Una pausa, un silencio...

 

Una pausa, un silencio…

 

Una ligera pausa puede llevarnos por un camino de sensaciones. El silencio suele ser percibido como la nada total, una ausencia completa de sonido que no puede dar pie a algo más. Lo cierto es que esta aparente carencia de sonoridad puede abrirnos un panorama intrapersonal bastante interesante, no sólo por sus posibilidades reflexivas sino también por sus cualidades para acentuar las propias percepciones que se tienen del sonido. Es así que, sin advertirlo, otorgamos a la voz interna un realce cuando se enmudece, uno que es imperceptible cuando el silencio está ausente.

Cuando callamos accedemos al yo interno, de esta forma se puede advertir que el aparente silencio, contradictoria y paradójicamente, no es tan silencioso. En este estado de mutismo las ideas pueden ser escuchadas, reflexionadas. Nunca un pensamiento será del todo claro si hay un ruido agitador de fondo; como un estanque que es enturbiado por las ondas sonoras y que sólo podemos ver a través de él en la tranquilidad del mismo. La aparente nada sólo da paso a estas ideas las cuales se van tejiendo un aparente ruido interno. Aquí es donde el panorama empieza a expandirse.

Un ejemplo de esta expansión puede ser la propia lectura. Anteriormente, la lectura de textos solía hacerse en voz alta lo cual beneficiaba al lector en ciertos aspectos como el ritmo y la entonación. Sin embargo, después de la edad media la lectura en voz baja presentó nuevas posibilidades al lector. Leer en silencio hace que el lector se concentre más en el mensaje que en la forma por lo que puede acceder al mundo semántico dentro del libro más fácilmente. Ciertamente el ejercicio de quedarse callado resulta ser muy provechoso para el estudio.

Esta convergencia de ideas no es lo único que ofrece el silencio, puede otorgar, además, una experiencia sensorial única. Es bien conocido que cuando se pierde uno de los sentidos los demás se ven fortalecidos y, si bien no se puede decir que se pierda el sentido del oído, el silencio llega a potenciar las demás sensaciones. Cerrar los ojos y respirar profundamente es un ejercicio que permite sentir y el cual suele sanar el peso del ambiente que impide, en muchas ocasiones, pensar con claridad. Un silencio es una pausa, y esa pausa, a su vez, puede tener cualidades para crear un ambiente.

¡Qué sería de la música sin los silencios! Cualquier obra musical se tornaría incómodamente rápida, difícil de digerir. El ambiente que proporcionan estas pausas es parte del encanto de las piezas musicales, pues, revalorizan el par de acordes anterior al dejar unos segundos para apreciarlos, y dejan a la expectativa el otro par siguiente. También en la literatura se encuentran silencios que cambian por completo la sensación de una frase. Bastan tres puntos suspensivos para cargar una oración de suspenso e intriga y, aún así, la relevancia del silencio sigue pasando desapercibida.

Finalmente, hoy y siempre tendrán importancia los pequeños espacios en el habla, los momentáneos segmentos de reflexión en el día. El silencio es una carencia, y por eso mismo significa que puede ser llenado de posibilidades, de sensaciones, de ideas. Abandonarse al silencio es abandonarse a una perspectiva diferente, una más personal y la cual suele venir acompañada de más claridad. El final de este ensayo es también una pausa, la duración de la misma le corresponde al lector. Y ahora, silencio.

 

León Felipe Ramírez Martínez

Comentarios

  1. Me encantó tu ensayo. Especialmente el párrafo donde hablas sobre la música. Es cierto, sin el silencio, la música sería una serie de sonidos que no respiran. Es interesante que en el silencio, aparentemente la ausencia de sonido, podamos aceder al verdadero yo, escucharlo. Felicidades por tu ensayo. Tu cierre fue genial.

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  2. Vengo a decirte que me gustó tu ensayo :D

    Una de las partes que más me gustaron fue: "como un estanque que es enturbiado por las ondas sonoras y que sólo podemos ver a través de él en la tranquilidad del mismo". Me encanta la idea que explayarse del "peso del silencio" porque es una pausa, porque es importante.

    La oración final me encantó, creo que funciona porque no resta al campo de significación, pero actúa a un nivel casi como si rompiera una cuarta pared. Eso se me hace brillante.

    Espero leer más de tus ensayos :D

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