El vino será el disfrute y la perdición...
A pesar de que puedan estar pasando un excelente tiempo reunidos en un lugar tan bello y pacífico. Divirtiéndose en grupo, deleitándose con la compañía y disfrutando de la preciosa vista frente a sus ojos. Frente a ellos se encontrará la perdición en forma de líquido rojizo
El grupo de jóvenes estarán acostados en algún punto remoto, con un fresco ambiente, golpeándoles sus rostros, ignorando los perdidos que puedan estar ante sus vicios. Olvidando así, las consecuencias que lleva consigo aquel licor. Aquellos efectos que aparecen junto a las botellas de vidrio abandonadas, arrumbadas por ya no tener ningún trago de la bebida.
Desde luego pondrán darse cuenta de que aunque inician tomando con todo el control en sus cuerpos, al ir avanzando copa tras copa, estarán perdiendo aún más el dominio en sí mismos. Aunque el sabor del vino puedan ser tan dulzón o tan amargo para ser insoportable, será fácil que las personas que lo consuman no puedan detenerse, cayendo en los efectos, convirtiéndose en un ser relajado e indiferente.
El alcohol nos hace evadir la realidad. Cambiando a las personas para que tengan personalidades entusiastas, relajadas y desinteresadas a su alrededor. Ambiciosas por gozar su diversión.
Debido a que el alcohol se vuelve una puerta al entretenimiento y la indiferencia, será común que al llegar a cualquier reunión de personas jóvenes, adultas y hasta mayores, se vea que estén tomando licor sin mirar en las consecuencias. Siempre podrás encontrar cualquier bebida alcohólica, ayudando a mejorar el ambiente y relajando a sus integrantes.
La lista de las bebidas alcohólicas es larga, pero siempre habrá preferencia hacia el vino en cualquier fiesta, ambiente o celebración. Es por eso que aunque el vino no es el agrado de todos, pueda entrar dentro de la categoría de las bebidas que siempre son elegidas para su consumo.
Tomando copa tras otra en restaurantes respetables, en celebraciones familiares o hasta tomar una botella en conmemoración a fin de año. Sin olvidar la gran importancia que tiene en la cocina.
Usando aquel vino para la elaboración de una variedad de recetas, ayudando para que los ingredientes que anteriormente se han puesto en el sartén tengan un exquisito cambio en sus sabores. De esta manera podrá influir en su cocimiento, marinando y salteando con su característico sabor.
Aunque el singular gusto, no puede ser aceptado por todos los interesados en el alcohol. Hay personas que si son capaces de aprobarlo y consumirlo en cualquier circunstancia.
Con un simple sorbo pueden disfrutarlo y saborearlo. Amargando el paladar con cada trago, apreciando el gusto de las posibles uvas tintas del cual está hecho, si es que está inclinado hacia el vino tinto. Sin detenerse a quedarse con un solo tipo de licor, probando y testeando hasta llegar con el sabor que más se va a adecuar a su paladar.
En el momento que hayan podido encontrar el adecuado a su gusto, podrán beberlo en cualquier fecha importante, usarlo para elaborar su receta favorita o en uno de los casos, para desestresarse de una larga semana. Acampándolo de ricos quesos untados en galletas o con jamón, todo con tal de poder sentirse relajados. Dispuestos así a olvidarse un momento de su entorno.
Porque aunque el sabor sean tan agradable para la vida estresante, cuando se sirve una copa y se vacía al instante, surgirá el problema de no querer dejar de consumirla hasta finalizar aquella botella, todo con tal de no dejar de sentirse así.
Y a pesar de sentir los efectos de la bebida en su sistema, no puede parar hasta terminar con todo el contenido que tengan todas las botellas que han comprado. Se podrán empezar a marear, a considerarse más felices o tal vez más eufóricos, deseando más y más. En cuanto se toman el último trago de la bebida, volverán a rellenarla, sin detenerse, siempre intentando gozar el momento.
No debería ser prohibido consumir una copa, en cuanto las situaciones no están a tu favor, pero será un gran problema cuando ya no tengas un poder sobre el límite que deseas imponer sobre cuanto consumir. En el momento en que comiences a pensar que si bebes de más no pasará nada grave o que en cualquier momento puedes destapar una botella almacenada, es cuando has caído en un desvío de la bebida, convirtiendo así el vino en el peor de los vicios.
Dejando de deleitarse con el sabor como anteriormente lo era, solo deseando consumir para apagar esa llama que está dentro del pecho, rogando un sorbo más para saciar esa necesidad de alcohol. Comprando, sin parar, sin controlarse, alejándose de los intereses personales, familia o hasta involucrando a las personas más preciadas en el vicio, con tal de poder reunirse con personas que tienen los mismos daños, seguir disfrutando sin mirar alrededor.
-Karla Jazmín Hernández Martínez
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