La importancia del vino
La importancia del vino
«Quien bebe y no vuelve a
beber, no sabe lo que es beber». La cita anterior es uno de los muchos
detalles y simbolismos que, si observas con detenimiento, podrás encontrar en La
bacanal de los andrios, de Tiziano, y con los que entenderás mejor la obra.
Encargada a Tiziano por un duque italiano, allá por 1526, la pintura forma
parte de un conjunto de tres lienzos inspirados en la mitología romana.
En este, específicamente, nos
encontramos con una escena del mito de Ariadna. Depende de la versión del mito
que se conozca, la isla en la que acontecen los hechos puede ser Andros o Naxos.
Sin embargo, según se cuenta, es en Andros donde corría el río de vino que se
observa en la pintura, y por el cual sus habitantes siempre estaban celebrando.
El vino, dicho sea de paso, es el protagonista, no tan oculto, de la obra.
Primero, lo observamos en los
aspectos más sobresalientes de la composición. Al centro, en la jarra alzada
por el hombre que viste de blanco. A la izquierda y al fondo, en las bacantes y
los hombres que lo recolectan del río y lo reparten. Pero también se encuentra
en otras formas, un poco menos obvias, como en las uvas que crecen de la vid
enredada en los árboles; en la sensualidad que este provoca, representada por la
desnudez, la danza y el coqueteo; o en Sileno, ya rendido por sus efectos, recostado en lo alto de la colina y aplastando uvas con la diestra. Sin mencionar
que, la bacanal en sí, ya es un recuerdo del dios del vino.
Y por qué el vino, si en
quien nos deberíamos enfocar es en Ariadna, que se halla tendida en el suelo,
durmiendo desnuda. Ignorando, a causa de su sueño, que el barco con Teseo se aleja
en el mar, impulsado por el viento. Debo aclarar, pues, que Ariadna no es
ignorada y es parte fundamental de la escena, mas su momento de verdadero
protagonismo ocurre en el último cuadro, Baco y Ariadna, que componen el
conjunto de Tiziano, en donde la hija del rey Minos se encuentra con el dios que
libera mediante el éxtasis y la locura. Aclarado este punto, continúo con mi
explicación de la importancia del vino en la pintura.
Desde las uvas creciendo y
siendo exprimidas, hasta su consumo y posteriores efectos, podemos observar las
etapas que pasa esta bebida, hasta causar el éxtasis. Además, si observamos minuciosamente,
nos daremos cuenta de que el par de jóvenes que sostienen
sus oboes, reposan junto a las partituras en donde se lee la cita inicial de
este texto. Lo cual no es ninguna casualidad para quien conoce a Baco, pues sabe
que una de sus misiones es finalizar la preocupación mediante la música del
oboe doble y el vino. Y que, siguiendo el mito, también liberará de su
desasosiego a Ariadna al casarse con ella y llevarla consigo al Olimpo, pero
esto es pertinente explicar en el siguiente cuadro. Así pues, el protagonismo
del vino en la obra es innegable, según me parece, por su efecto y su
conexión con la deidad de las bacanales.
Emmanuel Barajas Salmerón
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