Origen de la Oca

 

Origen de la Oca

 

Desde nuestra infancia, el juego ha sigo el origen de nuestra diversión. Se juega por el único hecho de jugar, de divertirse con amigos o familia. El juego tiene la capacidad innata de conectar a los adultos con su niño interior. Sin embargo, ¿qué es lo que enseñan realmente los juegos de mesa? ¿en que se basan para crear los juegos mesa, como la Oca?  ¿qué es lo que realmente representa ese juego de mesa que ahora casi nadie recuerda? Bueno el origen del juego de la Oca remonta desde hace muchos años. 

Es notorio que, en épocas pasadas, el elemento de la magia, lo divino y relacionado a la naturaleza eran aspectos relevantes cuando se iban formando las distintas culturas. De igual manera, el juego se influencio de estos aspectos, siendo incluso parte de algunos rituales religiosos. Más aun, el juego se manifestaba en acciones típicas relacionadas con la supervivencia de pueblos que poco a poco iban garantizando una buena vida. En esta versión del origen de la Oca, el juego esta en un contexto en el cual la mayor parte de la población era analfabeta y tenían la necesidad de dar a conocer ciertos lugares a través de las representaciones en el tablero.

            Existe una versión, del origen del juego de la Oca, donde fue gracias a la Orden del Temple, miembros conocidos como Caballeros Templarios, que se creó el tablero de la Oca. Los Templarios, eran los guardianes de los lugares santos de Jerusalén, así como de los caminos que se dirigían a esos lugares. Por ello, defendían a los peregrinos que realizaban su camino a ciudades santas, como lo eran Santiago, Roma o Jerusalén.

Para los Templario, la Oca no era un simple juego. El tablero de la Oca es un mapa simbólico codificado del Camino de Santiago, donde los Templarios y los constructores marcaban los lugares que tenían un determinado significado: un jeroglífico. Estos eran símbolos sencillos y fáciles de recordar, que no despertarían sospechas entre los profanos. Eran símbolos conocidos por todos los Templarios, lo que permitía a todos ellos comprender su especial significado; independientemente del idioma de cada uno. En pocas palabras, el juego de la Oca, era la guía del Camino de Santiago de ida y vuelta.

Las primeras 32 casillas del tablero, el viaje de ida, son una recreación de las 32 etapas del Camino Francés, que parte desde Saint-Jean-Pied-de-Port. El viaje de vuelta corresponde a las siguientes 33 casillas. Las casillas reflejan puntos célebres de la ruta, como lo son: el puente de la Reina en Navarra; el Hospital de San Marcos en León, la casilla de la cárcel; Santiago, la casilla de la muerte; o Finisterre, la gran oca final. También existen otras casillas simbólicas más sencillas, que representan lugares comunes de la época como la posada, que representa los albergues; el pozo, que representan las depresiones y los malos días a lo largo del camino; y el laberinto, la representación las posibles pérdidas físicas. Se consideraba que el pozo y el laberinto junto con la muerte no eran lugares seguros para los Templarios. Por otro lado, las Ocas serían los lugares seguros en los que los caballeros se podían resguardar, donde se protegía un “cierto saber”.

Además, es llamativo que algo tan simple como los dados, sea un instrumento esencial con el que se juega. Una representación del azar que los jugadores pueden tener en el Camino de Santiago y los adelantos y atrasos que se pueden llegar a producir. Sin embargo, no es su única elemento llamativo. Se escogió el nombre de la Oca por ser un ave migratoria que viajaba de este a oeste, llegando a Finisterre. Así, en el tablero del juego, Finisterre refleja la gran oca final. Un ave que era un símbolo de la sabiduría, presente en la vida de las personas que cruzaban el Camino de Santiago. Las Ocas eran los vigilantes de aquellos que pasaban.

Al final, el Juego de la Oca es humilde, y aunque sea raro lo importante no es ganar sino perseverar. Lo realmente importante es la perseverancia y la voluntad de llegar hasta el final del recorrido, sin importar el tiempo. Estos eran valores esenciales para realizar el duro Camino de Santiago, en esta versión del origen de la Oca. Hoy en día, la Oca es un juego que puedes disfrutar con amigos o en familia, como con cualquier otro juego de mesa. Entonces, no se podría decir que es un juego terrorífico, sino un camino lleno de obstáculos difíciles que personas tenían que pasar constante y perseverantemente con fines religiosos. Un camino que refleja una historia y lugares reales en un tablero, que en ese entonces se ocultaba.

Andrea Sofía Garay Valdés

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