Arte, dolor y payasos

Las obras extraordinarias, independientemente del campo al que pertenezcan, siempre inspiran a grandes artistas. Un ejemplo de ello lo podemos encontrar en la enorme influencia que han tenido los personajes de Pierrot y el Arlequín a lo largo de la historia del arte. Ya que ambos son parte de una tragicomedia son referentes perfectos cuando se habla de lo ridículo en el dolor. Es por ello que hace perfecto sentido en que Pablo Picasso hallara inspiración en aquellos modelos durante su periodo azul. Dolor, arte y ridiculez ¿qué representa mejor eso que un arlequín?

Para comprender la naturaleza de un arlequín, primero hay que remitirse a la comedia del arte. En este género, Arlequín es un personaje que utiliza una máscara y luce un traje colorido con rombos. La personalidad de este arquetipo, es de un sujeto grotesco, con aires de bufón y es aquella persona que tiende al ridículo y que evita las formalidades. En el mundo del arte nos encontramos con distintas representaciones de esta figura que nos ocupa. No obstante, entre las más conocidas a nivel mundial está la pintura titulada “Arlequín” que el pintor malagueño Pablo Picasso creó y presentó en el año 1917.

Arlequín y Pierrot pertenecen a la Comedia del Arte, género teatral que nació en la Italia del siglo XVI. El personaje de Arlequín era astuto, necio, pendenciero, acróbata y saltarín. Por otro lado, Pierrot era cándido, confiado, sensible, objeto de burla. Ambos hombres representaban en escena una competencia por ganar el amor de Colombina.  Finalmente, en el siglo XIX, el circo convirtió a Pierrot y a Arlequín en el clown y el saltimbanqui.

Según la historia del arte, un viaje a Italia devolvió a Picasso al mundo del teatro. Las esculturas que el artista había contemplado en el Museo Nacional de Nápoles le llevaron a un clasicismo lírico y soñoliento. Por ello se dice que Picasso incorporó a Arlequín a su imaginario en el periodo azul, guiado por el poeta Apollinaire. En la obra 'Au Lapin Agile' se representa con traje de rombos y sombrero de dos picos en la taberna de Montmartre, en 1905, sostiene una copa de absenta y fuera del escenario, el traje de saltimbanqui se hace disfraz, le excluye de una realidad ajena. Para 1923, en la pintura de 'Arlequín frente al espejo', la monumentalidad de la figura llena el lienzo y el personaje es el mismo que aparecía en el periodo azul, pero su sentido ha cambiado.

Bien se dice que a una gran obra le corresponde una magnífica musa. La figura del arlequín nació del teatro italiano, no obstante, al representar a un desafortunado bufón, ha sido un gran recurso para la inspiración de muchos artistas importantes. Si bien los personajes de Pierrot y el Arlequín son contrincantes en la batalla del amor, estos no se alejan de su naturaleza desdichada.  No es de sorprender que Picasso encontrara una musa en aquellas figuras desgraciadas durante su periodo azul. El Arlequín y Pierrot son la muestra de que el arte, la burla y el infortunio siempre pueden ir de la mano.

Alexia Ibarra Mtz.

Comentarios

  1. Me gusto mucho que hablaras un poco de historia. También que profundas y doloras obras pueden inspirar a artistas a crear, como lo hizo Picasso con Pierrot y Arlequín.

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