La sombría compañía
Aquella soledad me atormenta como un enemigo y me ayuda igual a una gran conocida.
La soledad podrá ser mi última y más grande compañera. Encontrándose siempre a mi lado, volviéndose tan común su compañía en mi vida. Habituándose a sus apariciones constantes. Volviéndose cada vez se vuelve más difícil abandonarla porque me he acostumbrado a su presencia y ahora, cuando no estoy cerca de ella, me siento más vacía de lo que debería sentirme con ella a mi lado. Extrañándola y anhelando su regreso. Habrá días buenos y malos, donde desearía no tenerla más a mi lado, extrañando a la que era cuando no la necesitaba y otros, donde seré la más tranquila, disfrutando su existencia a mi lado.
Es capaz de presenciar mis peores y mejores momentos. Nunca querrá juzgarme, solamente escucha todo lo que quiero decirle y se queda hasta la última palabra que estoy dispuesta a decirle, aunque no pueda darme consejos como cualquier otra persona, su silencio es una respuesta suficiente para no sentir aquella sensación de abandono.
Cuando los días son alegres y felices, esos días son fáciles para sobrellevar en soledad. En aquellos días, la soledad queda hacia un lado y aumenta el deseo de experimentar pasando tiempo fuera de tu sitio de confort. Salir igual que cuando lo haces para reencontrarte con una antigua amiga que has dejado de frecuentar, tú y la soledad se juntan para visitar lugares que nunca antes pensaste en hacerlo, sin temor a hacerlo solo. Estar dispuesto a solamente escuchar tus propios pensamientos y pasar tiempo consigo mismo. Convivir para sí, con tranquilidad, únicamente por estar en soledad, sin que ninguna otra persona distraiga lo que estás reflexionando y que ninguno otro ponga su fuerza de voluntad ante las decisiones.
Porque convivir sin nadie a tu alrededor, puede ayudarte a conocerte aún más, entender lo que puedes disfrutar en tus tiempos libres y probar nuevos intereses.
Cuando pasas tiempo en solitario, no es necesario estar esperando la confirmación de cualquier otro cuando surja la invitación, únicamente dependerá de la propia disposición para salir de las zonas donde estás tan acostumbrado.
La soledad acompañando cada uno de esos momentos, solamente siendo una invisible presencia, siguiéndote a donde quiera que vayas, apareciendo cuando lo necesitas y formando parte de tu vida, aun cuando tratas de salir de donde siempre acostumbras a estar, está detrás de ti.
Cuando estás acostumbrada a su presencia, surgirá la problemática de extrañarla cuando no este a tu lado, cuando estés rodeado de personas que deberían hacerte sentir cómoda, empezaras a sentirte abrumado, deseando volver en tiempo donde estén solamente ustedes dos, la soledad y tú.
Lo peor será en los días tristes, donde la distancia ante los que están alrededor hacen sentir el abandonado y el aislamiento con el mundo. Viendo con envidia que otras personas pueden tener a personas increíbles, fieles y dispuestos a estar apoyándose entre sí cuando surgen situaciones realmente impresionantes o trágicas. Capaces de acompañarse en momentos donde la amistad es la prioridad o en su contrario, situaciones donde solo se buscan para pasar tiempo juntos, entreteniéndose en conjunto.
Lo que más se anhela en esos momentos, es poder encontrar una persona realmente agradable y fiel con la que se pueda hacer compañía sin ningún propósito. Nada más que pueda permanecer a su lado, sin obligación y únicamente porque quieren el bienestar del otro.
Surgiendo así el arrepentimiento de haber preferido la soledad, en vez de personas que en verdad pudieran estar a su alrededor. Sabiendo que aunque el encierro en sí mismo, trajo la tranquilidad y el poder conocerse de la mejor manera, disfrutando al máximo los gustos y preferencias en su aislamiento, sabe que necesita alguna compañía para compartir estos mismos gustos. Poder hablar de absolutamente todo con esta persona y saber que si aparecen malas rachas, podrá ser escuchado y comprendido en su totalidad.
Y también será en este momento donde se empezara a sentir con tristeza su soledad, no desea seguir estando así ni tampoco cree que sea algo bueno estar todo el tiempo en este estado. Desea poder dividir sus momentos, entre la compañía de aquellos que son especiales, pero también pasar tiempo consigo mismo, sin permitir que ninguno de los dos se exceda del límite. Debe ignorarse cuando desea aparecer y empiece a sentirse sofocado, porque está rodeado de personas, aquel antiguo acompañante deberá quedarse en segundo plano si en verdad está en un agradable ambiente.
La sensación de tristeza se sentirá aún más, cuando estás en sitios públicos, se podrá olvidar la oscura soledad que te persigue al llegar a tu hogar, sentirte acogida en un sitio lleno de desconocidos, deseando que pronto puedas ser como aquellos que estás observando. Esperando que aquella presencia tan oscura deje de ser la única compañera en tu vida.
Dejar la costumbre de estar aislado del mundo, deseando que algún día puedas salir con amigos, compañeros o cualquier otra persona a sitios que anteriormente en tus momentos de desaparición del mundo social has conocido y divertirte junto a ellos. Oportunidad de conocer a personas tan parecidas a ti pero a la vez tan distintas. Suspirando porque son situaciones que desearías estar viviendo. Pero la familiarización a estar junto a tu compañera de tu vida, la soledad, te ha convertido en una persona que cree no necesitar pasar tiempo a lado de personas apreciadas o conocidas, pero en realidad la tristeza y el abandono son sentimientos presentes, convirtiendo
Si en un principio, para no caer en la sensación de no sentirse completamente solo, se decidió que la soledad sería una gran compañera, fue uno de los mayores errores. Porque de esta manea se empezara a acostumbrarse a su presencia día con día, dejando de lado a los que están a su alrededor, gustándole no estar acompañado y esperando que ninguna persona desea interferir en aquella decisión. Adaptándose a que decida, pasa su tiempo libre sin personas que podrían causarle molestias, conociéndose, pero también disfrutando lo que le agrada hacer.
Pero el pasar tiempo con el sombrío acompañante también podría traer consigo consecuencias en ambientes laborales o escolares. Ver que todas las personas a su alrededor tienen amigos con quien pasar sus momentos libres, causara una inmensa melancolía y pena a su propia situación. Aspirar que en algún momento puedan aparecer personas capaces de hacerlo salir de ese oscuro aislamiento. Deseando que en algún momento de su vida pueda dejar de considerar a la soledad un amigo para buscar a presenciales reales capaces de ayudarlo o simplemente presentes cuando sienta el agobio de su existencia.
Y es que ser cercano a la soledad no será jamás el problema, comenzara a serlo cuando se dejan de marcar límites para saber en qué momentos necesitas la presencia del nostálgico sentimiento de estar solo y cuando requieres una mano de la persona de tu confianza. La soledad no nos deja solos, solamente debemos aprender a no extrañarla, sabiendo que no podemos vivir sin ella, pero que no nos haga falta.
-Karla Jazmín Hernández Martínez
Comentarios
Publicar un comentario