Opuestos

Opuestos

         Si en las tragedias existen dos versiones, en las comedias también. Bajo el dictamen de un destino caprichoso las posibilidades entre las historias contadas y de quienes las cuentan son muchas. Como en los incontables relatos de amor que tan solo con una oración, el rumbo de la historia cambia drásticamente. Estas contrariedades y desvaríos se representan en Pierrot y Arlequín. Que a pesar de estar inmersos en un mismo sentimiento y lugar, tienen un aspecto dispar.  

            Y aunque bien se sabe que la vida es un constante cambio, el asombro ante un giro inesperado siempre será la expresión favorita del público. Quienes entusiasmados por el narrar de una nueva historia esperaran ansiosos a ver algo diferente. De la misma manera sucede con la vida diaria, sólo somos espectadores esperando algo diferente. Así, surgen los opuestos que tanto se aclaman para darle un toque de misterio al suceso. Como un impulso para una anécdota nueva que contar, los cambios y opuestos favorecen al entretenido espectador impaciente por una escena de la que hablar.  

            Entre los sinsentidos y sinsabores de la vida, surgen los contrarios. En la cotidianidad hay tantos opuestos que día con día son casi imperceptibles. El día y la noche son el claro ejemplo de los contrastes que existen. De la misma manera, Pierrot y Arlequín representan el día y la noche. Arlequín como el fuego ardiente del sol y Pierrot como el frío emanado por la luna. En conjunto son dispares pero iguales.

Como en las diversas historias hasta ahora conocidas, también en el amor existen giros irracionales que postulan a un desenlace distinto al imaginado. Puede ser una frase, una acción, un gesto, un silencio, una mirada, cualquier cosa puede redireccionar la historia. Poco se sabe cuál será el resultado de estos cambios. Y aunque continuamente desembocan en desamores e infortunios para alguno de los participantes es muy incierto lo que pueda suceder con la poca certeza que se tiene de un futuro cercano. Pero es claro que ante los giros que el destino da a su antojo lo único que se puede hacer es observar.

Diferentes pero iguales, los personajes siempre convergen en un punto. Pierrot y Arlequín al ser tan diferentes podrían parecer distantes. Sin embargo, los acerca una sola cosa, el amor. Y aunque es un amor no correspondido los hace participes de una misma situación, de una misma sensación. Pero aún con esta coincidencia, Pierrot y Arlequín denotan tantas diferencias en su actuar y parecer.

El amor tiene tantas caras como la vida. Se vive y se siente diferente en cada persona y para cada persona. Por esta razón, puede ser tan intenso como el estallido de una bomba o tan fugaz como una ráfaga de viento. Así, Arlequín con su característico personaje se comporta de una y otra manera, pero siempre conservando ese fuego en el alma. Por su parte, Pierrot cabizbajo con dulzura en su corazón expresa su sentir por Colombina, su amor imposible. Es cierto, que no es claro si el corazón de Colombina está con Pierrot o con Arlequín debido a la variabilidad en las historias, pero indudablemente el contraste de estos personajes nos muestras las diversas formas de sentir y ser en la vida.

            Pierrot y Arlequín son las dos caras de la moneda. Son fuego y viento, orden y desorden. Nos muestran los diferentes matices en las historias, sus giros y nudos, los diversos personajes que a veces van de extremo a extremo. Cambiando las historias con pequeños actos o sentimientos. Con pequeños amores expresados de diferente manera. Que aunque la uniformidad impera entre el ideal, los disparejos son más comunes. Los opuestos como Pierrot y Arlequín nos llevan a entender que, aun partiendo de un mismo punto, la historia nunca será igual porque siempre hay dos versiones.

María Guadalupe Jiménez Galván

Comentarios

  1. Me gusto tu perspectiva sobre los opuestos. Como es que cada persona busca algo nuevo y diferente en la vida. También sobre como cada quien puede vivir de manera diferente el concepto de amor, a pesar de que partan del mismo punto. Siempre hay más de una versión de una misma historia.

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