Lo peor de ser una persona común en una carrera artística
A lo largo de mi vida siempre se me consideró como una persona
sobresaliente por el ridículo hecho de sólo sacar 10 en la escuela, valla que
aquellas afirmaciones escondían una gran mentira. Las verdaderas personas
sobresalientes son artísticas, divertidas, profundas, brillantes o al menos
atractivas; nociones que no soy. Al entrar a la universidad recibí varios
golpes de realidad, pero ninguno más contundente que el enterarme de que pensar
y entender rápido no era indicio ni sinónimo de talento. Hoy miro a mis
compañeros, todos dotados de una mente filosófica, conocimientos avanzados en
pintura o música, personalidades sombrías, muchísima más preparación académica
o anécdotas de vida sumamente interesantes; aquello me obliga a seguir pensando
que, a pesar de estar en el lugar con el que siempre soñé, estoy en un lugar
erróneo, uno donde no pertenezco. Lo peor de todo es que sí quiero estar aquí,
entonces ¿por qué me siento tan mal?
Sí, está mal compararse con otros, pero ¿me pueden culpar por intentar
identificar por qué soy yo la rara entre los raros? o ¿por qué me tocó ser la
normal entre los extraordinarios? Quizá esto me duele tanto debido a que nunca
he encajado realmente en ningún lado ya que soy muy extravagante para la gente
común, pero demasiado simple para aquellos verdaderamente excepcionales. Es
como si jamás fuera suficiente para estar bien en una comunidad; siempre de
más, siempre de menos, esa soy yo. A lo largo de la historia, muchos escritores
han sido desterrados de sus tierras natales (la mayoría por asuntos políticos),
entonces puede que yo también sea una suerte de exiliada social y quién sabe, a
lo mejor esta expulsión me da para escribir un buen libro. Sea como fuere, aún
sigo siendo muy normal, por ello necesito ser más culta y teatral si quiero
trascender o al menos sobrevivir en el mundo de la literatura.
Tal vez soy muy joven para esta carrera y me faltan palabras
rimbombantes en mi vocabulario, cinco mil teorías filosóficas que entender o
aventuras fantásticas dignas de contar como para estar al nivel de los otros.
Pero entonces, echarle la culpa a mi edad por carecer de un sello artístico ¿no
sería darle la razón a todas esas voces que me subestiman por tener 18 años? ¿en
verdad me subestiman o sí tienen razón? Puede que un poco de ambos, y sí, es
cierto que a causa de mi “corta” edad no he vivido ni conocido demasiadas cosas,
pero si algo sí tengo, son ganas de conocer y crecer. Gracias a ello, mis
profesores me felicitan por el empeño que doy al intentar entender sus cátedras,
y son esas voces de aliento las que me recuerdan que la práctica y la
perseverancia hacen a un gran artista y yo, yo quiero ser grande.
El contraste artístico, social y cultural desanima a cualquier persona
común al inicio de una carrera como lo es literatura. En mi caso, yo me siento
como una buena bailarina de ballet, una que conoce los pasos de la coreografía
y logra ejecutarlos, pero nada más, es carente de práctica, más técnica y
emoción. Sin embargo, sí soy consciente de que la constancia y el esfuerzo
pueden elevar a mi bailarina literaria a algo más de lo que es ahora. No
pretendo darme por vencida ni parar hasta ser la gran escritora en la que estoy
destinada a convertirme; y sí, se que necesito esforzarme mucho para entender más
temas y sentirme a gusto, pero para ello se necesita paciencia. Mi bailarina
literaria necesita adaptarse para algún día bailar con fluidez sobre las letras
de la inspiración.
Toda la vida pensé que era una persona extraordinaria, solo que ahora me
siento una chica muy común estando rodeada de todos mis compañeros escritores.
Sé que está mal compararme con los demás, pero eso no quita el hecho de que
moriría por parecerme a ellos. Posiblemente me siento tan externa a este mundo
de las letras por mi edad y falta de experiencia o conocimientos, pero eso no
me quita las ganas de pertenecer y conocer más sobre este mundo tan fantástico.
Pese a todo voy a esforzarme por crecer y lograr desenvolverme en este nuevo
entorno que me ofrece la universidad. Mi bailarina literaria está lista, no
sólo para aprender sobre la forma correcta del arte, sino para ser la mejor de
la obra.
Alexia Ibarra Mtz.
Me sentí identificada con tus reflexiones. A veces nos sentimos perdidos, menos que las otras personas. Es difícil no pensar en ello, aunque sea un poco. Mostraste un punto de vista muy sincero y sensible. Algo que admiro de tu texto, de tu punto de vista.
ResponderEliminarOraciones como "Mi bailarina literaria está lista, no sólo para aprender sobre la forma correcta del arte, sino para ser la mejor de la obra" me encantaron.