Una gran expresión de inexpresividad

El silencio

 

            Permanecer en silencio no solo significa estar callado. La ausencia de palabras va mucho más allá y no significa que se pierdan. A veces, se cree que dejamos de comunicar algo cuando callamos, pero se trasmite mucho más de lo que se piensa. No siempre se es consciente del tiempo que se pierde hablando sobre cosas sin importancia. Vivimos en una sociedad en la que una persona habladora tiene mejores oportunidades para triunfar que una persona reservada. Mas, no tiene por qué ser una mejor virtud el habla, pues el silencio también es esencial.

            La posesión del lenguaje es el rasgo que más caracteriza al ser humanos. Hablar es lo que nos hace humanos. El está presente en la forma de ordenar el mundo. Y, ¿qué sucede con el lenguaje corporal? Esas acciones involuntarias que resultan tan difíciles de ocultar. Una mala cara cuando otra persona hace algo con lo que no estás de acuerdo. Un pequeño instante en el que es inevitable sonreír. El nerviosismo de momentos incómodos o de estrés. El cambio notorio del color natural del rostro a uno más rojizo cuando una persona es elogiada. Claro que, cada persona tiene una distinta forma de reaccionar. Varía la intensidad, el tiempo o los matices. Lo que tienen en común estas reacciones es que son espontáneas y difíciles de disimular o reprimir. De ese modo, el lenguaje corporal es más sincero y real si quieres conocer la opinión o reacción de una persona.

Incluso, el silencio es una gran expresión de inexpresividad, pero al mismo tiempo es la más reveladora. Muchas veces se observa detalladamente a la persona por lo que no ha dicho. Así, el silencio se convierte en el protagonista de la comunicación. Se abren paso entre las palabras. Cuando alguien desea algo puede que tarde un tiempo en descubrirlo, en aceptarlo o en lograr hacerlo. Tarde o temprano, si deseas algo lo terminas expresando de alguna manera. Desde un inicio hay señales de que es así, por mucho que no sean claros. Cuando ocurre todo lo contrario, algo que no quieres o no necesitas, es cuando más evidente es el sentimiento.

El odio y el rechazo son un ejemplo de ello. Se manifiestan de una forma más clara, directa y con mucha más fuerza. También hay personas que recurren al silencio por miedo, vergüenza o culpa. Intentan ocultar la razón por la que se hayan sentido de esa manera. Hay veces que es mejor un sencillo y simple silencio. Este da un mensaje más claro que un largo discurso con una gran cantidad de puntos. Tu rostro puede ser más expresivo y creíble que el discurso. Te da una idea, junto con el lenguaje corporal, de como la persona se siente. Talvez, incluso una vaga idea del por qué. El silencio sigue comunicando algo. Y, en ocasiones, pude ser más expresivo y significativo que las palabras. Lo explica Abate Dinouart en “El arte de callar”. Y, hoy en día aún se conserva la mayor parte de sus enseñanzas.

El silencio del que habla Dinouart es todo un ejercicio de elocuencia. Explica que “para callarse no basta con cerrar la boca”. Para él, callar es un arte y una disciplina, la expresión del cuerpo y del rostro. Así, para comunicar bien es necesario aprender a callar correctamente, a manejar los silencios con la misma agilidad que manejamos las palabras. El silencio puede expresar tanto o más que las palabras. Lo que quieres expresar no solo está compuesto por lo que dices, sino también por lo que no dices. Así, el silencio tiene poder.

Además, el silencio es parte de la retórica. Si usas el silencio con audacia puedes transmitir lo que realmente quieres expresar, y puedes conseguir el efecto que desees en la otra persona. Incluso, Dinouart profundiza en la moral del silencio, y defiende abiertamente que callar no es necesariamente mentir: “Hay formas de callar sin cerrar el corazón, de ser discreto sin ser sombrío y taciturno, de ocultar algunas verdades sin cubrirlas de mentiras”. Quedarse callado puede ser sabio, pero también lo es expresar las palabras necesarias cuando la situación lo amerite.

Al final, pocos son los que saben hablar y cuando callar. Son pocos los que saben usar bien los silencios. Las personas no tienen en cuenta el valor del silencio en las conversaciones. El silencio no dificulta el habla, sino que la hace posible. Es la antítesis de la palabra. Por eso, tiene una gran importancia en la comunicación humana. Tanto el habla como el silencio son complementarios. El silencio no es necesariamente algo negativo, sino una pausa o un momento de reflexión. Puede llegar a ser prudente en ciertas situaciones. Significa que hay silencios que dicen más que mil palabras. Hay silencios que gritan, que consienten, que censuran, que claman, que duelen. Es mejor ser sincero con ello. El lenguaje puede ser la palabra, el lenguaje corporal y el silencio. Siempre hay un momento para callar y un tiempo para hablar.


Andrea Sofía Garay Valdés

Comentarios

  1. Me gustó cómo manejaste el tema. Es interesante que en el silencio uno sea más expresivo que en las palabras mismas porque, como dijo Alice Miller, "el cuerpo nunca miente". Puedes guardar silencio, pero tu cuerpo hablará, sin la necesidad de palabras. Es increíble que una herramienta tan enervante e importante como el silencio no sea bien manejada. Me gustó tu ensayo :)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares