tenía lo que ellos le ofrecían. Su pesar se multiplica exponencialmente cuando descubre que Marimar ahora es la mujer empresaria y refinada con la que ha convivido. Esto no nace del interés (decir algo así sería un completo error), más bien, viene de que el ser que les gustaba ahora es una mujer que puede ver a los ojos; a la misa altura. Luis Fernando y Jorge también se apasionan y deciden luchar contra todo por amor hasta que María y Mercedes se vuelven personas de su estrato social.
Las razones por las que ellos se deslindaron de ellas (incluso cuando se tildaban de enamorados) pueden ser cualquiera. Lo más natural, sería pensar que era porque realmente no existía el amor antes de que ellas cambiaran su forma de ser. Sin embargo, eso sería contradictorio con el amor que los tres hombres profesan tener por ellas. Eso, por consecuencia, desvalida una segunda teoría: porque sólo querían un momento agradable -y desechable- con ellas. Si las cosas hubieran sido así, ellos habrían vuelto el mundo un caos con tal de encontrarlas cuando se alejaron la primera vez. Lo más plausible es que, al ser un amor de diferentes “especies” (hablando desde el punto de vista del privilegiado) se negaban a aceptarlo. A final de cuentas, ha quedado claro que probablemente ellos no las consideraban personas de “su nivel”. Al igual que un humano con las facultades mentales intactas y moral básica no se permitiría desarrollar sentimientos románticos por otra especie o por un infante, su privilegio les prohibía hacer conscientes las emociones que tal vez tenían.
Es importante el énfasis en la posibilidad de la inexistencia del amor de los tres hombres. Las especies pueden amar a otras, sin embargo, sólo mantienen relaciones románticas con quienes son equivalentes a ellos. Si estaba muy arraigada la idea de que había una diferencia abismal entre ellos y los estratos más bajos, no es absurdo creer que ellos se enamoraron sólo de la Mari privilegiada. Este tipo de amor condicionado no es algo envidiable. Sólo la idea de que una persona “enamorada” veía a su esposa(o) como un ente falto de cualidades humanas causa muchos conflictos internos.
Las historias románticas y llenas de drama siempre atraerán. Si bien, aceptar la idea de amor que estas presentan puede ser cómodo, a veces es necesario poner en tela de juicio si realmente es amor lo expuesto. En este caso, si aquellos con privilegio son capaces de amar a quienes no están en su burbuja; lo cual es prácticamente inconcebible. E incluso si pasa, no debería ser algo aceptable desde la vista de la pareja. Ser capaces de hacer estos debates ya representa un gran logro. Analizar lo que causaba el privilegio en los personajes, el porqué se acercaron a las Marías, la condición que fue obedecida para que los tres aceptaran su enamoramiento, la razón por la que no la buscaron antes y el cuestionamiento del amor encarnado en la novela puede abrir la mente a un nuevo panorama. Finalmente, ni el amor más grande del mundo puede hacer que el privilegio deje de ver a un ente donde en realidad hay una persona.
Irais Luna Granados
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