Lo relativo en la santificación grográfica

La peculiar mente humana ha dotado de significación absolutamente todas las cosas. Por ello, no es de sorprender que incluso los lugares comunes a los que cualquiera está acostumbrado, puedan ser considerados como “lugares sagrados” por otras personas.  Lo magnífico de esta selección personal en cuanto a lo que hace o no importante algo (en este caso un lugar) es que básicamente cualquier punto en el globo puede ser santo. De hecho, es tal la monumentalidad de este concepto que, de no ser por él, la humanidad no hubiera podido trascender a lo que es hoy en día. A lo largo de este pequeño texto, me atreveré a defender la idea de que cualquier lugar es santo, mas no es santo para cualquiera.

Por definición, se conoce como lugar santo a los sitios geográficos considerados de gran importancia y valor espiritual para las distintas confesiones religiosas y comunidades espirituales. Visto de forma más poética, son aquellos escenarios en los que la trama de la existencia humana colocó a las crónicas sacras. Al rededor del mundo, existen millones de ellos, sin embargo, no todos están adornados con imponentes pirámides ni majestuosos templos. De hecho, la mayoría de ellos residen en la cotidianidad del andar individual; los pasamos por alto y les negamos importancia sin considerar que, por las calles del mundo y los rincones de la memoria, se encuentran los escenarios de sucesos y aventuras desconocidas. Para que un lugar se pueda considerar santo, no se necesita un monumento imponente, sino una adjudicación de relevancia vital.

¿Qué hace sagrado un lugar? Lejos de si aquel lugar es referencia de algún evento o consideración religiosa, ciertas localizaciones se vuelven especiales por el significado que les demos. La subjetividad humana es capaz de colmar con significado absolutamente todo, por ello no es de sorprender que cualquier punto contiene al menos una capilla al proceder de alguien. Cualquiera podría escoger una calle en algún punto del mundo y al menos una persona en la historia lo habrá considerado como el sitio más impórtate en su biografía; porque ahí sucedió el evento más trágico o hermoso de su existencia. Si abriéramos los ojos y viviéramos cada momento, por muy rutinario que fuera, como una pequeña aventura llena de significado e importancia, entenderíamos que son aquellos lugares “comunes” en la vida diaria, los que más relevancia tienen para nuestra existencia.  

La importancia le estos templos a la memoria humana residen en que, al estar en ellos, uno se vuelve capaz de reconectar con las vivencias que deambularon ahí. Como si se tratase de hechicería gitana, uno viaja a través del tiempo y el espacio para asimilar aquello tan valioso que sucedió. Los lugares sagrados nos permiten vivir una historia de todos en primera persona. ¿Qué sería se la humanidad sin ellos? Nada, pues ninguna cosa, lección o asana importante hubiera trascendido aquel tiempo y espacio que la magia del recuerdo intangible sostenida por la memoria visual otorga.

Los lugares santos se encuentran en todos pates y lo que los vuelve sagrados es el peso histórico-personal, que cada uno le dé. De hecho, se podría decir que todos los sitios alrededor del mundo son hasta cierto punto sagrados ya que cada uno es el escenario más importante en la vida de alguien. La crucialidad de estos templos intangibles de la historia humana es que nos permiten experimentar una historia en primera persona sin la necesidad de haber estado allí en primer lugar o tener un recuerdo claro del suceso en cuestión, pues son capaces de evocar las emociones que ahí se experimentaron. La santificación de un lugar no procede de su locación, sino que nace al momento en que aquello intangible que los hombres experimentaron trasciende.

Alexia Ibarra Mtz.

Comentarios

  1. Tu introducción me tomo por sorpresa. En especial la última frase: "cualquier lugar es santo, mas no es santo para cualquiera". Estoy totalmente de acuerdo contigo. Cada persona le da el significado a un lugar, es lo que lo hace especial y sagrado. Nos evocan recuerdos y sentimientos diferentes, pero son personales y unicos.

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