Guía para explicarle a tus padres que estar recostado, mirando por la ventana, es parte de tu trabajo


Guía para explicarle a tus padres que estar recostado, mirando por la ventana, es parte de tu trabajo

   Si estás aquí, seguramente es porque elegiste dedicarte a las humanidades, específicamente a un camino relacionado con el arte como lo es la escritura, y necesitas que tu familia entienda que no hacer nada, aparentemente, es parte de tu trabajo. Pues bien, espero que esta guía te ayude en algo.

   Primero vayamos al escenario en el que tus padres te hacen alguna de las siguientes cuestiones: ¿Por qué estás recostado sin hacer nada cuando deberías estar trabajando? ¿Qué haces perdiendo el tiempo mirando por la ventana? O alguna otra interrogante menos directa y más pasivo-agresiva. Bien, ya estamos ahí. Ahora debes captar su atención, porque explicarles lo siguiente es crucial para que, por lo menos, no te interroguen con las mismas preguntas en un futuro y así no interrumpan tu valioso tiempo dedicado a pensar.

   Puedes empezar explicándoles que han vivido en el capitalismo, lo que quiere decir que les han enseñado que la única forma de tener éxito, de ser útil y de ganarse la vida es trabajando sin cesar de forma física. Si tienen que descansar es solo para ahorrar energías y seguir la labor. Porque han crecido con el dicho de que todo se gana con el sudor de la frente. Mas ignoran que existen maneras en las que, si bien sigue siendo cansado porque toda labor requiere un desgaste, no se necesita que la sustancia salada escurra de sus frentes para obtener una recompensa.

   Es en esa excepción cuando entras tú, el que decidió seguir un sendero que comúnmente es mal visto, especialmente por las familias menos adineradas, debido a la ideología que ha implantado el sistema. Nombro en específico la escritura, ya que hay humanidades menos despreciadas, tal como el derecho y, en menor medida, la publicidad. Sin contar que están las ciencias duras o exactas, que a ojos de la mayor parte de la sociedad, son las que valen la pena seguir por su importancia, puesto que dominar los números, las matemáticas, se ha convertido en la más útil y admirable capacidad que puede alcanzar una persona.

   Es de esperarse que después de lo anterior se sigan preguntando el porqué de la utilidad de recostarse y ver por la ventana. Pero tu aclaración inicial sirvió para que entren en razón al momento de exponerles lo siguiente: En la escritura, las ideas son la parte fundamental del texto, representan su columna vertebral, gracias a ellas se sostiene y es relevante. Y, si bien, estás pueden llegar en cualquier momento, como le pasaba a Agatha Christie, a quien se le ocurrían las mejores ideas mientras fregaba platos[1], no se puede dejar de lado el momento en el que solo te inmovilizas en el espacio, e indagas en la valiosa idea que te ha habitado, en busca de darle un orden para expresarla por escrito.

   Pensar es la labor. En el pensamiento trabajas la idea. Y tomo el mirar por la ventana solamente como una alegoría para representar todas las formas en las que un escritor se detiene a contemplar un punto en la nada, el cual le sirve como entrada a los intrincados caminos de la mente. Con cada idea, los caminos, de por sí enredados, se juntan para brindarle bases en la que se sostenga al momento de convertirse en palabras de un escrito. El escritor recorre dichos senderos. Se pierde, regresa a un mismo punto, se desvía, los explora un millón de veces y, en ocasiones, entra en crisis. El dolor de cabeza suele ser inevitable en dichos casos.

   Al finalizar, el autor puede terminar tan desgastado como alguien que ha hecho ejercicio “físico”. Decir esto puede ganarte la incredulidad de tus progenitores, pero por sorprendente que parezca (no para todos), el estar pensando demanda gran cantidad de energía, al punto de consumir el 20% de oxígeno del cuerpo[2]. Entonces debes esperar que así, con pruebas numéricas, comprendan la importancia de tu trabajo. No obstante, si no creen en datos científicamente comprobados, quien sabe en qué más lo harán.

   Así pues, solo queda tener esperanzas en que se den cuenta de que el sistema les ha nublado la visión. Que entiendan que parte fundamental del trabajo de un escritor, es desmenuzar las ideas, volverlas digeribles. Lo cual únicamente se logra en la tranquilidad, recostado, mirando por la ventana, a un punto, en la nada. Y, todavía así, agotas energía, te desgastas, y el sudor se presenta de formas distintas. Pero, al final, está en tus manos seguir esta guía, muy poco fiable, para intentar convencer a tus padres de la importancia de tus momentos en quietud. Dependerá de la disposición de tus familiares para entender tu punto, pues puede que aún después de tu explicación, se nieguen a aceptarlo.

Emmanuel Barajas Salmerón.


Notas:

[1] "Los mejores crímenes para mis novelas se me han ocurrido fregando platos. Fregar los platos convierte a cualquiera en un maníaco homicida de categoría." Agatha Christie.

[2] Al estar conscientes, nuestros cerebros demandan energía, mucha energía. Utilizar el cerebro requiere trabajo físico real, consume el 20% del oxígeno de tu cuerpo solamente que no es visible de la misma forma en que el ejercicio lo es. Muy interesante, 2018

Bibliografía:

Muy interesante. (2018). La fatiga mental es real y te cansa tanto como hacer ejercicio. Editorial Televisa. https://www.muyinteresante.com.mx/cuerpo-mente/cansancio-mental-es-tambien-corporal/

Comentarios

  1. Me gustó mucho, es fácil identificarse con la situación. Si lo publicaras como boletín se vendería super rápido

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  2. ¡Qué texto tan creativo! Me recordó al de "Instrucciones para llorar", creo que de Cortázar. Es tan fácil de leer, sumamente orgánico. De verdad se siente una voz, me encantó, no sé qué más decirte. Espero con muchas ansias leer más de tus textos :3

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