Ser escritor, ¿oficio o pasatiempo?
Ser escritor, ¿oficio o pasatiempo?
Ser escritor es condenarte a la paciencia, la frustración, la soledad, la duda y sobre todo a los prejuicios. Está tan estigmatizado que el trabajar dentro de la rama del arte, la creación o la investigación, va de la mano con la procrastinación, el fracaso, la mediocridad y muchas otras cosas; pero en realidad nadie sabe a lo que se enfrenta hasta que se es el protagonista de la historia. Crecemos con la mentalidad de que para llegar a ser grande se tiene que ser rico o ser famoso. Sin embargo, hay tantas formas de llegar a la cima, que es imposible no estarlo cuando uno cree que nunca podrá. La escritura es lo mejor que pudieron haber inventado, está desde que la comunicación deseo no ser olvidada, decidiendo mejor trascender y con ello siempre ser recordada.
¿Qué es ser escritor?, Una pregunta tan mediocre, merece una respuesta tan compleja. Escribir es la mejor manera de soñar, de poder incluir los estímulos del mundo exterior circunstante y los propios; tomar el recuerdo y la memoria, para con ello crear un mundo mágico que será capaz de transmitir desde miedo, tristeza, conocimiento, descubrimientos, aventuras, entre muchas más. Ser lector no se queda atrás, pues es un trabajo lleno de inconsistencias y dudas. Se vuelve un trabajo íntimo entre escritor y lector, se adoptan doctrinas y se admiran pensamientos. Escribir como vocación pareciera ser fácil y rápido, que con solo pensarlo será llevado al papel para después convertirse en un “gran” texto.
Escribir no es solo sentarse frente a una computadora o una hoja y un lápiz, para después publicarlo en algún sitio donde será leído y con ello cumplir el objetivo. Escribir va más allá de lo que se pueda creer, pues, ser escritor es un trabajo de toda la vida, no existen los días de descanso en esta rama. Darse cuenta de cosas deja de ser algo rutinario para convertirse en una forma de vida, donde el sobre analizarlo todo es la única manera de poder avanzar. Los escritores ven pueden estar, aparentemente, sin hacer nada y es justo en ese momento donde más están haciendo. Oscar Wilde: "Me pasé toda la mañana corrigiendo las pruebas de uno de mis poemas, y quité una coma. Por la tarde, volví a ponerla", escribir se convierte en una tarea llena de paciencia, y es por eso que el autosabotaje sale a flote.
Poder llegar a publicar conlleva una lista sin fin de cuestionamientos, comparaciones y desaprobaciones; juzgamos lo que escribimos, porque divagamos tanto dentro de nuestra mente, leemos tantas veces el mismo texto, que se vuelve irreal y absurdo lo que planteamos. En muchas ocasiones nos sentimos fracasados con el producto de algo que originalmente costó meses, años y muchísimo miedo. Como dice Truman Capote en su célebre prólogo a Música para camaleones, cuando dijo que un día comenzó a escribir sin saber que se había encadenado de por vida a un noble pero implacable amo: "Al principio fue muy divertido. Dejó de serlo cuando averigüé la diferencia entre escribir bien y escribir mal; y luego hice otro descubrimiento más alarmante todavía: la diferencia entre escribir bien y el arte verdadero; es sutil pero brutal".
Un escritor, no es escritor por simplemente escribir, lo es desde el momento que puede sentarse a mirar por la ventana y con ello estar trabajando.
Dana Gabriela Villa Olguín
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