UNA VOZ SILENCIOSA
UNA
VOZ SILENCIOSA
“El
silencio es el gran arte de la conversación”
-William
Hazlitt
Constantemente se habla respecto a los llamados “silencios
incómodos” mientras se deja de lado que una conversación por más divertida y
llena de risas que esté, puede llegar a ser igual e incluso más incómoda que
unos segundos de silencio.
El
silencio ha sido atribuido en miles de ocasiones a lo aburrido, a la
incomodidad e intranquilidad; se nos ha planteado la idea de qué al estar todo
nuestro alrededor en completo silencio, es una señal de que las cosas no están
bien y quizá hasta deberíamos sentirnos aterrados, pero… ¿Acaso esto es
verdaderamente cierto?
Frecuentemente se dice que el sonido sin armonía no es más que ruido, para convertirse en una sinfonía que sea agradable de escuchar debe tener como parte fundamental algunas ligeras pausas que ayudan a darle forma. El ruido y el silencio acaban siendo dos partes que necesitan coexistir en armonía launa con la otra para lograr un equilibrio.
En distintos medios de comunicación en común ver toda clase de contenido ya sea películas, canciones o cortometrajes que abarcan como su tema principal el silencio, y siempre resulta algo interesante que todos ellos pertenezcan a géneros como el terror, suspenso o la ciencia ficción. No se puede negar que dicho contenido es fascinante ya que muestra con claridad una de las características del ser humano, mostrar pánico y terror con el único fin de sobrevivir. Aun así, da espacio para reflexionar ¿Por qué le tememos tanto al silencio?
Estamos tan acostumbrados a verlo como algo malo, cosa que puede ser verdad en algunos momentos pero que a su vez también puede ser algo hermoso que nos transmite paz y tranquilidad.
Somos seres humanos, criaturas que son sociales por naturaleza, por lo que pareciera que todo el tiempo queremos comunicar algo, expresar lo que sentimos y pensamos, decir un millón de cosas y hacerle saber al mundo de nuestra existencia. Nos encontramos sumamente acostumbrados a estar con otras personas en medio de conversaciones, pero si nos encontramos completamente solos y en silencio con nada más que el imaginario ruido de nuestros pensamientos tendemos a sentirnos agobiados y temerosos, ¿Acaso nos tenemos miedo a nosotros mismos? Probablemente sí, le tememos al verdugo más cruel y peligroso de todos, y esos somos nosotros mismos ya que al conocernos mejor que nadie, sabemos mejor que cualquier otra persona que es lo que nos afecta y nos lastima. Quizá por ello es común temerle a la soledad, a no estar con nadie más que nuestra mente.
Es
aterrados, pero que es la vida sin algo de adrenalina, es importante tomar esos
silencios y usarlos para un buen beneficio, conocernos mejor y ayudar a
sanarnos, usar el silencio para poder escuchar el sonido más tenue que podría
existir, escuchar a nuestra voz interna.
Se dice que el silencio dice más que mil palabras, cosa que no puede ser más cierta, no es necesario expresar absolutamente todo con la voz emitida de nuestros labios pues tenemos muchísimas otras maneras de comunicarnos como las señas, gestos y sobre todo nuestras acciones, de la misma manera con el simple acto de guardar silencio algunas veces podemos expresar muchísimo.
Los sonidos suelen ser agradables e importantes para expresarse con otros, mientras que a su vez el silencio no siempre significa algo negativo, es gracias a los momentos de silencio que en lugar de hablar con alguien más podemos hablar con nosotros mismos y escuchar aquella voz silenciosa que habita en lo más profundo de nuestras almas.
Lugo Martínez Fernanda Daniela
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