“La Bacanal de los Andrios” Tiziano
“La Bacanal de los Andrios” Tiziano
Expresado mediante óleo, sacado de una combinación de amor, arte, culto, deseo, música y danza, todo en honor al vino. “La bacanal de los Andrios”, obra célebre de Tiziano, realizada entre los años 1488 y 1576, con técnica óleo sobre lienzo de 1.76 x 1.93 cm. Fue creada teniendo como base el particular estilo de “Cinquecento, Escuela Veneciana”, así como muchas otras más, entre las cuales se encuentran: “Venus de Urbino”, “El rapto de Europa”, “El festín de los dioses”, todas de Tiziano; u otras como: “Adoración de los pastores” (Giorgione), “El origen de la vía láctea” (Tintoretto), “Mujer en su tocador” (Giovanni Bellini), entre otras muchas más.
Esta obra en particular fue hecha a petición del mecenas aristócrata Alfonso I, con la finalidad de decorar el Camerino de Alabastro, en su castillo Ducal, y con ello poder complementar su colección de obras de la Escuela Veneciana, entre las cuales tenía " La ofrenda de Venus" del mismo Tiziano. Conocido y nombrado como “El sol entre las estrellas”, uno de los pintores más renombrados y talentosos de la historia del arte. Convirtiéndose en el maestro del retrato o el paisaje, de pintura religiosa o mitológica, por ser capaz de pintar el género que se le viniera en gana con total virtuosismo. Creó 266 obras de arte, de las cuales la más famosa fue “Retrato de Carlos V en la batalla de Mühlberg” (1548). Tiziano tenía la particularidad de utilizar la luz dorada, la riqueza y sensualidad en los personajes representados, el colorido con predominio de tonos nacarados y lo recargado de las composiciones.
La obra “La Bacanal de los Andrios” muestra la celebración al vino en honor al Dios Baco, denominada bacanal, la cual se lleva a cabo en la isla de Andros. Dentro de la escena se logra apreciar las diferentes actividades que son llevadas a cabo, algunos bailan, otros beben vino o conversan entre ellos. Se aprecia el arte de la sensualidad, unos van vestidos y otros van desnudos. En la izquierda superior se logran ver racimos de uvas en el árbol, debajo de este se encuentran bebiendo, sirviendo, extrayendo y hasta llevando vino para su propio placer. La ambientación de la obra está a la orillas de un río el cual, a diferencia de otros, generaba vino y no agua, pues era favorecido por Diosinos provocando felicidad y embriaguez en sus habitantes, los cuales solían reunirse para disfrutar los placeres de la música, la danza, el sueño profundo y el amor. La mitología se ve expresada en todo su esplendor, al punto de decir que la inspiración de Tiziano fue, en gran parte, influida por la obra de Filóstrato y la de Catulo.
Para la elaboración de muchos personajes que aparecen en la obra, Tiziano tuvo influencia de fuentes clásicas y contemporáneas. Así mismo, por medio de la corporeidad que se refleja en los cuerpos masculinos, podemos llegar a la conclusión de la influencia de Miguel Ángel. Sin embargo, no es el único guiño que hay dentro de la pintura, pues el personaje masculino desnudo que se encuentra escanciando vino, hace referencia a la estatua y escultura helenística Galo herido, la cual fue hallada en Roma diez años antes de que Tiziano elaborara esta pintura. De igual manera, la mujer desnuda que se encuentra como primer plano en la esquina inferior derecha, fue inspiración de la obra Ariadna del Vaticano, personaje mitológico relacionado con Baco, o también podría representar a Violante, mujer que frecuentaba el pintor en la época de la realización de la tela y de quien el pintor estaba enamorado por ese entonces. Esta obra hace mucha alusión a “El festín de los dioses”, con la diferencia de que esta sigue una línea en diagonal con mayor vividez, la cual va desde la esquina inferior izquierda hasta la figura del anciano en la montaña, el cual se encuentra durmiendo una siesta, el cual hace alusión a Sileno, asiduo acompañante del dios.
Al centro de la pintura se encuentran dos mujeres, la que se encuentra recostada, también se dice que fue inspirada de Violante; dentro de su escote se alcanza a ver la firma del pintor. Junto a ella hay una partitura, en la que se lee la frase en francés: “Qui boyt et ne reboyt, ne seet qui boyre soit” («Quien bebe y no vuelve a beber, no sabe lo que es beber»), que pertenece a Adriaen Willaert, músico flamenco activo en la corte de Ferrara. Y muy certeramente Javier Arjona dijo: “La composición es un compendio de posturas y dinamismo, que a la vez guardan un equilibrio dentro de una atmósfera que se antoja húmeda y tranquila. Es un cuadro que permite empaparse del sentido vital de la literatura clásica”.
Dana Gabriela Villa Olguín
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