Un payaso triste
Pierrot y Arlequín
Reconocer el sufrimiento detrás de
una máscara. Lo humano detrás de cualquier personaje. Un enfrentamiento de
varios sentimientos contradictorios. Con el paso del tiempo el arte ha
retratado a los payasos con expresiones totalmente diferentes a su entorno o
características. Lejos de sus típicos rasgos alegres y sociales son payasos
tristes, melancólicos, perturbados o diabólicos.
En la literatura, en la ópera, en la
música, en el cine, en el teatro o en la pintura se ha representado esta
analogía o metáfora. Esta imagen trata sobre los verdaderos sentimientos de
tristeza o desesperación que puede experimentar todo ser humano. A la vez de
tener que continuar con el espectáculo y mostrar una buena cara.
Uno de los payasos que mejor
representa este sentimiento de tristeza es Pierrot. Un personaje de la comedia
italiana, en base a Pierotto o Pedrolino, máscara secundaria de la Commedia
dell’Arte del siglo XVI. Por otro lado, su personalidad se atribuye al cómico
Giuseppe Giratoni en el siglo XVII. A finales de ese siglo, Jean-Gaspard
Deburau le dio la apariencia que lo haría conocido. Es decir, maquillaje
blanco. De este modo, también fue llamado “payaso blanco”, “cara blanca”,
“enharinado” o “listo”. Se caracteriza por su disfraz claro y brillante junto
con un gran adorno blanco alrededor del cuello, una gorguera. La antigua
máscara italiana perdió sus rasgos de astucia e ironía de la Commedia
dell’Arte. Deburau lo convirtió en un personaje triste que sufrió del amor no
correspondido, enamorado de la luna. Una herida de amor que revive cada noche.
Un payaso triste que también
experimentó un complicado y tormentoso triángulo amoroso. Esto sucedió cuando
se enamoró de Colombina, la hija alegre del día. Aunque, tiempo después, ella
se aburrió del amor melancólico de Pierrot y se enamora de Arlequín. Un
personaje que competía con Pierrot por la atención y amor de Colombina. Ella
toma la decisión de huir y dejar a Pierrot en su triste soledad. Así, Pierrot
se muestra como el desafortunado en el amor y víctima de la vida; Colombina,
solo como un objeto sexual, una mujer fatal no muy inteligente y Arlequín como
alguien astuto, necio, cínico. Un acróbata. De ese modo, Pierrot terminó
representando a todos los artistas cantando y tocando la guitarra a su amor no
correspondido. Se convirtió en un personaje simbólico de la sensibilidad.
Pierrot junto a la Colombina y
Arlequín son parte de la Commedia dell’Arte, un género teatral de Italia en el
siglo XVI. Estas eran compañías ambulantes que se detenían en las ciudades que
se encontraba en su camino y representaban tramas amorosas. En el siglo XIX, el
circo transformó a Pierrot y Arlequín en el payaso y el saltimbanqui, el
artista que realiza acrobacias. Un artista, el centro de su propia obra, se
adueñó de estos personajes para reflejar su espíritu rebelde e inconformista.
Paul Cézanne, al trazar su pintura
“Pierrot y Arlequín'', creó una trama peculiar. Una dedicada a las vacaciones
de Mardi Gras, el último día de Carnaval en las vísperas de Cuaresma. Aunque en
la pintura no hay ningún tipo de indicio de un carnaval o feria de carnaval.
Solo se aprecian a dos jóvenes vestidos con trajes de carnaval. Según parece,
ambos arriba del escenario, esperando la ceremonia festiva.
El lienzo representa figuras y
expresiones faciales que figuran más al aspecto de títeres. Junto al escenario,
el pintor representa un ambiente apropiado. Una escena que muestra una cortina
elegante y trajes de colores llamativos. En su pintura, Pierrot y Arlequín,
Cézanne se aleja de su habitual estilo de dibujo. Es un artista que evitó ser
detallista al representar pequeños elementos. Sin embargo, en esta pintura
describió claramente todos los detalles del vestuario de los personajes
teatrales y dio una peculiar expresión a los rostros de los personajes.
La pintura resultó ser colorida, por
la gran gama de colores que usó el pintor. Agregó color a las cortinas, lo que
resalta la intensidad de la tela. Más la pared, que se ha vuelto el fondo
principal, tiene una gama de verdes y azules. Lo que es un fantástico contraste
con la decisión y el valor de los colores de los trajes. En particular el
brillante atuendo de Arlequín, que destaca la figura su figura contra el fondo
general. Atrae la atención del observador con rombos pintados de negro y rojo.
En cambio, Pierrot tiene un traje de pliegues grises y verdes. Así, refleja
totalmente el carácter de ambos personajes. Refleja la extravagante arrogancia
y cinismo de Arlequín, y a un triste y pensador Pierrot. La pintura muestra un triste
Pierrot pensando, pero si miras detalladamente, se ve cómo secretamente quiere
empujar a Arlequín.
Incluso, en distintas disciplinas, los payasos son expresiones exageradas de la realidad. Aunque su más reconocida función sea divertir y hacer reír a las personas, sus extravagantes vestuarios, la personalidad vivaz y el maquillaje blanco no solo transmiten alegría. Puede que su acto también transmita cualquier estado de ánimo que pueda tener la persona bajo el maquillaje y el vestuario. Estados de ánimo como tristeza, ira, melancolía, traición o resentimiento.
Andrea Sofía Garay Valdés
Me encantó tu introducción y cómo abordas el tema: el payaso no representa un solo sentimiento, la felicidad, sino que es capaz de representar muchísimo más.
ResponderEliminarMe gustó cómo empezaste a hablar de la pintura de Cézanne. Es una obra muy bella. Es interesante que la figura del payaso esté presente en diversas disciplinas artísticas, pues es un personaje con muchas tonalidades. A fin de cuentas, los payasos son humanos, veces demasiado, y ni la máscara ni el maquillaje podrán ocultarlo.