Amar: ¿perder o ganar?

 Amar: ¿perder o ganar?

Encontrar al amor de tu vida es lo mejor que te puede pasar, hasta que lo pierdes. El amor, es un tema con millones de investigaciones, citas, novelas, cuadros, canciones. Se habla tanto del amor, hasta pareciera que, o todos lo tienen o carecen de él. Pensamos que tenemos el control de éste, sin siquiera haberlo conocido. Creemos que vamos a ser correspondidos por todos a los que amamos; sin embargo, a veces te toca ser el único que ama, otras, te toca dejar de amar. No encuentro las palabras precisas para expresar lo que se siente cuando en vez de nunca haber sido amado, se tiene que enfrentar a la pérdida del que creías el amor de tu vida.

A ciencia cierta podemos asegurar que el amor puede construir y destruir lo que desee en cuestión de segundos.Pero aún así, decidimos amar con el alma y entregar todo de nosotros a los que amamos. Cuando uno lo quiere, no le importa perderlo todo, con tal de pasar unos minutos más con su amado. Arriesgarse a ser consumido por otra persona, es un juego de azar, en el que no sabes si habrá dos ganadores o un perdedor. Al principio todo es belleza, esperanza y emoción, pareciera que se mueve al ritmo de la canción más bonita de tu vida. El problema empieza cuando todo lo que creías seguro se esfuma de repente, dejándote a la orilla de un río a punto de desbordarse. 

Anteponerse a una situación inevitable, es como nadar sobre corriente en pleno mar abierto. No podemos obligar a las personas a quedarse, pero no por eso el proceso de dejarlas será menos doloroso. Después de varios años amando a una sola persona, compartiendo tu vida, tu tiempo y tus mayores miedos, se vuelve casi imposible aceptar que su ciclo ha terminado. Pues, se convierte en una lucha interna entre aceptar y respetar que la otra persona ha dejado de amarte, o persistir en un amor condenado a la muerte. Sea cual sea lo que decidas, es un hecho que no volverás a ser el mismo. La vida se verá diferente.

Perder al amor de tu vida, es perderte a ti. La vida diaria deja de tener su encanto y aquel toque color rosa con el que la veías, desaparece. La esperanza deja de ser latente dentro de tu rutina y el motivo de seguir se esfuma, junto con sus recuerdos. Pareciera que tu mente se coordina con la luna para poner a flote todas las malas decisiones y aquello que te llevó a perder la persona que más amaste. La duda y confusión serán tus nuevos mejores amigos, estarán hasta en el primer café del día. Las melodías se convertirán en el apapacho diario, así como los recuerdos y aquellos sueños inconclusos.

La memoria se convertirá en tu peor enemigo y será la encargada de que revivas aquellos días en los que más feliz fuiste. Una vez que aceptes que no hay marcha atrás, y que todo lo que creías real y seguro, se ha ido. Quedarás vacío, sin ganas de seguir, con la tentación de lo que hubiera cambiado si pudieras regresar el tiempo y haber hecho las cosas mejor. Pero, por más que lo intentes, ya no será posible, las cosas pasan y por mucho que lo intentemos, no podemos evitar su peso. Encontrar al amor de tu vida, es condenarte a la posibilidad de perderlo.

Dana Gabriela Villa Olguín

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