La Oca una representación de la realidad...
La Oca será reconocido no solo por ser un antiguo juego de tablero, donde los niños podrían jugar divirtiéndose con sus amigos, sino que será una muestra de como los infantes durante su crecimiento con tal de conseguir su mayor propósito. Deberán enfrentarse a las adversidades de su vida, haciéndolo igual que el juego, llenándose de estrategias, ambiciones y capacidad de sobrevivencia, teniendo en mente que deberán sacrificar cuando sea el momento adecuado, convirtiendo la Oca en un modo de aprendizaje para seguir con su modelo ideal de vida. Aunque sea terrorífico para los jóvenes, será un modo de enseñanza.
Cuando escuchamos la Oca solamente se nos viene a la mente el clásico juego de un tablero. Compuesto por casillas, imágenes representativas, fichas, dados y en consecuencia los participantes juegan sabiendo los significados de cada una de las casillas y sus respectivas reglas. Los participantes serán aquellos que estén deseosos de ganar cada una de las partidas. Sentirse seguros de poder llevarse consigo el triunfo, sin mirar que tan peligroso puede ser las casillas que van cayendo, todo con tal de lograr su cometido. Aprendiendo a ser valientes y sabios, preparados ante las amenazas, sobreviviendo si anhelan terminar la partida con una victoria, aprendiendo así a sacrificar cuando sea necesario.
Porque así será la vida, llena de conflictos y desafíos, pero dependerá de cada una de las personas como desea enfrentarlos, si morir en el primer intento o seguir moviéndose.
Naturalmente por la existencia de la tecnología de nuestro siglo no es tan sonado como hace algunos ayeres, pero incluso podemos recordarlo porque lo conocimos desde que éramos pequeños. A través de nuestro padre o madre, quienes tal vez lo jugaron durante su infancia, también de nuestros hermanos, que para incluirnos nos enseñaron a jugar, sin olvidar por aquellos que aprendieron por sí mismos, que tal vez buscaron la forma de entender el juego únicamente para participar en alguna partida. Inclusive podemos rememorar partidas ganadas en aquellas reuniones familiares que usaban el juego para distraerse y divertirse en la convivencia.
Porque a pesar de ser un juego con diferentes tableros dependiendo el lugar, la mayoría de las personas se sentían atraídas a competir para que alguno de ellos logre la victoria. Conocido y bastante popular entre los niños, quienes buscaban un momento de diversión jugando con sus hermanos, amigos o hasta compañeros de escuela. Tratando de ser de los mejores contrincantes.
Decidiendo reunirse en cualquier sitio con tal de que sirviera para poner el tablero y que empezaran a jugar. Invitando a la mayor gente posible, con tal de que
Cuando iniciamos el juego, nuestro mayor interés será enfocado en ganarle a nuestros competidores, así que tratamos de idear estrategias para que cuando sea nuestro turno de movernos, aprovechar las oportunidades.
En cualquier circunstancia somos ambiciosos para ganar, queremos ser el mejor de todo el grupo y así destacar ante todos.
Pero es que, ¿en verdad, puede ser considerado un juego, tan crudo para poder relacionarlo con nuestro alrededor y vida misma? Porque además de ser un juego “violento” de algún modo puede ser usado para enseñarnos lo que representa nuestra vida, enseñarnos y educarnos de como ir jugando cada uno de nuestros turnos. Pensando todo el tiempo lo que esa determinada acción podría afectarnos en las próximas vueltas.
Desde que tiras los dados, el número que te salga será aquel responsable de hacer todo el movimiento y así ver después cuál será la afortunada o desgraciada fortuna, dependiendo la casilla que este bajo la pieza.
No obstante, no podemos evitar comparar nuestra vida con en aquel tablero, lleno de obstáculos en nuestro paso, siendo así un peligro en cada turno de moverse, todo con tal de sobrevivir ante las adversidades. Porque así pasa en nuestra vida, no importa la edad, en el momento que decidas tomar una decisión será una consecuencia tanto positiva como negativa.
Pero nos ponemos a creer ¿Y si en verdad estuviéramos jugando la oca en la realidad? La vida representaría un juego de casillas donde las personas solamente tengan que suponer en las próximas jugadas que harán, moverse con precaución ante los graves peligros que la vida misma representa e intentar que los demás competidores puedan ganar.
Siendo así competidores en cada una de nuestras etapas, buscando siempre el propio bienestar, sin reflexionar en la persona que este a tu lado o por este viviendo su vida unos pasos atrás, ser lo completamente egoístas para enfrentar lo que se viene.
Aun cuando pueda ser terrorífico e incluso inaceptable para ciertas edades, debemos comprender que la Oca puede ser un modo de educación, durante el tiempo que dure el juego. El niño, durante el juego, deberá enfrentarse a los graves retos,
Así como podemos jugar un simple tablero con nuestros amigos, así podemos hacerlo con nuestra propia vida y realidad. Porque a pesar de que solemos ser ambiciosos por querer ganar, esa es nuestra única y verdadera meta. Desde que empezamos a crecer y jugar, buscamos aprender toda y cada una de nuestras estrategias para hacerlas funcionar, conocemos las reglas más importantes, ubicamos cada uno de nuestras futuras casillas (o amenazas) y empezamos una planeación para sobrevivir en cada uno de nuestros pasos. Seguimos en ocasiones el ejemplo de aquellos jugadores que decidieron ser valientes, enfrentando muy distinto los retos, como alguien usualmente lo haría, otorgando modelos a seguir u otras opciones. Pero siempre buscaremos estar más adelante que cualquier persona, buscar lo mejor para nuestro presente y futuro, olvidando lo terrorífico que puede llegar a ser, solo tomándolo como un aprendizaje para utilizar cuando sea lo más necesario.
-Karla Jazmín Hernández Martínez
Leer tu ensayo fue muy ilustrativo. Me gustó la sinceridad con la que plasmaste la idea más humana de La Oca.
ResponderEliminarSin duda, agradezco tu transparencia.