PAGLIACCI: COMEDIA Y TRAGEDIA EN UNA SOLA PIEL
La comedia é finita: No hay risas que no se apaguen. En los años 1800 el compositor León Cavallo dio forma a
una ópera que con suma precisión Pavarotti lleva a las tablas a viva voz un
siglo después. Con gran maestría se presenta una tragedia a través de la
comedia, y se desdibujan los limites existentes, no solo entre ambos géneros,
sino entre la realidad y la ficción en el escenario. La vida de un payaso y su compañía
resulta no dar tanta risa cuando se ve de cerca y sin maquillaje ni vestuario. Pero
si se analiza a fondo, después de años representando al mismo papel, ¿Quién es Pagliaccio
y quién es Cannio? ¿No encarnan al mismo hombre, en distintas facetas?
La obra nos ofrece una realidad sin idealizaciones en la
que enfrentamos una cruda verdad; las risas de un artista de la comedia no están
relacionadas con lo que verdaderamente siente. Hay detrás de la vida del cómico
una historia que no se puede apreciar cuando a simple vista todo un público se
carcajea ante sus actos. “Pagliaccio, expulsas las penas con tu buen humor” gritaba
el público al unisonó, mientras en la tarima hay un hombre en llanto y pena que logra disfrazar su rostro tratando de
anteponerse para hacer reír a pesar de su dolor. La oportunidad de meterse en
piel ajena para salir de su letanía se vuelve tentadora. Sin embargo, esa piel la
habita él mismo, ya está impregnada por su esencia. Sus personalidades se parecen;
quizá se han vuelto una misma. No tarda en trasladar el dolor al escenario para
apropiarse de él y de la escena.
Al relatar una historia desde el verismo, es decir con
extremo realismo, es posible apreciar el mundo del artista escénico. Sin importar
si se trata de un actor, un bailarín, o en el caso específico de Pagliaccio, un
payaso, sobre el escenario los limites de la realidad se desdibujan, se pierde
la distinción de quién es quién. A través
de la metaficción se va formando un mundo que se divide en dos. Vemos en escena
a Pavarotti representando al papel de un actor que a su vez representa un
tercer personaje. Lo importante es analizar la encarnación que hace Pagliaccio
sobre Cannio, y también como se vuelven un mismo entre que entremezcla sus características,
sobre todo cuando al final de la representación cómica el payaso protagoniza la
tragedia del hombre real.
Entre la comedia y la tragedia hay un solo paso; la decisión
de como se interpreta un hecho, y la reacción que se tiene ante él. Al inicio
de la obra Canio hace una distinción que vale la pena destacar. Menciona que en
el caso de Pagliaccio puede reír ante la infidelidad de su esposa, pero Canio jamás
lo haría. Es interesante ver como sucede la misma historia al hombre que al
personaje. Dentro de la comedia Canio se roba el papel del payaso en una clase
de danza extraña en la cual Nedda se aferra al rol de Colombina, pues si se
mantienen dentro de la ficción la comedia ganará. Sin embargo, los papeles se
pierden, para los actores y para el publico no hay claridad ni distinción entre
Pagliaccio y Colombina o Nedda y Cannio; tampoco entre lo cómico y lo trágico,
las risas o el llanto.
La obra ha llegado a su fin, entre el caos que impera,
yace un hombre muerto a manos de un payaso que a su vez es el esposo de su
amante. Colombina ya no lo, es más, ahora tiene que regresar a sí; a su personaje
real, cuando descubre que finalmente la comedia se acaba para todos: se ha convertido
en una tragedia. El cierre es brutal porque logra retratar la poca distinción entre
personas y personajes; deja perdido al espectador entre la realidad y el
escenario dentro la obra cómica. Pero ¿Qué es el teatro si no otro escenario
alterno de la misma vida?
Olvidé firmar mi texto.
ResponderEliminarLilia Mariana Pacheco Llamas