El placer de la escritura

 

¿Por qué escribir? ¿para qué contar? La respuesta es sencilla. Para saber y conocer más. Para querer y que nos quieran. Para vivir otras vidas y revivir la nuestra. Por necesidad, por costumbre. Por el gusto a la lectura. A veces, simplemente por sobrevivir. Las razones no terminan ahí. Escribir significa expresar ideas o palabras mediante las letras o signos trazados en una hoja papel. Cada una de ellas expresa un significado, en distintos espacios y tiempos. Así, las palabras tienen una única y propia voz. 

Escribo porque tengo mucho que decir, que expresar. Siempre lo he hecho, es algo natural en mí. Por ello, en un inicio escribía para mí misma. De esta manera, ayuda a que mis pensamientos salgan de mi mente de una u otra forma. Mediante una carta, un cuento, una despedida, una nota de algo que ame u odie. Escribir me hace sentir mejor, más ligera. Por otro lado, mis palabras obtienen peso y valor. Es como un medio de escape, lo que nos permite seguir. Ayuda a no explotar de un momento a otro, a procesar ciertos hechos. Incluso, a tener una perspectiva distinta de mi realidad y, por ende, encontrar otros significados que, a menudo, se resguardan en mi subconsciente.

            Escribir es crear arte, hay quienes lo realizan como profesión. Pues, ser escritor puede o no ser complicado. A muchas personas les es difícil escribir para otros. Cualquiera que haya intentado escribir un buen texto al primer intento, sabe que no es sencillo. Por experiencia sé que es difícil convertir las ideas en palabras, en oraciones. En especial si sé que otros lo van a leer. Me preocupo sobre la forma en la que expreso mis ideas sea comprensible para los demás, que vaya de acuerdo a lo que se espera de mí. Inclusive, me preocupa lo que piensen de mi texto final, pensar si fue lo suficientemente bueno. Porque existe la posibilidad de haber escrito más y mejor. Debido a que, escribir requiere dejar una prueba de lo que pensé. Una acción que para mí requiere valentía. En especial, si se trata de algo profundamente personal, como todo lo relacionado a los sentimientos.

            Si tienes mucho que decir, o un sentimiento que compartir puede ser más fácil plasmarlo. Aunque, no para todos. Es intentar ser vulnerable ante una hoja en blanco, ante cientos de personas. Así, son muchos los escritores que han logrado que sus sentimientos, sus experiencias conmuevan a personas que compartan el mismo sentir, que hayan experimentado lo mismo.

Cuando ha sido difícil escribir un poco, esas pocas oraciones son un tesoro para mí...

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