La villana detrás del éxito
La villana detrás del éxito
Si tomamos con seriedad una
telenovela mexicana, aunque habrá a quienes les resulte difícil, surgen
interesantes cuestiones. ¿Cuál es la fórmula del éxito para triunfar en la
pantalla chica? ¿Qué es lo que mantiene al público pendiente de cada episodio?
¿Es Thalía la protagonista perfecta o Itatí Cantoral la mejor villana?
Las tres Marías es el nombre
por el que se le conoce a tres novelas protagonizadas por la actriz mexicana
Thalía entre los años de 1992 y 1995, en donde interpreta a una jovencita
casadera de clase baja que trabaja arduamente para ayudar a su familia, a veces
malagradecida como en María Mercedes (1992), y que posteriormente se enamora de
un millonario con el que juntos tendrán que enfrentarse a una serie de
obstáculos para que al final triunfe el amor. Si la trama te resulta conocida
es porque, en efecto, el productor chileno, Valentín Pimstein, fue quien sentó
las bases de esta trilogía escrita por la cubana Inés Rodena, basándose en el
clásico cuento de La Cenicienta, y que resultó en un rotundo éxito en más de
150 países.
¿Pero cómo un género tan
banal como la telenovela causa tanto interés? Antes de continuar es necesario
desmentir este mito porque, de hecho, sí existen telenovelas con tramas
interesantes, entretenidas y con personajes complejos. Yo soy Betty, la fea
(1999) es un claro ejemplo de lo anterior, pues sus personajes están tan bien
construidos que quienes no la dejan bajar del top 10 de Netflix cada semana
mencionan que podrían encontrárselos en la calle. O Teresa (2010), que con un
argumento innovador en el que la protagonista hace todo lo posible por
superarse, pero que termina corrompida por el dinero y el miedo de volver a ser
pobre, ha cautivado a las nuevas generaciones. Sin embargo, ninguna de las tres
Marías cumple con estas características, entonces ¿por qué el éxito?
Si bien es cierto que María
Mercedes (1992), Marimar (1994) y María la del barrio (1995) fueron bien
acogidas por los televidentes en sus respectivos años, es María la del barrio
(1995) la única que ha trascendido en el tiempo e, irónicamente, fue gracias a
su antagonista: Soraya Montenegro. Tan aclamado fue el personaje interpretado
por la también mexicana Itatí Cantoral que regresó de entre los muertos,
literalmente. Su línea “¡¿QUÉ HACES BESANDO A LA LISIADA?!” ha conquistado el
internet y traspasado fronteras, consolidándola como un ícono de la cultura
popular. ¿Y es que quién no ama a los villanos carismáticos a los que nunca les
resultan sus planes? En la era de los antihéroes que vivimos figuras como Loki,
Megamente o Harley Quinn se han ganado el cariño del público, ahora bien, si
les agregamos una buena dosis de drama novelesco obtendremos a nuestra
inigualable Soraya Montengro.
De manera que, aunque Thalía
se ganó el agrado del público, Itatí obtuvo un lugar en sus corazones. A este
punto no está de más recordar que para disfrutar de una telenovela es
indispensable no darle demasiada seriedad ni tratar de buscarle lógica,
simplemente te debes dejar llevar y disfrutar de los momentos de completo
drama. Las personas no siempre quieren ver una serie con una trama
supercompleja y pensar demasiado, a veces solo desean reírse mientras una
desquiciada le grita a una chica en silla de ruedas por besar a su prometido.
Emmanuel Barajas Salmerón
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