Placeres mundanos en el arte divino
Comúnmente,
se suele pensar que el paraíso brinda completo consuelo, paz y satisfacción a
cada alma que llegué a entrar a ese reino. Pero ¿no es acaso el alivio sexual una
necesidad más que el espíritu humano debe llenar al igual que el hambre o la
sed? Pensando que el paraíso por definición es un lugar hermoso en el que viven
las almas de los fallecidos y donde estos satisfacen todos sus deseos, me
atrevo a suponer que en alguna parte de este bello edén existe una gran celebración
del espíritu carnal llevada a cabo por todas las almas dispuestas a satisfacer
una condición natural de su humanidad. Honestamente, considero que la mejor
ilustración de mi definición de paraíso podía ser la Bacanal de los Andros.
Entonces pregunto: ¿es cierto que el paraíso es divino o es mas terrenal de lo
que uno podría imaginar.
La noción
del paraíso es bastante subjetiva según a quien se le pregunte. Sin embargo,
cualquiera diría que este lugar divino le ofrece todo tipo de comodidades y
alegrías a quienes habitan en él. Personalmente considero que la actividad sexual
inédita a nosotros como humanos e incluso, forma parte de nuestra esencia. Por
ello me atrevo a suponer que el sexo va mucho más allá de ser un acto meramente
carnal y, por lo tanto, sería perfectamente válido en el vergel. He de aclarar
que no pienso que necesariamente que todas las almas, todo el tiempo estén en
una orgía, simplemente refiero a que, si los involucrados así lo deseara, pasaría.
Tan
antiguo como el hambre y la sed, el sexo ha acompañado a la humanidad desde el
primer instante de su existencia. La Bacanal fue hecha por Tiziano, y en ella
se muestra un campo hermoso lleno de personas (en su mayoría desnudas) gozando
de la tarde, teniendo sexo, comiendo y bebiendo vino. Citando al investigador
Gregorio del Museo del Prado: “Dioses y hombres se unen a celebrar bajo los efectos
del vino, cuyo consumo, en palabras de Filostrato, hace a los hombres
ricos, dominantes en la asamblea, dadivosos con los amigos, guapos y de cuatro
codos de altura”. Si efectivamente en el paraíso pudieran coexistir divinidades
y almas humanas, no veo razón por la cual unos no pudieran disfrutar de los
goces de otros. Indudablemente, la bacanal es el perfecto retrato de como lo
celestial y lo mundano pueden coexistir al compartir placeres.
Por
otro lado, el arte religioso y la sexualidad no son conceptos inconciliables. Quizá
la idea de que lo divino puede proveer o ser símbolo de placer sexual puede ser
controvertida, pero a lo largo de la historia, ha habido diversos artistas
quienes retrataron esta noción en su arte. El mejor ejemplo que viene a mi
mente es la escultura del éxtasis de Santa Teresa creada por Bernini; la cual
muestra, entre otros detalles, el rostro de una mujer a la que le invade un
profundo placer “religioso”. Concretamente hablando, el semblante de la Santa es
el de una mujer que experimenta un orgasmo. Gracias a este tipo de obras magníficas
es por lo que puedo afirmar que el arte religioso y la sexualidad humana están
más relacionados de lo que uno podría imaginar.
Si en
el paraíso se cumplen todos los deseos y necesidades del hombre, lógicamente en
algún lugar habrá una orgía del arrebato humano. La definición de paraíso depende de cada quien,
pero cualquiera concuerda en que sería un lugar idílico para todo aquél que se
encuentre ahí. El sexo ha acompañado a la humanidad desde su inicio, por lo que
es parte de la esencia del hombre; por ello me atrevo a afirmar que las almas
mundanas y las divinidades celestiales pueden disfrutar de los placeres del
otro en el edén, tal como se ilustra en la Bacanal de los Andros. Así mismo,
diferentes artistas a lo largo de los tiempos también han logrado concebir la
idea de que lo divino puede causarle placer sexual al hombre; un claro ejemplo
de ello es El éxtasis de Santa Teresa. Sólo las mentes más brillantes han
logrado unificar temas tan diferentes como lo son el placer, la divinidad y el
arte; sin duda alguna aquello es prueba del gran talento que poseían.
Alexia Ibarra Martínez
Me gustó mucho cómo abordaste el tema. La sexualidad forma parte del ser humano, y es interesante pensar que, incluso en el paraíso que tanto se nos promete, definitivamente tendría su propio espacio. "Indudablemente, la bacanal es el perfecto retrato de como lo celestial y lo mundano pueden coexistir al compartir placeres", esta parte me encantó, porque el placer, aunque sea algo mundano, es al mismo tiempo divino. La bacanal es la unión de lo mundano con lo celesial. Felicidades por tu ensayo.
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