Pagliacci: Ríe de dolor, payaso.

 

Pagliacci: Ríe de dolor, payaso

 

Cuando el drama ficcional se traspasa a la realidad, una desgracia es aplaudida. La sangre se derrama sobre el suelo mientras una obra teatral se vuelve tangible. Así sucede en la ópera de Ruggero Leoncavalllo titulada Pagliacci. Ya sea por la ironía de la vida o por simple coincidencia, la tragedia de un hombre se ve presagiada por su propio espectáculo. Entre triángulos amorosos y la constante esperanza de que todo salga bien al final, Pagliacci nos conduce a través de una ópera que ya es un clásico, a una de las conclusiones más trágicas de obra alguna.

La historia nos sitúa en un pequeño pueblo al que ha arribado la compañía cirquera de Pagliacci. Tarde que temprano podemos ver una dualidad en el matrimonio protagonista, una cortina de apariencias. El esposo y dueño de a compañía es adorado a los ojos del pueblo, toda una figura carismática y con un aparente buen humor, pero también es colérico, impulsivo y sin autocontrol. La esposa es, en cambio, todo lo contrario; si bien al igual que su esposo aparenta ser feliz, por dentro vive conflictuada. Un esposo al cual no ama, un amor prohibido y la aspiración a una vida distinta es lo que impulsará sus acciones a lo largo de la historia.

Un nuevo personaje se añade a la trama y es el principal desencadenante de lo que está por venir. Tonio es un payaso enamorado de Nedda pero no es correspondido por lo que planea su venganza. En esta parte se explora la relación entre Nedda y Silvio, su amante. Para nuestros tiempos los amantes que no pueden estar juntos se ha vuelto una narración muy común, sin embargo, estamos acostumbrados que en las películas de corte amoroso estos la pareja termine superando los obstáculos que les impiden estar juntos y vivan “felices por siempre”, un final a lo Hollywood; este no es el caso. Visto desde una perspectiva moderna parece que la obra nos prepara para un determinado tipo de final, la sorpresa llega cuando el escenario se prepara para una última función.

Tras descubrir el amorío entre Nedda y Silvio (gracias a Tonio), Canio hierve en celos y dolor. Irónicamente el payaso tiene que reír para no llorar, ocultar el sufrimiento bajo la falsa sonrisa que sólo el maquillaje brinda. Esta escena se convirtió en una de las más famosas y sigue siendo recordada, aunque muchas veces son saber la procedencia de la misma, esto gracias a la popularidad de Pavarotti. La historia llega a su punto culminante durante la presentación del show donde se rompe la línea que separa al mundo vital intra-ficcional y la propia ficción dentro de la ficción. Más temprano que tarde nos damos cuenta de que los papeles de la obra de teatro son una caricaturización de los propios actores. Pagliacci (Canio) pierde el control y con lágrimas arremete contra su esposa mientras el show continúa, el espectáculo acabó hace tiempo, pero nadie lo ha notado, sólo aplauden “la gran actuación”. Y mientras todos alaban a Pagliacci, él sostiene a su amada con una expresión de angustia, es consciente de sus acciones y la culpa lo consume, pero lo hecho, hecho está.

Finalmente, la ópera demuestra porqué es un clásico hasta el día de hoy, la figura del payaso triste se ha vuelto también un referente en la cultura de hoy en día. Sin duda es refrescante ver una obra que no siga la fórmula de A ama a B pero B no ama a A, pero al final B se enamora de A. Tampoco es la típica historia del amor imposible que logra anteponerse a todo en ultimas instancias. La realidad se desdibuja de la ficción en esta ópera logrando un memorable final el cual la hará seguir vigente mucho tiempo más.

 

León Felipe Ramírez Martínez

Comentarios

  1. "Cuando el drama ficcional se traspasa a la realidad, una desgracia es aplaudida", me sentí atraida...no puedo dejar de pensar porque una desgracia sería aplaudida, como se conectan esos dos puntos. De verdad me hiciste pensar mucho y creo que eso es algo bueno :3

    Espero seguir leyéndote :D

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