Un recorrido sin palabras...
El inicio de todo: ese pequeño
recorrido que hacemos de nuestra casa hasta la escuela donde nadie nos acompaña, pues solo está nuestra soledad y el silencio que nos persigue, a pesar de ello es demasiado ruidoso, nunca se detiene, nos hace demasiada bulla, es como estar encerrado en una habitación
oscura, en una esquina sentada agarrando las piernas y descubrir que lo
único que hay en la habitación es el silencio, que nos recuerda quienes somos
realmente, pues formara un ruido que siempre nos seguirá a cualquier parte que
vayamos.
No podemos dejar un espacio en
donde podamos estar libres, desde luego, aunque muchos podremos vivir con ellos, no significa que una persona jamás pueda
acostumbrarse a él, no todo en esta vida es fácil, pues lo hemos visto a lo
largo de nuestra vida, sin embargo, se vuelve complicado a que una persona se
acerque a nosotros sin ninguna necesidad y comparta ese espacio en donde nos
roba aquel silencio en el cual sentíamos una seguridad el cual cambio
drásticamente a un a inseguridad donde podemos entrar en pánico.
El robar algo que venimos
creando durante toda la vida en aquel recorrido donde no hay alguien más es
realmente frustrante porque lo único que necesitamos es ese ruido del silencio,
pero no todo es malo cuando se encuentra una persona con la que se pueda estar
en silencio sin pedírselo es algo asombroso, desde luego podemos compartir
muchas cosas con la mirada de los ojos sin decir ninguna palabra, ese momento
tan especial no cualquier persona lo puede complementar y que llegue a formar
parte del recorrido ante esta silenciosa caminata es especial.
Lo malo siempre ocurre, ¿Qué
pasaría si esa persona desaparece y volvemos a estar solos?, la respuesta es
sencilla para mí, pero que pasa contigo y esas personas que se quedaron quitas
pensando donde ya no había calma, solo se escuchaba ruido, esas voces en
nuestra cabeza, el vacío nada existe ni siquiera el silencio, a veces formamos
el odio donde culpamos a esa persona de tener que generar este sentimiento
donde había tranquilidad y paz. Solamente podemos ver a la luna rogándole que
nos devuelva el silencio, y se lleve este sentimiento para seguir nuestro
recorrido.
"Solo cuida con quien compartes el silencio, porque les estas dando el poder de destruirte"
Marbelly Aguilar Hernández
MAH
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