Un libro es un universo por descubrir
Un
libro es el medio de trasporte que a más lugares puede llevarnos y es el que
menos valoramos. Al recorrer sus páginas, creamos imágenes mentales de caras,
paisajes, espacios y distancias. Es una oportunidad de conocer otras visiones y
visitar otros mundos. Leer es una gran manera de ampliar nuestras experiencias.
Uno de los mejores regalos para toda aquel que sabe apreciarlo y el mejor
compañero para cualquier circunstancia. Como dijo Luis García Montero “Los
lugares sagrados permiten vivir una historia de todos en primera persona”. Y es
que leer una historia de un personaje en una novela es casi igual que vivirla.
Leer
es una puerta que conduce a infinitas posibilidades: universos mágicos,
historias del pasado o visiones futuristas. Un viaje por los mundos inventados de
la literatura. Es la llave que abre la cerradura de la incertidumbre, la
inspiración que a veces nos impacta con fuerza. Más aún, es un fuerte evocador
de emociones que nos recuerda página a página que estamos vivos. Sumergirnos en
un océano de letras es una experiencia que pocas veces nos deja indiferentes.
Un libro nos conmueve, nos sorprende, nos hace reflexionar y, algunas veces,
nos cambia la vida. En pocas palabras, leer es
crear, comprender, empatizar, pero sobre todo imaginar.
Con
el simple acto de leer estamos imaginando que vemos. Soñamos despiertos a
través de los saltos de los ojos que damos entre palabras. Y termina en esas
imágenes que el escritor ha querido transmitir. Imágenes totalmente personales.
Cuando leemos nos imaginamos muchas cosas que no se nos dicen, que las crea
nuestra fantasía. Si leer sobre un lugar en el que nunca hemos estado nos
activa la imaginación, el hacerlo sobre uno fantástico e inexistente podríamos
decir que nos hace volar la mente. Nos enriquece, nos cuestiona, nos ofrece
otras perspectivas. Significa interpretar el mundo. Adentrarnos en la mente de
los personajes, imaginar el entorno en el que sucede la historia, viajar
mentalmente a estos lugares imaginaros o reales, recrear las conversaciones con
pasión. Conectar con aquello que el autor ha expresado en cada página.
Nos da la oportunidad de imaginar
una experiencia antes de tenerla; nos da la oportunidad de ir más allá del paisaje
sin tener que movernos. Los libros nos dan una oportunidad única de
experimentar las experiencias de otros sin enfrentar las consecuencias
potencialmente amenazantes al hacerlo. Así, la ficción literaria es
esencialmente exploración de la experiencia humana. Tiene la capacidad de
trasportarte a la mente de un personaje, permitiendo ver y sentir lo que hacen.
Puede describir situaciones de la vida que son totalmente distintas a las
nuestras. La imaginación implica dejar al mundo objetivo que está fuera de
nuestra mente. Como su hubieras estado caminando con los ojos vendados, y el
libro te proporciona ojos con los que ver.
Mas, leer no es vivir, pero es una
de las mejores formas de estar vivos. Son emociones contenidas en mares de
letras que nos conmueven. De nadar en un mar de letras para refugiarnos,
renacer y liberarnos de esas islas de serenidad literaria. Inclusive, algunos
dicen que leemos para saber que no estamos solos. Son amigos silenciosos con
los que establecer una conexión única y excepcional. Amigos de placeres y
aventuras. Alguien en donde nos interesamos por conocer, ver sus misterios y
complicaciones. Queremos entenderlo y nos juntamos con él siempre. No importa
lo grande que sea el libro, porque ni pesan ni molestan. Son miles de palabras
agrupadas en cientos de hojas que nos pueden hacer reír, llorar, pensar,
investigar y comprender hasta asustar.
Al final, un
libro es un compañero silencioso con el que construimos un vínculo en un
determinado momento. Como todo vínculo nos transforma de alguna u otra manera.
Leer nos da un refugio, nos transporta a otros mundos y expande nuestra mente. Es
una hermosa aventura, donde somos los protagonistas principales de cada párrafo
leído. Es un acto de imaginación que nos da la oportunidad de dar vida a
personajes e historias. Creamos imágenes en nuestra mente que es la que ve,
mientras nuestros ojos simplemente leen. Por algo Gandhi dijo que si no se leía
no pasa nada, pero que sí se hacía pasaba mucho. Porque leer es un constante
aprendizaje y el trampolín que nos impulsa a conocer otras miradas.
Andrea Sofía Garay Valdés
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